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domingo, 4 de enero de 2015

Levantando el sombrero XLVII



Cuando leí "Adiós a Berlín", quería bailar, vestir, reír y sufrir como sus protagonistas. 
El mundo, me parecía un lugar a medias aterrador, a medias esperanzador, 
en cualquier caso hermoso.
No supe ver la mediocridad sustancial de la realidad, me topé con ella.

Hubiera preferido un mundo aterrador y cruel antes que este lugar fútil, vacío y anodino.
El 4 de Enero de 1986 moría Christopher Isherwood
y con él, se apagaron las mejores luces de Berlín.


"La vida, si tienes buena suerte, un buen físico 
y no demasiada imaginación, no está tan mal"


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