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viernes, 14 de diciembre de 2012

El cantante de Gospel


Cuando uno reseña a Harry Crews lo hace desde una posición incómoda, miras el primer plano de Harry en la solapa del libro y parece que te esté advirtiendo: "cuidado con lo que haces, mequetrefe". Suerte que el estupendo diseño que la editorial Acuarela ha elegido permite esconder al mal encarado Crews y disfrutar de una portada perfecta, orgullo freak por las nubes. Joaquín Secall es el nombre del artista. Bien por los editores y bien por él. Antes de contarles mis impresiones sobre el libro no puedo dejar de mencionar el sensacional prólogo de Kiko Amat, una pequeña clase magistral sobre Crews, literatura norteamericana underground, cultura freak a raudales y demás delicias que conviene leer al final, es decir, acepten con cariño a su prólogo y dejen que sea lo que siempre quiso ser, un brillante epílogo en el que se analiza la novela y al autor de forma impecable, (quien me iba a decir a mí, que vengo del barrio de San Blas, que reseñaría un libro en el que participa un tipo de Sant Boi, y encima le llamaría maestro, ¡jódete Wert!)
Si William Faulker hubiera sido el padre de Harry Crews se avergonzaría de su hijo ante los vecinos, pero en la soledad de su habitación, leyéndole, estaría terriblemente orgulloso. La literatura de Crews mana de la inagotable fuente Faulkneriana, solamente que algún gracioso ha debido de meter LSD en las tuberías, por tanto asistimos alucinados a un desfile literario a veces grotesco, a veces lírico, como si Truman Capote midiera dos metros y tuviera voz de cazallero. En la novela que nos ocupa nos encontramos en Enigma, una "encantadora" y humilde localidad del sur, en medio del desierto –ese desierto literario yankee que asfixia, esa extraña inmensidad claustrofóbica cuyo vacío circundante actúa como el peor de los muros, no deja pasar el aire, pero sobre todo no deja pasar la esperanza-, por las calles de tan exquisita pedanía desfilan hombres y cerdos en igual proporción, la violencia es la dialéctica aceptada por los vecinos, y la inmundicia brota por todas partes. Empezamos con Willalee Bookatee, un negro inmenso que espera encarcelado en la oficina del sheriff a ser linchado y ahorcado (justicia participativa, digamos) por haber violado y arreado más de cuarenta punzadas con un picahielos a Mary Bell, una beldad local querida y admirada por todos. Seguimos con un hijo pródigo, el protagonista de la novela, "El cantante de Gospel", una aparición mariana sobre un vertedero, un arcángel de voz celestial que ha conseguido salir de Enigma y conquistar el mundo entero, de parroquia en parroquia, con sus emocionantes himnos. Tercer elemento interesante: el circo de monstruos que sigue al cantante en sus giras, aprovechando el tirón para exhibir encantadoras deformidades forasteras y sacar pasta a los deformes locales. Cuarto: el representante del cantante, Didymus, el gran personaje del libro, un rígido, sádico e implacable pastor que dirige, no solo la carrera del muchacho, también su alma, ambas de una forma muy particular. A partir de aquí, echad a volar la imaginación: fanatismo religioso, violencia, miedo, desesperanza, linchamientos, sexo, y sobre todo frustración. Porque tras todo el caos, tras el humor negro, tras la violencia, tras la esquizofrenia, nos enfrentamos al verdadero corazón de la novela ,si quieren al principal tema de la literatura de Harry Crews: la frustración por una vida miserable, el deseo de escapar lejos, la asfixia vital de los perdedores totales, los que no tienen ninguna posibilidad, ningún resquicio. Estén muy atentos cuando lean ese libro a las reflexiones entreveradas entre barbaridad y barbaridad, en la lírica subrepticia, en el extraordinario tratado del dolor que constituye el tejido de toda la obra. El cantante aparece en medio de la nada como los ángeles bíblicos en Sodoma y Gomorra, esgrimiendo una belleza aterradora, una divinidad a ojos de sus antiguos vecinos, no tanto por sus dones, si no por haber conseguido atravesar el muro de horror desértico que circunda Enigma, por haber escapado de allí. Lo que ninguno sabe es qué se esconde realmente tras los pecaminosos ojos azules del Cantante, los tormentos que padece a solas, la endiablada certeza de que, después de todo, nadie escapa completamente de Enigma.



Á.


El Cantante de Gospel
Harry Crews
Acuarela libros (2012)
97888477742111

sábado, 8 de diciembre de 2012

Teselas XIV


PRÍNCIPE SÚCUBO

Al fantasma que seré.

Mi cuerpo se desmaterializa bajo tus sábanas cuando duermes
y se hace sólido en tus sueños.
Camino sin pies a través de los senderos de tu desnudez
y me baño en las termas calientes de tu anatomía,
existo cuando gimes,
alcanzo la felicidad cuando pierdes el control de tus actos
y haces de tu cuerpo un regreso a la cueva.

Soy ese viento cálido que juguetea en tu nuca,
cuando estás boca abajo
prometiendo una historia de amor a tu almohada.
El vello que se eriza en verano,
la fase REM de la que no quieres despertar,
las preguntas que te haces a solas,
las respuestas que te das,
el príncipe dorado de tu espejo,
tu ropa interior mojada...

Conozco a los duendes que habitan tus cajones,
a los monstruos que esperan pacientemente en el armario,
entro y salgo de tus pesadillas a voluntad.

Y para ti no tengo rostro.
Para nadie.

Mi corona es de cristal azul y se rompe cada amanecer.
Mi corazón de sueño estalla
cada vez que alguien se enamora de otro alguien
y mi sexo apunta siempre en dirección equivocada
aunque alcance impenitentemente
un objetivo perfecto cada noche.

Soy cuando te atreves a que sea.

¿Alguna vez has hablado solo después de emborracharte?
¿Has manchado tu cama con tinta prohibida?
Ahí estaba yo mientras lo hacías,
sentado a horcajadas sobre el dosel que
hubieras querido que te ocultase del mundo consciente,
bendiciendo cada gesto de tu derrota sonriente,
mostrándote el camino al jardín de las delicias
en cuya puerta te espera hambrienta
una ninfa de tres cabezas,
dispuesta a conducirte a través del laberinto verde
en el que querrás vivir eternamente.
En el asfalto no brotan flores,
lo sabes.
Ahora, bajo mi estrella, estás tumbado
sobre un manto de orquídeas y lírios
que arrancan lo que queda de tu disfraz...
Estás desnudo...
Estás perdido...
Expuesto. 
Vivo por primera vez.


Álex Portero Ortigosa
Endymion: Madrid, 2010.
Colección Poesía, nº 307.
ISBN: 9788477314967

lunes, 3 de diciembre de 2012

La sabiduría de las brujas XXXIV





MURIENDO

Nada que decir sobre ello, y todo—
el cambio de los cambios, más cerca o más lejos:
el Golden Retriever de al lado, Gussie, ha muerto,

como Sandy, el Cocker Spaniel tres puertas más abajo
que murió cuando yo era pequeño; y cada día
cosas que estuvieron en mi memoria se apagan y mueren.

Las frases se extinguen: primero, todo el mundo olvida
que es un roblón; después tras ciertas décadas
en una metáfora obsoleta, "muerto como un roblón" parpadea

y se disipa. Pero alguien que conozco está muriéndose—
y aunque uno podría decir embaucadoramente, "como todos",
el ritmo diferente es lo que hace que la diferencia sea absoluta.

Las pequeñas y visibles esporas en el aire que respiramos,
que se posan inofensivas en nuestros vasos de agua
y en nuestra piel, por casualidad se juntan

bajo ciertas condiciones sobre el suelo del bosque,
o incluso en cierto rincón en sombra del césped—
y durante la noche los carnosos, pálidos tallos se congregan,

el incoloro crecimiento sin una flor ni hoja;
y alrededor de los tallos, la hierba sigue creciendo
con presión firme, como los pelillos insistentes

que crecen en la cara entre afeitados, las uñas
creciendo y muriendo en los pies y los dedos
con su propio y modesto ritmo, inconscientes

como las sosas polillas, que viven una noche o dos—
aunque como una polilla un alma brillante continúa latiendo,
aburrida e impaciente en la boca del monstruo.


DYING

Nothing to be said about it, and everything—
The change of changes, closer of further away:
The Golden Retriever next door, Gussie, is dead,

Like Sandy, the Cocker Spaniel from three doors down
Who died when I was small; and every day
Things that were in my memory fade and die.

Phrases die out: firts, everyone forgets
What doornails are; then after certain decades
As a dead metaphor, "dead as a doornail" flickers

And fades away. But someone I know is dying—
And though one might say glibly, "everyone is,"
The different pace makes the difference absolute.

The tiny visible spores in the air we breathe,
That settle harmlessly on our drinking water
And on our skin, happen to come together

With certain conditions on the forest floor,
Or even a shady corner of the lawn—
And overnight the fleshy, pale stalks gather,

The colorless growth without a leaf or flower;
And around the stalks, the summer grass keeps growing
With steady pressure, like the insistent whiskers

That grow between shaves on a face, the nails
Growing and dying from the toes and finger
At their own humble pace, oblivious

As the nerveless moths, that live their night or two—
Though like a moth a bright soul keeps on beating,
Bored and impatient in the monster's mouth.


Robert Pinsky
Traducción: Andrés Catalán.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Hoy


ACTIVIDADES ORGANIZADAS

12 - 13h. Puerta del Sol (Madrid). “La poesía es un arma cargada de futuro”
12 - 17h Desde la Puerta del Sol hasta la plaza 2 de Mayo (Madrid). "Cupones premiados. Poesía sos vos"
13 - 16h. Puerta del Sol (Madrid). "Blogueros contra los recortes sociales"
Desde 13h. Plaza del 2 de Mayo (Madrid).  Jam session
Desde 16h. Puerta del Sol (Madrid). "manifestación poético. el maratón"