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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Presentación. "Mundo Subterráneo". La Felguera.


Lunes 14 de Diciembre a las 19:30
en Cervantes y compañía
(C/Pez, 27, Madrid)
presentamos "Mundo Subterráneo"
opus telúrica bajo el sello de La Felguera
en la que me han dejado jugar junto a gigantes literarios como:
Grace Morales, Frank G. Rubio, Elena González y David Bizarro, Javier Calvo,
Jabier Urdanibia o Josep Lapidario.

Jules Verne y Athanasius Kircher también vienen.

¡Más abajo!

martes, 24 de noviembre de 2015

Mundo Subterráneo en La Felguera.

Este libro es especial.
No llegué a tiempo a los Circunceliones, los Illuminati no me aceptaron por criticar su pésima ortografía latina, el Capitán Swing siempre me pareció un bocazas, el casting del IRA no lo pasé por falta de pecas y los Panteras Negras desestimaron mi solicitud de ingreso poniendo excusas absurdas que ahora no recuerdo.
Terminar escribiendo para La Felguera supone la culminación de una vocación, un destino natural y un privilegio del que presumiré toda mi vida.
"Mundo Subterráneo" es un tratado tectónico, una tautología intraterrestre, un descenso a todos los infiernos, una exhibición telúrica en la que algunos gigantes como Frank G. Rubio, Grace Morales, David Bizarro, Josep Lapidario, Elena González, Javier Urdanibia o Javier Calvo me han dejado que les acompañe a un unplugged de Athanasius Kircher en una cueva.
Estoy feliz como un Morlock escuchando una sirena.
Os dejo el booktrailer y os prometo conejos blancos, reinas de corazones y MDMA
En poco más de una semana nos vemos en las librerías.


MUNDO SUBTERRÁNEO. PUERTAS SECRETAS, CIUDADES SUMERGIDAS Y UTOPÍAS BAJO TIERRA from La Felguera Editores on Vimeo.

viernes, 2 de octubre de 2015

Espejos XXI


Habiéndola sufrido mucho más que dispensado, la violencia toma partido en todo proceso de creación en el que me sumerjo, y casi de actos violentos calificaría los bandazos y las sacudidas que he de dar a mis creaciones para que no sean todas ellas un tributo a algún tipo de crueldad.
Cuando esto sucede, es decir, cuando tengo éxito y borro cualquier rastro de ferocidad en mi labor, no puedo evitar sentir la falsedad del resultado final mirándome a los ojos y riéndose de mí.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Pasaje a las Dehesas de Invierno. Francisco Jota-Pérez. Esdrújula Ediciones.



Si recurrimos a Blake y damos por bueno que los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción, aceptamos pisar territorios duales devenidos estructura a partir de la yema mitos-logos. Leer a Francisco Jota-Pérez supone desdibujar los contornos de la realidad o negarla aumentándola.
Las herramientas de lo sensible, lo cartesiano, son aparejos toscos e inútiles para afrontar la lectura de Pasaje a las Dehesas de Invierno, acaso estamos ante un diario escrito desde las dos orillas, expresión como mínimo traidora, pues toda idea de mundo sensible y mundo trascendente escindidos envenenaría y simplificaría las páginas de este libro. Quizás la mejor explicación posible sea la dificultad de la misma, esto es otra cosa, la convivencia entre lo que fue, lo que es, lo que será, lo que se ve y lo que no se ve. No más mito y logos separados, la literatura de FJP es la amalgama espesa y negra de ambos.
Emparentado directamente con el Maurice Blanchot de Thomas el Oscuro, acaso una versión transhumana del escritor francés, hermanados mediante una prosa que alimenta la conflictiva relación entre literatura y lenguaje, también en la concepción de que sólo lo ficticio es real –me pregunto si esto no es una célula primitiva del concepto de hiperstición-, ambos otorgan rasgos desnaturalizadores a los acontecimientos propios de la naturaleza tal y como la hemos interpretado; la muerte, la resurrección, la concepción o la metamorfosis –atención a cómo está tratado el concepto en PDI, al fin el extraño caso de un escritor que se acerca a la perfección cuando escribe acerca de la identidad, al fin los géneros se mueven siguiendo algo parecido a la Ley de Poseuille dentro del cilindro que supone el cuerpo-, adquieren proporciones tecnológicas o litúrgicas, artificiales, fenomenológicas. Se alejan de lo que sabemos de ellos.
Algo de Philip José Farmer también se adivina entre líneas –el cuerpo renacido y reconstruido una y otra vez en To your scattered bodies go-, el pentagrama sobre el que está compuesto el Pasaje inevitablemente me llevaba hasta la Promethea de Moore –el viaje ascendente de la tecnoheroína por el árbol de la cábala -. Pasaje a las Dehesas de Invierno es la conversación imposible entre Max Blecher y Katie Acker, entre el temblor de una corporalidad trémula y un lenguaje neurotóxico cyberpunk. Basten estos nombres arrojados sobre la mesa como dientes recién arrancados para bosquejar de qué estamos tratando de hablar.
Pasaje a las Dehesas de Invierno narra el camino de Assumpta Serrano, bruja, viuda, fisioterapeuta a domicilio y habitante del barrio del Clot (Barcelona) que reseña habitaciones de Hotel para una publicación local y forma parte de “La Jauría”, banda comandada por una enigmática Madre-Tótem que se dedica a dar palizas a objetivos escogidos aleatoriamente (o no) en la noche barcelonesa [...]

                  El resto de la reseña en la página de Ángulo Muerto, pinchando aquí

lunes, 14 de septiembre de 2015

II Jornadas de Plástica Teatral. CDN.


Tenemos acreditación para las II Jornadas de Plástica Teatral que se celebran en el Centro Dramático Nacional (Teatro Valle Inclán) desde el miércoles 16 hasta el sábado 19.
Coincidiendo con el año internacional de la Luz, las jornadas llevan como título: La Luz a Escena. Clases magistrales, mesas redondas, mesas técnicas, debates, conferencias y talleres en torno a la iluminación/luz como articuladora de poética escénica y como lenguaje expresivo total.
Una oportunidad para aprender de auténticos gigantes de la escena, cuatro días para escuchar y poner la grabadora mental en marcha.
Programa completo y horarios: aquí
Estamos deseando que empiecen.

lunes, 24 de agosto de 2015

El del Medio de Los Panero.

Hace casi un año el gran Gsús Bonilla me ofreció colaborar con un texto breve en su libro:
"El del Medio de los Panero. Las Apariciones apócrifas de Leopoldo María Panero", obra que acabaría publicando la Editorial Lupercalia, que es como jugar en casa.
Gsús es uno de esos escritores a los que seguiría hasta el borde del puente que tuviese a bien elegir y le pediría permiso para arrojarme en primer lugar. A Gsús no se le dice que no.
La cosa iba sobre Leopoldo María Panero, mostrenco habitual de estas ruinas, así que nos pusimos manos a la obra.
Dejo el texto completo y recomiendo encarecidamente el libro, una suerte de misterio religioso bufo y contaminado, con Gsús Bonilla como místico y Panero como Espíritu Santo.








El emperador desnudo y el coro de leprosos

Cada año, durante la Feria del Libro de Madrid, intercambiaba unas palabras con Leopoldo María Panero, generalmente yo le hacía la pelota de un modo inmisericorde y él me respondía citando a Mallarmé en portugués. Le dije mi nombre tantas veces como libros me firmó y jamás se lo aprendió, si le llevaba dos ejemplares, dos veces me preguntaba, año tras año.
Le vi perder dientes, pelo, caligrafía y voz, tragar refresco de cola hasta ahogarse, mear y cagar delante de niños pequeños en pleno paseo de coches, fumar con glotonería y escupir con generosidad. A veces reía, a veces lloraba, nunca fui capaz de distinguirlo. Señalaba a editores y distribuidores que pasaban por allí y les acusaba –para eso sí, voz alta y clara– de deberle dinero –probablemente era verdad–. Su imagen era una materialización perfecta y mediocre del infierno, sin efectos especiales, el malditismo, de cerca apesta, os lo prometo, quien afirme lo contrario sólo hace mala literatura.
Un hombre que frecuentaba la librería en la que yo trabajaba contó una anécdota a mi compañera librera: conoció a Panero en París, en los setenta, tras una noche de molinos rojos y Montmartres, compraron unos croissants y se sentaron a ver amanecer sobre los campos elíseos, los servicios de limpieza parisinos arreaban manguerazos a las calles, Leopoldo María se levantó del banco croissant en mano, se agachó, empapó el bollo en las aguas fecales, gritó: “¡voy a comerme la esencia de París!” y procedió a ello con gesto exagerado y sonrisa negra.
Ingenuo, histrión, autoconsciente de su leyenda, falso y auténtico, egocéntrico y brillante. Un troyano adolescente tras las murallas de una vida adulta, niño bien que presumía de correazos con demasiada querencia al dramatismo.
Un tipo en apariencia despreciable cuyos poemas soy incapaz de sacar de mi imaginario personal, unas letras que conservan –dos décadas después de ser leídas– toda su exuberancia diabólica y sucia, todo su virtuosismo levítico, todo su fuego.
Décadas de tierra sobre su obra, ese enterramiento en vida al que el escritor fue sometido, lo hacen completamente nuestro, somos un coro de leprosos mendigando a los nobles dinero o atención a la salida del oficio, mendigando derrota en todo caso. Él fue el primero de esta romería macabra y humillada.
Cuando todo acabe, los miserables nos miraremos a las cuencas vacías y veremos si la muerte, recurrente y victoriosa en sus poemas, merecía tanta tinta, tanta impostura y tanto escándalo.

lunes, 10 de agosto de 2015

Sarah Kane y las encías de Antonin Artaud. El Estado Mental



“Un instante de claridad antes de la eternidad, que no se me olvide”
Sarah Kane


Si, como Artaud pensaba, los sueños, para ser libres, para ser reconocidos como verdaderos sueños, han de estar impregnados de crueldad y horror, si la verdadera sensación es una mordedura venenosa, el teatro de Sarah Kane es el templo definitivo de la confrontación con todo lo que nos hace animales sensibles y temerosos. Una mujer corriendo bajo una tormenta, una mujer gritando, una mujer que no mira atrás, una escritora al encuentro de la muerte sin vacilaciones, que deja poderosas huellas en un fango que acabará por tragársela viva.

Tadeus Kantor, el nexo corrupto entre la crueldad desdentada de Antonin Artaud y la tristeza feroz de Sarah Kane, concebía a sus personajes como retales mal cosidos que debía remendar una y otra vez, llenos de desgarros, de grietas, almas deshilachadas ante el espectador a punto de desmoronarse, en algún punto muertos y aun así ocupando, enderezados, su lugar entre los vivos. Ese constructo fragmentado, en Sarah Kane, se extiende a la realidad completa, la vida como un cristal que ha sido quebrado y recompuesto demasiadas veces, las esquirlas más pequeñas se clavan una y otra vez en la carne de quien trata de unir los pedazos, enfrentarse a su teatro, a su dialéctica confesional, derramará sangre de un modo u otro.

[...]

Puedes leer el texto completo en el dietario de El Estado Mental.

                                                                 

martes, 4 de agosto de 2015

Levantando el sombrero XLVIII



"Entonces alcé el vuelo desde las cavernas de mi juventud
calzado con sandalias de fuego
hacia la estrella polar de mi deseo
como una polilla aturdida cuyo vuelo 
parece hoja muerta bajo luz umbría"

Percy B. Shelley, 
223 años después de su muerte.

Tras los pasos de Juana de Arco (Sincronías III)



Levítico y deformidad.

21:16 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 
21:17 Habla a Aarón y dile: ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios. 
21:18 Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, 
21:19 o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, 
21:20 o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado. 
21:21 Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios. 
21:22 Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer. 
21:23 Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico. 
21:24 Y Moisés habló esto a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.

jueves, 30 de julio de 2015

Tras los pasos de Juana de Arco (Sincronías, II)







El 15 de Mayo de 1916, en Waco, Texas, Jesse Washington, un hombre negro de 18 años,
trabajador del campo, analfabeto y con dificultades cognitivas, fue linchado por una turba furiosa de hombres blancos tras un juicio público de apenas una hora. Jesse, interrogatorio y tortura mediante, confesó la violación y asesinato de Lucy Fryer, la mujer para la que trabajaba, numerosos testigos afirmaron haberle visto merodeando cerca del escenario del crimen en horas coincidentes con las estimadas por los médicos como las de la muerte de la Sra Fryer.
Desde el arresto hasta el juicio, con la colaboración minuciosa de la prensa sensacionalista, los testimonios crecieron y se volvieron más precisos, transcurridos un par de días, hubo testigos que aseguraban haber visto a Jesse martillo chorreante en mano (arma homicida confirmada por investigadores y contada detalladamente por los medios), alrededor de la granja de los Fryer.
Finalizado el juicio -con sentencia capital pronunciada-, la turba arrebató a Jesse de la custodia del sheriff del condado de McLennan cuando era trasladado a su celda, le pusieron un grillete en el cuello y le arrastraron por las calles de Waco hasta la puerta del Ayuntamiento, donde un árbol le esperaba. Encendieron una hoguera y le colgaron sobre ella, previa castración y amputación de los dedos de las manos, durante dos horas subieron y bajaron su cuerpo para segurar una calcinación lenta y dolorosa, se organizó una fiesta alrededor, acudieron niños agarrados de las manos de sus madres y padres, una vez metida en faena, la masa aumentó su atrevimiento exponencialmente, cuentan que los participantes proponían a gritos histéricos ocurrentes suplicios y se celebraban las más osadas propuestas con carcajadas y aplausos, también se relevaban unos a otros con ansia cuando las fuerzas fallaban en el esforzado trabajo de izar una y otra vez la figura desmoronada del reo, un fotógrafo profesional captó los mejores momentos, no quedó un habitante de Waco sin su foto junto al martirio.
Consumada la liturgia, el cuerpo negro, seco y mutilado de Jesse fue troceado y repartido en fragmentos muy pequeños a la concurrencia a modo de souvenir o de reliquia.

Este hecho aún se conoce como el "Linchamiento de Waco"

lunes, 27 de julio de 2015

Tras los pasos de Juana de Arco (Sincronías, I)



"Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente."

"Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos."

"Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. 
Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. 
Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla."

Confesión de Gilles de Montmorency-Laval, Barón de Rais (1405 - 1440)
Llamado Gilles de Rais.
Mariscal y Par de Francia, compañero de Santa Juana de Arco.
Enterrado en la iglesia de las Carmelitas de Nantes con honores cristianos.

miércoles, 1 de julio de 2015

viernes, 26 de junio de 2015

Orgullo 2015

Foto: Catherine Opie "Normal"


Los medios mainstream emitiendo especiales Orgullo como emético insuperable. Las preguntas absurdas que plantean, el simplismo insultante, el paternalismo rampante que destilan, el acojonante desfase de la información que manejan, la reducción sistémica a tres o cuatro conceptos que podrían ampliar dedicándose UN MALDITO DÍA a navegar por la red con los ojos bien abiertos y un poco de pericia.
Renuncio a que abran un libro, vean un documental o se documenten con un mínimo de rigor. Renuncio a que les suenen Butler, Despentes, Preciado, Haraway, Hocquenghem, Missé o Coll-Planas. Renuncio a que sepan que hay vida más allá de las canciones de Caetano Veloso y del amigo mariquita que todo el mundo parece tener.
Siguen insistiendo en constructos mutiladores como la "normalización", manejando insultos ontológicos como la "tolerancia", ensalzando el canibalismo amable de la "discreción", dando por sentada la acción quirúrgica en los casos de personas trans -el aspecto debe adaptarse a lo que una sociedad analfabeta pueda leer al mirar, la misma sociedad que se llevará las manos a la cabeza cuando se plantee la opción de que esos tratamientos los cubra la sanidad pública-, ni rastro de lo no binario, ni rastro de las sexualidades diversas, etnocentrismo vomitivo, toda identidad reducida a una polla, un coño, un par de tetas y un culo multifunción.
Preferible la frontalidad cérea de la ultraderecha, al menos conocen sus límites y son coherentes con su visión ridícula del mundo.

martes, 23 de junio de 2015

Las canciones de los durmientes. Layla Martínez. Fragmentos.



"La envenenadora tenía los dedos largos y delgados como las noches de los insomnes o como los cordones de las botas de los suicidas. Los suicidas son obligados a arrastrar decenas de cencerros atados a sus botas, de ahí que los médicos practiquen sangrías a los melancólicos que acarician sogas cuando cae la noche. Después de las sangrías, los melancólicos olvidan las sogas y acuden a los entierros, donde lloran tristemente por la muerte del cochero búlgaro que murió por la picadura de una abeja y por la enfermera fallecida tras los atentados celestes."

"La domadora de babosas había empezado a fabricar sus látigos diminutos el último día de marzo de 1576, nueve inviernos antes de que los ángeles bajaran de los cielos. Los látigos eran pequeños como los huesos de los pájaros, pero estaban hechos con maldad, como las coronas de hiedra de los mendigos o los uniformes abotonados de los boy scouts. Por eso, provocaban dolor cuando golpeaban las pieles brillantes y escurridizas de las babosas, que se resistían a cualquier intento de domesticación. Como todo el mundo sabe, las babosas han sido siempre animales violentos, especialmente después de alcanzar la tercera semana de vida. A partir de ese momento, comienzan a murmurar conjuras y a cocer en sus vientres oscuras ponzoñas."

"Esa mañana caminamos hasta la casa de los ancianos de manos temblorosas y tapiamos con cemento las puertas y las ventanas. Enseguida dejaron de oírse los alaridos, pero nuestros bailes y nuestras palmas siguieron escuchándose durante semanas"

"Habíamos aprendido el lenguaje de los muertos de labios de las muchachas que viven en los pozos, por eso fuimos a ver a los durmientes y nos arrodillamos junto a ellos. Y los durmientes hablaron. Y dijeron:

[...]"

viernes, 19 de junio de 2015

Espejos XX



Te importará muy poco lo que los demás piensen de ti
cuando te des cuenta de lo poco que piensan en ti.

David Foster Wallace

lunes, 8 de junio de 2015

Estreno "Invisibles"


Superando problemas técnicos, gracias a la infinita capacidad de improvisación, creatividad, e inteligencia de nuestra domadora de luz, Lua Prometea, el sábado pasado estrenamos "Invisibles". Estupendas sensaciones y agradecimiento eterno a quienes vinisteis a vernos. Entendemos lo que significa confiar en una compañía que aún se mueve como un topillo recién nacido, y lo apreciamos como lo que es, un gesto de enorme generosidad.
Seguimos aprendiendo.
Este sábado 13, a las 20:00, redoblamos esfuerzos, palabra.
Terminamos "felices como bestias".
Nos encanta hacer teatro.


Todos los sábados de junio, en La Usina, a las 20:00
Entradas, 13 Euros, en Ticketea, Atrápalo y taquilla de la sala.

jueves, 4 de junio de 2015

Invisibles: memoria y terror en Brecht y Beckett.



Lo que empezó siendo el ejercicio de un curso de dirección escénica, ha fraguado en nuestro primer montaje, humilde, pero lleno de intención.
Todos los sábados de junio, a las 20:00, en Sala La Usina (C/ Palos de La Frontera, 4), ponemos "Invisibles: memoria y terror en Brecht y Beckett". Reinterpretación y adaptación de "El chivato", de Bertolt Brecht y "La última cinta de Krapp" de Samuel Beckett.
Apenas estamos tanteando medio ciegos nuestros primeros pasos teatrales, esto es parte de un proceso de trabajo y de crecimiento, habremos cometido excesos y caeremos en tópicos propios de recién nacidos, pero seguro que durante la hora que suman las dos piezas, encontrareis momentos de buena y sincera escena.
Ayudadnos a crecer, trataremos de devolveros lo invertido.

"El miedo y los recuerdos paseando por el salón de tu casa".

Entradas, 13 Euros, disponibles en taquilla y en:

Ticketea y Atrápalo

(enlaces directos)



miércoles, 27 de mayo de 2015

Espejos XIX

Foto: Harrys Tzortzakis en King Lear, de Tomaz Pandur


Escribir es un oficio muy egoísta, dedicas gran parte del día a analizarte y a sondear tus profundidades, cosa que resulta asquerosa y que no quiero imponer a nadie. 
Pero hay que hacerlo, si quieres escribir cosas que merezcan la pena.

Nick Cave

martes, 19 de mayo de 2015

Viernes 22. Aleatorio Bar. La última tormenta.


Viernes 22 de Mayo, a las 22:30 en Aleatorio Bar,
despedimos a la tormenta tronando como diablos.

Esa noche, la luna será visible un 13%,
el 87% restante os lo enseñaré yo.

Venid conmigo.

"He sentido un escalofrío por la espalda,
debes estar caminando sin ropa sobre mi futura tumba"

martes, 28 de abril de 2015

Baltimore


Me pone la nación negra quemando cosas, me traen recuerdos maravillosos de cosas que no he vivido, boinas negras y guantes de cuero, he idealizado el conflicto, vosotros tenéis otra mitología, esta es la mía, o una parte de ella.
La violencia, por ejemplo, está en el proceder de las check cashing stores, lugares donde pueden cobrar sus cheques personas que no tienen cuenta bancaria previo pago de una comisión abusiva -toda comisión es un abuso intolerable-.
Violencia, es la "recomendación" del primero dispara y después pregunta de la policía norteamericana, violencia es que eso sea una orden, un dogma, si el objetivo es un negro.
Violencia es la negación estructural de unas condiciones de vida digna a una parte de la población, violencia es el hambre y la enfermedad, violencia es la segregación de facto, violencia es el trato que el capitalismo dispensa a los miserables, el disturbio, no lo es, es un intento de corrección, es orgullo desnudo, es pura comprensión de la situación, es un momento perfecto de liberación. Claro que es desesperado, claro que no hay un plan, claro que hay ceguera, pero es un conflicto en el corazón del imperio, Fuego y soul.
Encerráis a un grupo de panteras en un guetto, las apaleáis, las matáis de hambre, golpeáis los barrotes de sus jaulas y esperáis que no estalle en la cara, ahora os jodéis, ahora están bailando en las puertas de vuestras putas casas. Los fuegos de hoy, son los cantos espirituales de ayer.
Como escribió Oscar Zeta Acosta, "el cóctel molotov es el napalm del pueblo"
¿Tú de qué lado estás? si tienes que explicarte, si dudas, si matizas, si no lo entiendes a la primera, no me dirijas la palabra.
Esto es más que justicia, es amor.

https://www.youtube.com/watch?v=CdvITn5cAVc

jueves, 16 de abril de 2015

Niño gitano con cacique al fondo


Terraza en el centro de Madrid, restaurante que pretende ser elegante, falsa clase, clientes con ropa cara pero mal elegida, rayos UVA, un caos de texturas. Un crío gitano, del este, merodea las mesas, la clientela le observa como quien mira a un perro famélico desde un caballo, con desdén y repugnancia. Aparece el dueño del local, sé que es él porque le conozco, definición perfecta del viejo empresario de hostelería, esclavista, engominado, obeso, y con rizos en la nuca, alterna con sus clientes, invita a algún que otro gintonic, sus empleados le llaman Don [inserte nombre], la audacia alcohólica le empuja a la verborrea machista, fascista y autocomplaciente, se cree el rey del mundo, lo tiene todo bajo control.
El niño gitano se acerca un poco más a las mesas, El Don se da cuenta y da un par de pasos hacia el chaval, chasquea los dedos: "¡venga lárgate!, ¡vamos!", llega a empujarle. De repente el crío (no tendrá más de diez años) se revuelve como un animal rabioso, empuja al patrón, grita, pronuncia en perfecto español -con un acento rumano muy marcado-: "¡¡No me toques hijo de puta!! ¡¡No me toques que te mato, corto cuello, corto cuello!!" Está completamente fuera de quicio, su rabia parece real, tiene espuma en las comisuras de los labios, vocea como un salvaje, tiene el lenguaje corporal de un pequeño chacal. Recordad, ayer, el gesto cagón de Draghi, multiplicadlo por 10, quitadle el color de la cara, haced que retroceda, haced que enmudezca. El triunfador, el gran hombre, el empresario, el cacique, desmoronado ante la presencia de un gitanillo vesánico, de repente no tiene todo bajo control, de repente la posibilidad de un navajazo en las tripas es un futuro posible e inmediato, incapaz de gestionar lo salvaje, tiene -inequivocamente- miedo. Y Mucho.
Son los camareros, sudamericanos y eslavos, quienes echan al niño de allí. El gran hombre se sienta, le ponen una copa, enciende un purito, todo en silencio, tarda un par de canciones de mi mp3 en recuperar el color, sólo hace falta la cólera de un crío forjado en la miseria y carente de nuestras coreografías cobardes, las fauces de un pequeño diablo ácrata e histérico para bajar de la montura al bastardo.
Darwin masturbándose
y yo quiero abrazar al niño y darle mis últimos 11 pavos.
Toma self-made man y cháchara liberal. Toma meritocracia.

Dicho necrófero: uno es dueño de lo que mata.

Imaginad que pasaría si...

jueves, 2 de abril de 2015

Semana Santa


Toda liturgia me interesa, todo fanatismo llevado al terreno de lo performativo. La idolatría, el fetiche, la alucinación colectiva. Decía Artaud que la multitud sabe de desastres, conoce la verdad de la muerte, y sale a la calle a buscarla. Tadeusz Kantor afirmaba que tras el cataclismo y según su idea del teatro, los muertos se levantarán de entre los muertos y desempeñarán sus papeles como si nada.
Lo grotesco enfrentado a lo sublime, Eros y Tánatos manifestándose en las calles de tu pueblo, en la puerta de tu casa, más reales que todas las fantasías que tendrás en la vida. Mira al pobre diablo desdentado creyendo encontrarse con una deidad entronizada que le es esquiva, y adorándola a pesar de todo, mira y envidia su suerte, ¡despierta a Caín! La semana santa llevada al paroxismo puede disfrutarse como una obra de Alfred Kubin, algo oscuro, expresivo y claustrofóbico, algo como encontrarte con la muerte saludándote gentil desde la acera de enfrente y desvaneciéndose.
Os animo a bailar como ratas tras el flautista, como Karen, envejeciendo y pudriéndose dentro de sus endemoniados zapatos rojos, a salir de romería al encuentro del maestro de marionetas, condenados a bailar y procesionar, a perder el control por mor de un bien mayor, la vida jamás será tan lisa y exenta de obstáculos como se percibe bajo la ebriedad del ceremonial, con todo su amor y toda su rabia, disfrutad de la ceguera momentánea y tranquilizadora del éxtasis
Poco importa la fe, que el abandono y la monstruosidad culto nos arrastre a todos, quizás nos encontremos con la revelación al final, o quizás -en el peor de los casos- no suceda nada.

lunes, 30 de marzo de 2015

Proyecto Q

 
Heather Cassils en el Birmingham’s Fierce festival
Fotografía: Ronald Feldman Fine Art/Heather Cassils and Manuel Vason


El espejo como diagnóstico médico terminal no admite canciones, tampoco es momento de provocar a las furias tocando la lira, ni de esperar el despedazamiento esnifando cocaína y bebiendo alcohol caro, ya no. Contra mi designación de esclavo opongo a la puta barata pasada de testosterna que me anima a levantarme por las mañanas llamándome por mi nombre, dominándome, como a Rumpelstinkin. Cualquier día me corto la polla con la maquinilla de afeitar y mato dos pájaros de un tiro, haciendo de la necesidad virtud, obligando a cada uno de vosotros a mirar por el agujero hasta que vomitéis. Gracias por la neurodivergencia, por los terrores nocturnos, por el tartamudeo, por la vergüenza, por un futuro con los dientes podridos y la garganta calcinada, por la obesidad y la alopecia, por la eterna adolescencia, por ver un patio de colegio en cada plaza pública. Hasta que chupar pollas en un cuarto oscuro no sea considerado materia obligatoria en secundaria, no contéis conmigo, hasta que a Miss Venezuela no le falte una pierna, no me fiaré de vosotros, hasta que no vea una dominatrix en cada aula dibujando dildos de colores en la pizarra seguiré deseando las siete plagas a este mundo.
Mi bandera es piel manchada por el sarcoma de Kaposi, porto el sistro, el tridente, la letra escarlata, el triángulo rosa, el sambenito y el capirote. Creo en la liturgia de la autolesión, en los estigmas autoinflingidos, en el valor perfecto de los suicidas y en la ética de las máquinas. Mi cuerpo no es un locus, nada que interpretar, soy un incendio, una aleación tóxica, un dispositivo terrorista y malsano desactivado por los mecanismos tramposos de la autoestima.
Puedo seguir vuestro rastro de monedas y desdén, de grasa y llantos infantiles. Puedo seguir la senda opuesta. Soy el signo de interrogación en la mesa del burócrata, la nada, la inexistencia, la precariedad, el descarte, el sobrante, la improductividad, un erial sistémico, una lengua muerta, una errata en el título, una mancha indisimulable.
Abjuro de la pornoburocracia capitalista y del monstruo cartesiano en que habéis convertido el mundo. Seré fuerte en mi deformidad, seré fuerte en mi cobardía, seré fuerte en mi herejía semántica, encontraré el modo de volver a dormir a pierna suelta, rezaré a Adrienne Rich y a John Waters, contaré lobos saltando una cerca, alcanzaré la santidad para reírme de vosotros, para odiaros, para perdonaros, para abrir mis brazos –finalmente- como una madre fea y cruel entre las nubes. 

domingo, 29 de marzo de 2015

Angustia. José Ángel Barrueco. Fragmentos.




Una extraña cruz negra  con ornatos teñidos de oro, como si le hubiesen aplicado cabello de ángel. Del centro de dicha cruz colgaba la imitación de un libreto de metal negro, con algunas partes doradas. Intenté abrir el libro, pero no pude. Necesitaba ver los nombres inscritos allí. Decían que el cadáver de Bernhard no estaba solo.

No pude hacerlo.

Al pie de la cruz vimos un par de portavelas rojos. Las flores amarillas, exuberantes de color y de fastuosidad, como relámpagos de colorido, emergían de la tierra que tapaba la tumba, cubierta por un lecho de hojas muy verdes y muy cuidadas. Al pie habían insertado (en contra de los deseos del escritor, al que ni siquiera respetaron póstumamente) una pequela losa de bronce con su nombre y su apellido grabados allí: THOMAS BERNHARD, ponía. Nada más. Ni fechas de nacimiento ni de óbito. Ni los lugares donde nació y murió. Ni una frase. Nada. Sólo el nombre y el apellido. Una tumba sencilla.

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Ugo Cornia escribe que nunca fue capaz de imaginarse la muerte de su madre, que es una posibilidad que jamás llegó a contemplar. Y a mí me ocurría lo mismo. Uno fantasea a menudo con su propia muerte, pero nunca con la de sus padres. No es capaz de verlos en el ataúd. En "El libro de mi madre" encontré esta sentencia:

Los hijos no saben que sus madres son mortales.

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Mi hermano compró una afeitadora de barba y de cabello y, cuando el débil y escaso cabello nacía en forma de pelusa, la rasuraba. Así se le veían con claridad las facciones, se le discernían las angulosidades de los huesos, heredadas de su padre [...]

Madre, tienes el pelo de Yoda.

Y nos descojonábamos.


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Echado, coloqué mi mano izquierda sobre su mano derecha, tal y como había hecho un año atrás- Sólo que ahora mi madre estaba perdida en un mundo de sueños y de sombras. Y probablemente no despertara ya, quizá tomase un atajo involuntario del sueño a la muerte.




Angustia
José Ángel Barrueco
Editorial Origami, 2014
9788494303913


jueves, 12 de marzo de 2015

Robert Lepage. Needles&Opium.


"si no eres Miles Davis, o Jean Cocteau, cómo se puede crear con tanto dolor"
Robert Lepage.


Robert Lepage es un ritualista, concibe la obra de teatro como una liturgia que aspira a elevarse hasta el infinito –como toda puesta en escena verdaderamente devota- sin escatimar recursos. Íntimos o técnicos.
Robert Lepage es un poeta, juega con las tres dimensiones, hace del espacio un contexto, de la forma una metáfora, y de la luz un metaplasmo vivo que alumbra lo que no está, y lo crea.
Robert Lepage es un coreógrafo, dispone al elenco sobre el escenario y lo transforma en un arrecife de coral, o un campo de algas, una fuerza imparable y delicada lo mueve todo al compás exacto, lo mece, lo agita, lo arranca y lo deposita, con la precisión de un diapasón endemoniado y frágil.
Robert Lepage es un hierofante. En Needles&Opium invoca flujos de conciencia de Jean Cocteau perdidos en la bruma del Opio, los atrapa, y se los inocula al descomunal Márc Làbreche, que nos devuelve la mirada transmutado, flotante y nos habla con delicada voz de ultratumba, o nos hace reír con venenosas pausas de puro desdén afrancesado.
Robert Lepage es un físico cuántico. Un cubo que gira en el tiempo y en el espacio, puertas que se abren en Nueva York y se cierran en París, luces de callejón maloliente que, al positivarse, devienen en espacio exterior, donde los actores alcanzan algún tipo de santidad. Un solo de trompeta interpretado por Miles Davis -encarnado por el imponente acróbata Wellesley Robertson III- que atraviesa dimensiones y las pliega, allí estaba, ángel negro llamando a la inmolación entre las piernas de Juliette Grecó, usando la sordina Harmon a modo de sistro.
Robert Lepage dice la verdad. Needles&Opium también es desnudez y cuestionamiento, dramaturgia (taumaturgia) sobre el poder destructor del desamor, incapaz de ser capeado sin el arte de la psiconáutica, atravesar el infierno conlleva aspirar sus vapores, Lepage escribe apoyándose en Cocteau, acomodándose en Davis, y aspirando hasta el fondo esos vapores, ese opio sulfuroso. El amor es una adicción que acabará por destruirnos, pero que antes nos hace invulnerables, felices, nos aleja de la ciénaga. El enamoramiento actúa sobre los mismos receptores neuronales que el opio, y la felicidad que este puede darnos, opio o amor –tanto da-, es muy superior a la que puede ofrecernos la buena salud o el equilibrio. Aspiramos a ser poseídos por las ilusiones, por lo fantasmal, por las ideas, por una realidad holográfica deformante, y si alcanzamos, o rozamos, o atisbamos ese no-lugar, el regreso será imposible de asimilar, la vida nos parecerá siempre terreno baldío o campo de sal. Por eso vamos al teatro, porque el telón es una puerta a esa alteridad perfecta, no siempre funciona, pero cuando lo hace, y en Needles&Opium así es, nada en este mundo puede compararse.


Needles&Opium
Texto y dirección: Robert Lepage
Ayte. de dirección: Normand Bissonnette.
Intérpretes: Marc Lebreche y Ellesley Robertson III
Escenografía: Carl Fillion
Música y diseño de sonido: Jean-Sêbastien Côté.
Iluminación: Bruno Matte.
Diseño proyecciones: Lionel Arnould.
Producción: Ex Machina.
Teatros del Canal, sala roja.


lunes, 9 de marzo de 2015

Peeping Tom y el conversador ausente.


Artículo para Rick's Magazine. Revista político-cultural,
especial 25 aniversario de la muerte de Jaime Gil de Biedma.





Peeping Tom* y el conversador ausente

Un grito inconexo del pasado. Acaso toda poesía lo sea, o aspire a serlo, o sea necesidad de toda persona que escribe poesía ajustar cuentas con el pasado exponiéndolo para que los cuervos de la crítica, de la filología, o de la diletancia, lo devoren. El valor que requiere toda acción poética queda –a menudo- superado por los estertores de la cobardía que cambia el código del poema en el último momento y construye una armadura con láminas de metáforas, retórica, eruditismo, e intertextualidad en los casos más agudos.

El personaje poético de Gil de Biedma constituye uno de los tópicos masticados con mayor encono de toda la historia de la literatura española del siglo XX. Una intimidad dramatizada, subida en coturnos y apoyada en coros, no deja de ser intimidad, la oralidad de su obra –A veces me pregunto que habrá sido de ti– interpela, tutea, construye el escenario perfecto para la conversación, estás dentro, eres interlocución y poema.
El sastre que osó traicionar la desnudez de Lady Godiva (Peeping Tom) es parte de la representación, Jaime Gil de Biedma realizando el número del dandy ilustrado como elemento de persuasión, el pañuelo perfectamente colocado en el bolsillo de la chaqueta, la maniobra de seducción que, bien realizada, hace que necesites acercarte, encandila y distrae. El mito en Gil de Biedma, sea este el armado alrededor de su identidad, o el personaje épico y Byroniano que adorna su discurso poético, actúa como el pajarito de bronce que los fotógrafos de los años veinte agitaban ante los niños para que mirasen fijamente a cámara, una maniobra estética que distrae mientras lente, fuelle, y placa, diseñan la inmortalidad. El profesor Francisco Rico definió la poesía de Jaime Gil de Biedma como “directa y descarnadamente autobiográfica”, tras décadas de conversación –necesito ver su obra como una interminable conversación en la que le miro a la cara– he aprendido sus trucos, he accedido a su piel.

Te recuerdo, es curioso
con qué reconcentrada intensidad de símbolo,
va unido a aquella historia,
mi primera experiencia de amor correspondido.

Todo en él es perspectiva de pasado, inevitabilidad, ojos vidriosos y confesión. Destellos de tweed anglosajón en su primera poesía, un intento –un fracaso– de hieratismo Cernudiano y discreta exuberancia tomada de Auden que se disuelven merced a la erosión del tiempo. El intento social e historicista de los sesenta, una perfección formal –exagerada, casi una boutade– para ilustrar la desubicación, la expulsión de todos los jardines, el extrañamiento de todos los estratos. 
Así pues, el único lugar posible es la intimidad, hay un odio latente por sí mismo que cierra la puerta con cerrojo e impregna la habitación de Jaime de un aterrador y penetrante  olor a tigre. Leer su poesía es asistir a una evisceración mal escondida –¡Si no fueses tan puta!–, es en Peeping Tom donde empecé a sentir el confort de la sala de estar del poeta, me reconozco en esa glorificación mística del recuerdo, en ese felices como bestias que suena a acabamiento, en la terrible miseria inherente a esa poética que se agarra con patetismo al rien ne va plus adolescente. Hay una soledad inmadura en todo esto propia de quienes nos pasamos la vida bregando con un miedo infantil insuperable, una especie de gula macabra que podemos hacer pasar por vitalismo extremo. El doble juego, el arte de la prestidigitación de quien muere por airear su desaliento los días pares y se desangra ocultándolo los impares. Ser o no ser. 

Conforme avanzan los años y la desnudez es el único escenario –el único argumento–,  los ojos de Tom el mirón, sin párpados y con las pupilas dilatadas, son el grito inconexo de cada fragmento íntimo de sí mismo que Jaime Gil de Biedma fue dejando abandonado en su obra, cuidadosamente, imposibilitando su reconstrucción, dosificando su desaparición. También es el papel que me concedo en esta desigual conversación, el de una sombra fetichista triste que reúne los pedazos desperdigados de una fantasmagoría, una criatura miedosa tratando de conversar con un muerto, y como todo el mundo sabe, los muertos no hablan.

Álex Portero
En Madrid a 28 de Enero de 2015.

*Peeping Tom

Ojos de solitario, muchachito atónito
que sorprendí mirándonos
en aquel pinarcillo, junto a la Facultad de Letras,
hace más de once años,
              
al ir a separarme,
todavía atontado de saliva y de arena,
después de revolcarnos los dos medio vestidos,
felices como bestias.
              
Te recuerdo, es curioso
con qué reconcentrada intensidad de símbolo,
va unido a aquella historia,
mi primera experiencia de amor correspondido.
              
A veces me pregunto qué habrá sido de ti.
Y si ahora en tus noches junto a un cuerpo
vuelve la vieja escena
y todavía espías nuestros besos.


Así me vuelve a mí desde el pasado,
como un grito inconexo,
la imagen de tus ojos. Expresión
de mi propio deseo.

                                Jaime Gil de Biedma

              

miércoles, 4 de marzo de 2015

Campanas de Etiopía. David González regresa.


Booktrailer de "Campanas de Etiopía" 
lo nuevo del maestro David González tres años después.
Filma Carolina Villafruela,
intervienen: Alejandro Mallada, y la estupenda Natalia Salmerón.



Editorial Origami.

" dios es

                 según mi abuelo
                                 la conciencia de cada cual:
            eso explicaría

         por qué hay

        tan poca fe
                    y tan poca conciencia"

jueves, 26 de febrero de 2015

Hoy, en Madrid.



"Te encontraré, Bernhard, te encontraré.
Eso pensaba yo, eso me decía.
Necesito hacerlo. Necesito recordar de esa manera a un muerto, a alguien al que no conocí en vida pero de cuya obra y pensamiento me empapaba. Es necesario honrar a quienes admiramos y no olvidar a quienes quisimos. Y yo, a Thomas Bernhard, en cierta medida lo quería porque lo necesitaba, porque sus obras me guiaban en la espesura pesimista de esos meses agrios y pedregosos, meses de dolor y de martirio"


martes, 24 de febrero de 2015

Ratas



La niebla herziana que se traga vuestra realidad, la radiofrecuencia distorsionada, el vertedero holográfico que viene, la lengua alquitranada que asola los campos afirma mis decepciones.
Mi posición política evoluciona en la de la rata, márgenes, submundo, oscuridad, acción silenciosa y hostilidad. Sólo confío en otras ratas, en mis hermanas, en los elementos considerados nocivos o peligrosos para el sistema. Me alejo de todo lo que os importa, de vuestras siglas, de vuestras instituciones, de vuestros calendarios, de vuestros estándares, vomito sobre la calidad de vida y le grito con garganta negra a vuestra compasión enfermiza.
Nos hemos tocado con coronas de hueso, esperamos al gran desplome concentradas en no volver a cambiar una triste mirada con vosotros.
Rezamos al dios de la carroña y a la diosa de la vesania.
Aguantamos la respiración.
Aguardamos.

viernes, 6 de febrero de 2015

Margaret y yo.



En 1999  compré una magnífica botella de champange en El Corte Inglés de Goya, el destino que pensaba darle merecía semejante felonía pequeñoburguesa, allí me planté una tarde de noviembre, levita, chaleco, reloj de bolsillo, melena al viento, eyeliner, anillo con pedrusco de labradorita, zapatos rojos y sonrisa de marqués de Carabás pasado de absenta. Recuerdo moverme por los estantes con desparpajo, con ese gesto característico que simula el caminar levantando un bastón por medio del fuste, como eligiendo mancebo o meretriz en casa de confianza. Era todo afectación y exceso, tenía 21 años.

La muerte de Margaret Thatcher. Quería esa carísima botella para festejar el fin de la dama de hierro, cuando quiera que aconteciese, me encontraría con el templo listo para la liturgia.

Comencé a odiarla en la infancia por motivos estéticos –exclusivamente-, me enfermaba su aspecto de vecina clasista y picajosa, de profesora virgen aficionada al brandy y al cilicio. Durante la adolescencia, Alan Moore alimentó con razones mi desprecio por aquella momia repugnante, una vez aprendí los rudimentos del inglés y pude leer sobre ella desde cerca, la transformé en un arquetipo del mal, representaba todo lo que merece ser llamado despreciable. 

Pero esto no va sobre ella, va sobre mí. Aquella botella veía pasar los años paciente, de vez en cuando nos mirábamos y asentíamos, como diciendo “sigo aquí, todo controlado”.
Un par de mudanzas, muchas noches de descontrol –en las que superar la tentación de abrirla fue más difícil que negarse a morder la manzana de las escrituras– , viajes, enfermedades, algunas victorias, muchas derrotas, los astros giraban y ahí permanecía en silencio, esperando.
Margaret no se moría, jamás, bordeaba el abismo, pedía pista, casi podía escucharla crujir desde Madrid, pero no moría, su destino parecía ligado al de aquella botella cerrada, llegué a plantearme la posibilidad de que una parte de su ponzoñosa alma hubiera sido transferida al interior de mi botella de champange a modo de Horrocrux. Mi odio había obrado el milagro, esa maldita reina de picas caminaba hacia la inmortalidad a mi costa, la cabrona se reía de mí desde su cámara inexpugnable. Romper la botella o no romperla. Estaba acabando con mis nervios.

Mi vals con Margaret se alimentaba de altibajos, aprendí a esperar, no fue fácil, cuando Christopher Hitchens –que la odiaba con generosidad– murió, devorado por el cáncer a la edad de 62 años, temí lo peor, la posibilidad de adelantarme en el abismo a mi mortal enemiga se hizo plausible. Había que controlar esfínteres y temblores, seguir adelante con dignidad.

Llegó la primavera de 2013, y con ella uno de los periodos más turbulentos y desagradables de mi vida, -no enredaré esta confesión con detalles absurdos- digamos que la  posibilidad de una pérdida insoportable danzaba a mi alrededor como un niño cornudo, digamos que mi mundo se desmoronaba, el dolor era la dinámica rectora aquellos días.
8 de Abril, mi teléfono zumbaba descontrolado cada diez o quince minutos, no quería mirarlo, no quería saber nada de nadie, lo guardé en la mochila y no le hice caso. Lo mismo con las redes sociales, mi correo presentaba una actividad frenética, decenas de notificaciones a las que no presté atención, quería que me dejasen en paz, ya se sabe que en tiempos de angustia emocional, el mal acecha en las telecomunicaciones, tenía más miedo al teléfono que a la Inquisición, además era lunes, todo inmundicia.
Crucé el día como pude, arrastrando los pies por el barro, llegué a casa, me di una ducha y cené como lo haría una hiena suelta en el banquete de Trimalción, con voluntad marrana. Dos vasos de Cardhu sin hielo y con gimoteos, dos gramos de lormetacepam y a la cama, me sentía como una boa estúpida. Conforme la fiesta de los receptores de la serotonina daba comienzo y me hundía sin remedio en la negrura del sueño químico y alcohólico, decidí que era momento de realizar un último esfuerzo y mirar el teléfono, la afasia avanzaba y apenas era capaz de teclear mi propio nombre, cualquier cosa que leyese quedaría sin reacción por mi parte, me dormiría igualmente, nada podía hacerme daño en el bendito lugar en el que me encontraba.
Desbloquear, llamadas perdidas, mensajes, de todo. Abro un sms, Dani Bernabé, texto: “nen, ve abriendo esa botella, acaba de morir la Thatcher”
Mensaje tras mensaje, todas las personas a las que les importo, me anunciaban la buenanueva y me emplazaban a todo tipo de celebraciones, hablaban de mi botella, de la botella de Margaret, y yo sólo podía observar la pantalla con gesto memo y congestionado, a medio camino entre el estertor y la arcada.
Década y media de mi vida se iba por el sumidero agitando la manita, yo me perdía en la noche y me parecía oír los gritos de aquella botella de Möet Chandon llamándome rata fracasada desde la tristeza de la despensa. 
No hubo “The witch is dead”, no hubo un descorchar rampante, no hubo actualizaciones ocurrentes por mi parte, no hubo más que una maldición gruesa y mostrenca antes de sucumbir al vacío y la figura de Margaret Thatcher, primera ministra y Baronesa de Kesteven, llevándose el pulgar a la punta de la nariz y sacando la lengua, haciéndome una última burla antes de subirse a la barca y ocupar su lugar en el infierno para siempre.



martes, 27 de enero de 2015

La lira de Brecht.


Adaptar a Brecht siempre supone un pequeño o gran acto sacrílego,
regresemos, volvamos la vista atrás y operemos sobre el sacrilegio como dinámica rectora,
hagámoslo fetiche, exvoto y misterio de nuestra celebración,

Una dramaturgia que recupere su origen órfico,
un ritual -resultante de la misma- que trate de llevar el misterio al salón de estar.
Intérpretes con máscaras de Deimos y Fobos 
con rasgos venenosos, algo de carmín, y mucho cuero.

Venid,
venid,
soy vosotros,
soy vosotras.

viernes, 23 de enero de 2015

IIª Maratón de Prólogos de libros inexistentes.



Sábado 24 de Enero, a las 19:00, 
en Enclave de Libros
(C/ Relatores 16 <> Tirso de Molina, Madrid)

Participamos en el IIº maratón de Prólogos de libros inexistentes,
cónclave orquestado por La Felguera Editores.

Layla Martínez, David BizarroSofia Rhei, Javier Lucini, Salva Rubio y yo
derrocharemos pedantería mostrenca y eruditismo inútil.
La excusa es transitar territorios ignotos de la mano de maestros del vacío como Borges o Lem,
las consecuencias son impredecibles, no somos buena gente.

Calzones bien almidonados, bigotes engomados, y a correr.

viernes, 16 de enero de 2015

La próxima tormenta. Escritores sucios. 2014.

Hay detalles que llegan en el momento perfecto, quienes funcionamos a trancas y barrancas -entes defectuosos con batería limitada y un teatral fatalismo eslavo- buscamos continuamente el agarradero, el clavo ardiendo que nos permita seguir adelante con la pose jorobada intacta, el andar cojitranco y el dramatismo alto.

En el blog "Escritores sucios", el compañero José Cordonié (que acaba de publicar libro con Lupercalia Ediciones ) tiene a bien incluir mi poemario "La próxima tormenta" Editorial Origami, como una de sus 7 mejores lecturas de 2014.
Como no tengo costumbre, ante tal situación sólo acierto a decir: gracias, me hace mucha ilusión.

Cito las palabras de José Cordonié sobre la tormenta:

"Me ha sorprendido muy gratamente esta valiente apuesta poética, que entremezcla la poesía Romántica más pura (remarcada aún más en las deliciosas citas de los Grandes poetas Románticos con los que encabeza alguno de sus poemas) con las imágenes y metáforas más actuales, dejando entrever la universalidad del pensamiento y del sentimiento en el impacto emocional resultante de cada uno de sus versos. Tras leerlo, te quedas con ganas de más."



Enlace a la entrada original, aquí.

martes, 13 de enero de 2015

Teselas XIX. Vinalia Trippers, Deseo de ser Piel Roja.


Lamento blanco

                                             A Javier “Lobo” Lucini

Deseo de ser mujer Chiricaua regresando al oeste
y recoger mezquites bajo el sol-mi-padre
y escuchar al coyote anunciar el fin del mundo
y dormir despacio y libre el sueño del desierto.

No tendré un Wounded Knee 
donde enterrar mi corazón bajo la nieve
ni lloraré lágrimas de obsidiana
cuando todos los bisontes que nunca he visto
hayan desaparecido para siempre

Pertenezco a la raza inmunda
que nombra a los nacidos demasiado pronto
que devora todo lo que ama 
hasta deformarse las costillas
y vierte sangre-negra-viva-hirviente
para lacrar los mapas

A la raza que no sabe acariciar al viento
A la raza ciega que no abarca las praderas
A la raza que jamás ha cabalgado ciervos blancos

Sólo quiero sumergirme en un río de caballos
con una corona de plumas y mi cuerpo roto
cantar en lengua Crow y destrozarme el pecho
llamando al espíritu salvaje que perdí
durante la primera madrugada de mi vida

Transitaré sobre los cuatro puntos cardinales
con turquesas en las sienes
bordeando el abismo de la estrella
con pies convulsos que llaman a la lluvia

Renegaré del fuego encerrado en los cristales
dejaré atrás las estancias desolladas de mi vida
olvidaré mi nombre incendiaré mi tiempo
moriré
y viviré para siempre entre chacales.



*Poema incluido en el especial Poemash "Deseo de ser piel roja"
Vinalia Trippers "Duelo al sol"


lunes, 12 de enero de 2015

Santoral II. Cuarenta mártires de Sebaste.



Y si una fantasía pasiva de suicidio se abre camino sobre la sonrisa de Tauro, junto al agua, donde la idea de dios se transmite con la eficiencia de la electricidad. Un superconductor de la fe y una jubilosa pulsión de muerte recorre la Legio XII. 40 hombres ofrecen su carne al púrpura -color con el que el padre-tronante otorga honores a los suyos-. Ojos que miran al cielo y santas bradicardias. Poliuria en grupo, derramamiento. Entrega de la respiración a lo crepuscular. Corifeo autolítico con su propio Judas que acepta, réprobo y cobarde, la condenación del agua termal.

Luces sobre el matadero y seducción de querubín que dispara la dopamina con su canto y atrapa al santo número 40 más allá de Licinio.
El dolor escalará el Monte Athos, el dolor construirá templos, el dolor autoinflingido conformará polifonías de eternidad, morid niños, morid hombres hirsutos y abrasados, morid despacio, deleitad con vuestro martirio a todo Bizancio, tallad la piedra, tallad la cruz, cada 10 de Marzo una danza macabra que interpele al obispo y al juez, al proxeneta y a la dominatrix.
Bendita sea toda la pornografía que el menaion os debe y benditas para siempre vuestras muecas de espanto y gloria.

jueves, 8 de enero de 2015

Condenados


Frantz Fanon observa a esta Europa letraherida y doliente sin pestañear. 
En su mirada, incontables muertos sin nombre,
condenados por ese constructo miserable llamado geopolítica
que aligera el peso de los crímenes según raza, credo, latitud y posición económica.

Liebensraum.



domingo, 4 de enero de 2015

Levantando el sombrero XLVII



Cuando leí "Adiós a Berlín", quería bailar, vestir, reír y sufrir como sus protagonistas. 
El mundo, me parecía un lugar a medias aterrador, a medias esperanzador, 
en cualquier caso hermoso.
No supe ver la mediocridad sustancial de la realidad, me topé con ella.

Hubiera preferido un mundo aterrador y cruel antes que este lugar fútil, vacío y anodino.
El 4 de Enero de 1986 moría Christopher Isherwood
y con él, se apagaron las mejores luces de Berlín.


"La vida, si tienes buena suerte, un buen físico 
y no demasiada imaginación, no está tan mal"