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martes, 4 de octubre de 2016

La habitación de las ahogadas I


Igual en vuestro mundo literario sólo hay navajazos y maledicencias, en el mío, ni siquiera submundo, más bien inframundo, he encontrado a personas determinantes en mi vida, almas que hacen trama y refuerzan el tejido que me mantiene en pie. Una de ellas, Layla Martinez, además de ser, probablemente, la personalidad literaria más apabullante de este país, es mi amiga, y me ha hecho el favor de escribir el prólogo de mi próximo libro: La habitación de las ahogadas.
Pocas veces siento eso que llaman satisfacción, menos aún orgullo, tiendo a ser insoportablemente quejica, a autolesionarme la psique a latigazos y a desmerecer continuamente mi propia labor, no esta vez.
Si ella, que es descomunal, ha escrito algo tan poderoso para acompañar y nutrir el poemario, puede que no esté del todo mal, puede que sea la primera vez que, en medio de las ruinas que suelo contar, haya pelea, esperanza, zarpazo resiliente y restitución.
En cualquier caso, sirva esta cosa un poco intensa para agradecer ese texto suyo, que me ha hecho muy feliz, y que os va llevar de viaje, allá lejos, tiempo atrás, en página y media.

2 comentarios:

  1. El blog de Layla es una verdadera pasada. Y por si eso fuera poco, confío plenamente en su gusto literario, que es fascinante.
    ¡Enhorabuena por tu próxima publicación!

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    1. Sí que lo es, referente total. Espero que el libro sea merecedor de tal confianza.
      Muchas gracias por pasarte por aquí, Ignacio.
      Un abrazo.

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