Páginas

miércoles, 13 de agosto de 2014

Las encías sangrantes de Artaud.


Aspirar a las encías sangrantes de Antonin Artaud, a esa sonrisa hueca que nos enfrenta la calavera que espera su turno, al desahucio moral, al verso libre, a la deformidad escogida.
San Francisco se masturba bajo la túnica mientras te bendice y llora después de correrse sin apartar su piadosa mirada de tus ojos -nido de gusanos-. Brindemos con cal viva, brindemos con puta cal viva y torturemos nuestras gargantas, lo dice el peyote, lo dicen los gusanos que arropan al tarot, lo grita Juana de Arco ante una cruz de madera y carcoma mientras la lengua roja del Señor hace su metódico trabajo a ritmo de Dreyer.

Querrás apartar la vista del escenario y no podrás.

                                                                                                        Vamos a obligarte
Tienes que mirar, tienes que mirar, porque eres podredumbre.
La revelación llegará en un susurro y un golpe de metrónomo.
No has de tener miedo, conviértete en ese hechizado eterno.


¿De qué te ríes imbécil?

2 comentarios:

  1. arrebato de sosa cáustica desenfrenando la retina cúbica de mis cloacas, leerte, dicha de las cañerias malusándose en mi utopía del atragantamiento, como a punto de convertirme, en una rata portadora, del fulgor y ese fracaso concupisciente que hace lava del cordón umbilical y dice:" mira, ese agujero, eres tú...bailas?"

    me embrujaste! salud

    ResponderEliminar
  2. Brindemos con cal viva. ¿Por qué no amar a la muerte si es lo único seguro que tenemos?

    ResponderEliminar