Páginas

lunes, 10 de febrero de 2014

Rumor de tormenta VI


Publicar un libro, desde mi posición, dista mucho de ser un trabajo individual o algo que depende exclusivamente del esfuerzo o el mérito personal. Nada de eso.
He leído libros maravillosos que jamás abandonarán el cajón del escritorio de sus autores, os lo prometo, obras maestras.
Escribimos lejos de focos, lejos de suplementos culturales, lejos del mainstream, llevamos la independencia como destino más o menos aciago, podemos enorgullecernos de nuestros principios porque -objetivamente- no parece que vayan a ser puestos a prueba nunca.
Dependemos del tejido conectivo que creamos entre los que habitamos el subsuelo literario.
Y, desde luego, "La próxima tormenta" no es una excepción.

Quiero hablarles de José Ángel Barrueco, escritor zamorano y gran amigo, un hermano, un compañero de trinchera.
La trayectoria de José Ángel es uno de esos casos que justifican que, sus lectores, odiemos a muerte los cauces de la literatura comercial, los caprichos del "mercado", las confusas y maquiavélicas líneas que separan el éxito de la mera resistencia.
De JAB he aprendido muchas cosas. En lo literario: la economía del lenguaje, que menos es más, que el camino más rápido entre una idea y su plasmación escrita es una línea recta, que la lírica no tiene que ser una concatenación de arabescos (esto no lo aplico demasiado, pero, je suis çe que je suis), que la verdad es -con diferencia- el más eficiente recurso literario, y que un escritor ha de ser siempre y antes que nada, un lector voraz.
Y un observador.
"Recuerdos de un cine de barrio", "Monólogo de un canalla", "Para esas noches de insomnio", "No hay camino al paraíso", "Asco", "Vivir y morir en Lavapiés", "Te escribiré una novela", "Los viajeros de la noche"... Novelas, poemarios, teatro, crónicas, artículos. Todos imprescindibles. Todos obligatorios para quien ame la literatura.
 José Ángel Barrueco no sólo propone historias, escenarios y mapas emocionales que todos podemos entender, en los que además de reconocernos aprendemos a conocernos mejor. No sólo narra con pulso firme y efectivo, no sólo maneja el tempo de su literatura y acomoda al lector exactamente en la posición que él quiere, además, traza una cartografía literaria y cinematográfica descomunal. Tengo la siguiente teoría: únicamente leyendo los libros de todos los autores que JAB menciona en sus obras, y viendo todas las películas que nombra, cualquiera construiría una base cultural suficiente para toda una vida, y muy sólida. Acérquense a su blog, Escrito en el viento, y verán de lo que les hablo, hace poco, en tuiter, Hilario J. Rodríguez le definió como un sismógrafo, un detector de metales preciosos, apreciación que comparto, subrayo y hago mía.
No se me ocurre mayor muestra de generosidad. Un escritor que homenajea a los suyos continuamente, que se reconoce hijo de una tradición y la respeta. Un verdadero trabajador cultural, un artesano de las palabras, no una estrella del pop que escribe.

El aprendizaje personal: generosidad, repito. Desde que le conozco le he visto ayudar a decenas de escritores, mostrarse siempre dispuesto a colaborar en cuantos proyectos le proponen, jamás, repito, jamás, abandonar a los suyos, recibir críticas y halagos con una leve sonrisa y con los ojos más limpios que he visto en mi vida.
Yo no soy una excepción. Ni mucho menos. José Ángel ha sido decisivo en mi trayectoria literaria. Desde el principio. Para empezar ha leído mis libros (cosa que no pueden decir todos mis amigos) y siempre me ha hecho llegar sus impresiones con sinceridad. Eso, viniendo de un tipo al que respetas tanto, os aseguro que ya es un regalo. Me ha presentado a otros escritores, me ha avalado ante antólogos y editores, me ha dado consejos para mejorar mis trabajos y, siempre, ha estado a mi lado como amigo, como él hace las cosas, en silencio y sin molestar, sabes que está ahí y que tenderá su mano cuando sea necesario.
"La próxima tormenta" no se habría publicado sin su ayuda.
Él dirá que no, pero sabe que es así.
Los detalles quedan en el desván, pero sería injusto por mi parte no reconocerlo.
De hecho es un orgullo. Prefiero que sea así. Prefiero que me ayuden. Prefiero el clan.

Si tengo ganas de que el libro esté disponible, una de las razones más importantes reside en el prólogo que Barrueco ha tenido la amabilidad de escribir para abrir la tormenta. De verdad, tienen que leerlo.
Me ha sorprendido una vez más.
Sabía que JAB era un observador prodigioso, pero desconocía que tenía rayos X en los ojos.
Ha descrito los latidos de mi corazón. Como si nada. Como todo lo que hace.

Tengo mucha suerte.
Mi agradecimiento eterno.

1 comentario:

  1. no te conozco al nivel de Alex, pero...me alegra un monton y me siento orgulloso de que el hijo y sobrino de quienes fueron mi amigos se le reconozca como gran persona y mejor escritor. recibe mi mas sincera enhorabuena y un saludo.

    atte Conrado maestro carnero

    ResponderEliminar