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domingo, 24 de agosto de 2014

Neuromaquia.



"Rehacerse, recomponerse, unir los fragmentos desiguales de una mente abismada, errática y deforme, con una única certeza recurrente: su propia muerte. Reconstruir una estructura cuya identidad absoluta es un polígono de triple rostro: desmoronamiento, fragilidad y ruina. Administrarse neurotoxinas contra la fantasmagoría del miedo-tinta. Serotonina, noradrenalina y dopamina adoptando órdenes celestiales bajo la bóveda craneal con el propósito de construir atrapasueños neuroquímicos, Bakus infinitesimales cabalgando impulsos eléctricos desbocados. 
Prevalecer e intentar seguir escribiendo después de hacerlo. 
Morir, en realidad, de todos modos. 
E intentar seguir escribiendo."



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