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lunes, 24 de marzo de 2014

Epílogo. La próxima tormenta.


Secuelas de una tormenta

La lectura de Álex Portero, de este poemario fascinante y tempestuoso, en el que se han desencadenado todas las fuerzas de la naturaleza, con versos de largo recorrido y estimulante aliento, un aliento en ocasiones bíblico y siempre heroico y mitológico, y lleno de imágenes deslumbrantes, perturbadoras y poderosas, esa clase de imágenes que por su belleza formal, su profundo lirismo y un contenido vitalista y redentor se fijan ya para siempre en la memoria poética, no solo me ha impresionado y emocionado hasta lo indecible, sino que, además, y esta es una de las consecuencias de la poesía de altura, puedo afirmar, y lo afirmo, que me ha reconciliado con la muerte, pero también con la vida y, en especial, con el amor como fuerza renovadora de esa misma vida a través de los tiempos, incluso después de que arda el último bosque. No sé a ti, pero a en lo que a mí concierne, la lectura de Álex Portero me ha dejado, y no puedo expresarlo con otras palabras, me ha dejado mirando por la ventana, al cielo, impaciente, esperando la próxima y purificadora tormenta.


8, 9 y 10 de noviembre de 2013.

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