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domingo, 24 de agosto de 2014

Neuromaquia.



"Rehacerse, recomponerse, unir los fragmentos desiguales de una mente abismada, errática y deforme, con una única certeza recurrente: su propia muerte. Reconstruir una estructura cuya identidad absoluta es un polígono de triple rostro: desmoronamiento, fragilidad y ruina. Administrarse neurotoxinas contra la fantasmagoría del miedo-tinta. Serotonina, noradrenalina y dopamina adoptando órdenes celestiales bajo la bóveda craneal con el propósito de construir atrapasueños neuroquímicos, Bakus infinitesimales cabalgando impulsos eléctricos desbocados. 
Prevalecer e intentar seguir escribiendo después de hacerlo. 
Morir, en realidad, de todos modos. 
E intentar seguir escribiendo."



miércoles, 13 de agosto de 2014

Las encías sangrantes de Artaud.


Aspirar a las encías sangrantes de Antonin Artaud, a esa sonrisa hueca que nos enfrenta la calavera que espera su turno, al desahucio moral, al verso libre, a la deformidad escogida.
San Francisco se masturba bajo la túnica mientras te bendice y llora después de correrse sin apartar su piadosa mirada de tus ojos -nido de gusanos-. Brindemos con cal viva, brindemos con puta cal viva y torturemos nuestras gargantas, lo dice el peyote, lo dicen los gusanos que arropan al tarot, lo grita Juana de Arco ante una cruz de madera y carcoma mientras la lengua roja del Señor hace su metódico trabajo a ritmo de Dreyer.

Querrás apartar la vista del escenario y no podrás.

                                                                                                        Vamos a obligarte
Tienes que mirar, tienes que mirar, porque eres podredumbre.
La revelación llegará en un susurro y un golpe de metrónomo.
No has de tener miedo, conviértete en ese hechizado eterno.


¿De qué te ríes imbécil?