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sábado, 18 de enero de 2014

Rumor de tormenta I

Mi escritura es deudora del fuego.
Existe un proceso de combustión inevitable durante la creación.
Y sin combustible no hay llama.
Hablemos sobre ello brevemente.
Si pudieran asomarse a mi estudio mientras escribo se encontrarían una figura gris -la mía- rodeada de libros abiertos, papeles desparramados por el suelo creando imbricados caminos ciegos (al final de los cuales no está el Mago de Oz, se lo garantizo), imágenes del todo inquietantes y bellas como catástrofes naturales expuestas en la pantalla del ordenador, recortes, recuerdos, fetiches, una realidad que roza lo totémico habitada por mí, a medias caníbal, a medias devota.

Se trata de la liturgia del banquete salvaje, del exceso, de la hiperestimulación. No me encontrarán en la pose del escribiente reflexivo -a pesar de que mi única virtud comprobable es la voluntad y la capacidad de trabajo-, necesito trasladar la hybris al escritorio, a la habitación, teatralizar el acto hasta perder el control, hacer brotar bosque y flores venenosas del suelo.
Ser bacante.
Una vez concluida la celebración, una vez agotada la llama, cuando solamente quedan cenizas, queda la paciencia de la araña, el artesano arquetípico, el arcano número 23, el que no tiene magia pero vive eternamente y doblega al tiempo.

La dinámica rectora de esta bacanal es la música.
Sin música no hay hoguera.
Es el elemento imprescindible del ungüento,
la estrella polar que me guía,
mi Virgilio,
mis cuatro jinetes del apocalípsis,
las siete musas,
la flauta del fauno tras la que procesionar y danzar hasta la extenuación.

Quiero compartirla con ustedes.
En muy poco tiempo estará en la calle mi próximo libro: "La próxima tormenta", editado por Origami.
Como siempre, cumpliré mi parte del pacto:
voy a darles TODO lo que tengo y no voy a engañarles.
Escuchen las canciones que me han acompañado,
y si les expulsan de estas ruinas,
olvídense del libro.
Dolerá, pero será verdad.

Hay mucha poesía ahí fuera que les conmoverá.

Gracias.

Primer rumor de tormenta:
"The Frolic",
Current 93.
Les aviso: David Tibet ha sido -casi- un maestro de ceremonias en este temporal, familiarícense con él, suban de su mano al necesario tiovivo de la desesperación:



"Should a storm come
Should a storm come break a halo all around us"

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