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viernes, 26 de junio de 2015

Orgullo 2015

Foto: Catherine Opie "Normal"


Los medios mainstream emitiendo especiales Orgullo como emético insuperable. Las preguntas absurdas que plantean, el simplismo insultante, el paternalismo rampante que destilan, el acojonante desfase de la información que manejan, la reducción sistémica a tres o cuatro conceptos que podrían ampliar dedicándose UN MALDITO DÍA a navegar por la red con los ojos bien abiertos y un poco de pericia.
Renuncio a que abran un libro, vean un documental o se documenten con un mínimo de rigor. Renuncio a que les suenen Butler, Despentes, Preciado, Haraway, Hocquenghem, Missé o Coll-Planas. Renuncio a que sepan que hay vida más allá de las canciones de Caetano Veloso y del amigo mariquita que todo el mundo parece tener.
Siguen insistiendo en constructos mutiladores como la "normalización", manejando insultos ontológicos como la "tolerancia", ensalzando el canibalismo amable de la "discreción", dando por sentada la acción quirúrgica en los casos de personas trans -el aspecto debe adaptarse a lo que una sociedad analfabeta pueda leer al mirar, la misma sociedad que se llevará las manos a la cabeza cuando se plantee la opción de que esos tratamientos los cubra la sanidad pública-, ni rastro de lo no binario, ni rastro de las sexualidades diversas, etnocentrismo vomitivo, toda identidad reducida a una polla, un coño, un par de tetas y un culo multifunción.
Preferible la frontalidad cérea de la ultraderecha, al menos conocen sus límites y son coherentes con su visión ridícula del mundo.

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