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viernes, 29 de junio de 2012

Orgullo


Gigamesh y Enkidu, Safo de Lesbos, Sófocles, Alejandro Magno, San Agustín, Adriano, Julio César, Ricardo Corazón de León, Hildegard Von Bingen, Montaigne, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Cristina de Suecia, Santa Catalina de Siena, Emily Dickinson, Marguerite Yourcenar, Arthur Rimbaud, Lord Byron, Mary Shelley, Oscar Wilde, Paul Verlaine, Marcel Proust, Juri Gagarin, Ludwig II de Baviera, Walt Withman, Virginia Woolf, Andre Gide, Nong Toom, Tchaikovsky, Thomas, Klaus y Erika Mann, Djuna Barnes, Greg Louganis, Jaime Gil de Biedma, Simone de Bouvoir, Gertrude Stein, W.H. Auden, Carson McCullers,Martina Navratilova, Yukio Mishima, Francis Bacon, Marlene Dietrich, Gabriela Mistral, Allen Ginsberg, William S. Burroughs, Katherine Mansfield, Susan Sontag, Sor Juana Inés de la Cruz, Jean Cocteau, Ian McKellen, Gareth Thomas, Daniel Kowalsky...

¿Alguien se ve capaz de superarlo?

Tal día como hoy de 1969, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, el local de ambiente "StoneWall Inn" fue víctima de una de las arbitrarias y brutales redadas que la policía norteamericana solía perpetrar contra los bares sospechosos de ser frecuentados por homosexuales. Estas redadas eran la herramienta última de un sistema perfectamente estructurado desde el gobierno, que perseguía, acosaba, y oprimía cruelmente a gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y queer.  Por primera vez en la historia, aquella madrugada, las fuerzas represoras encontraron la resistencia activa del colectivo LGTB, su propia brutalidad -especialmente salvaje aquella noche- se volvió contra ellos y quebró definitivamente la presa que llevaba soportando, a duras penas, largos años de humillaciones y persecución inmisericorde. Primero fueron los habituales del local, que se parapetaron en el interior utilizando una parquímetro arrancado para asegurar la puerta y formar una barricada, después la gente del barrio, harta de los desmanes de las autoridades, acudió en apoyo de los clientes del bar, finalmente una muchedumbre enfurecida se unió ante la injusticia presentando una verdadera batalla campal. Los disturbios duraron tres días, como resultado: heridos muy graves, decenas de detenidos, y la primera movilización pública por la igualdad. Acababa de nacer el "Gay power". Acababa de darse el primer paso para terminar con una injusticia que debería avergonzar a la humanidad.

¿De veras aquellos valientes no merecen una fiesta en su honor?



Á.

miércoles, 27 de junio de 2012

Espejos X


"Algo definitivo ha debido de romperse por dentro
cuando la alegría ajena te hiere,
y el arco iris
te abrasa las pupilas,
aunque tengas los ojos cerrados."

martes, 26 de junio de 2012

Espejos IX


"La libertad es lo que haces con lo que te han hecho"
                                           Jean Paul Sartre.

domingo, 24 de junio de 2012

Querido Percy III


Mi querdísimo Percy:

Como todos los años llega el verano y me encuentra a medio vestir, renegando de la primavera y su molesta luz. Donde tú ves flores, mar, brisa y vida, yo veo moscas, hedor, quietud e incomodidad. Nunca entenderé como alguien nacido en nuestra amarga y brumosa tierra es capaz de llamar hogar a estos baldíos del sur, y contagiarse de su irritante, escandalosa y febril manera de entender la vida. En el fondo admiro esa capacidad tuya de absorber alegría allá por donde pasas. Me expreso con la acidez del cojo, la tozudez del escocés y la maldad del aristócrata renegado que soy, lo sé, pero esta temperatura me ahoga, y ahora que el vino helado se aleja de mí tanto como la juventud, encuentro pocas opciones de huida a estas alturas de año (y de vida).
Las noches al raso, últimamente se han alargado, y la compañía del viento nocturno me ha llevado hasta aquellos años gloriosos que se fueron, ¿qué ha pasado con nuestra juventud amigo mío? Tengo una sensación de acabamiento adherida con fuerza a la espalda, contemplo mis mejores años con lentitud, los más hermosos, como si lo hiciera por última vez, siento de una forma calmada que es la última oportunidad que tendré de revivirlos, de recordarlos, que mi tiempo se marcha, y que lo hecho hasta ahora -sobre todo lo NO llevado a cabo- adopta la consistencia de una rúbrica, que nada volverá, que mis oportunidades se han agotado.

No me asusta, no me inquieta, no me perturba -lo que es desconcertante- se me ha instalado una media sonrisa melancólica permanente, un rictus de perdedor elegante, casi feliz. Observo el crepúsculo incipiente de mi vida con el reloj en hora, el chaleco ajustado y los zapatos brillantes, como aquel cuadro pintado por ese empalagoso y brillante joven alemán, Friedich, así me veo, dando la mejor versión que puedo de mí mismo -siempre incompleta, siempre tullida- mirando fijamente al abismo. Escribo sin cesar hermano, escribo tanto como puedo, obsesivo, he de vaciar el tintero y hacerme a la oscuridad ligero de equipaje, dejando en este mundo despiadado a veces, y maravilloso en ocasiones, mi mejor poesía. ¿Sabes? os imagino, cuando al fin me haya marchado, leyendo mis versos en largas y amorosas noches de invierno, todos juntos, levantando copas y sombreros en honor de aquel que os amó y defendió en vida con todo lo que tuvo, y que descansará al fin sabiendo que la alegría os bendice, o que vosotros la bendecís a ella. Sé que es un pensamiento egocéntrico, hasta infantil, pero lo bueno de los finales es que las máscaras van cayendo, sobre todo las de la corrección o la prudencia. Y las mías, grotescas y demasiado fijadas sobre la piel -muchos años, todos- me la han arrancado al precipitarse contra el suelo.

No me atrevería a calificar esto como una despedida, ni mucho menos, recuerdo aquella frase que dije al abandonar Villa Diodatti, en el verano del 16: "no lloréis queridos míos, al menos nos queda un abrazo más, el penutlimo, hasta entonces, buena suerte"

Espero que te encuentres bien, pleno de vida, fuerte, arrogante y desbordado de poesía.
Como cuando éramos.

Byron.

lunes, 18 de junio de 2012

Rutinas


Como cada mañana hoy también nos hemos cruzado en el metro, él, escuálido, viejo, sucio, cansado, triste. Yo, cada día más delgado, cada día más viejo, cada día más triste. Como si él fuera un proyección futura de mí mismo, o yo una de su pasado.
Entra al vagón y la gente se aparta, le dejan solo, rodeado por un metro de vacío, algo doblemente hiriente a esas horas en las que no hay un solo hueco libre en toda la red de metro de Madrid. Para conseguirlo, hay que querer apartarse.
Sé que me busca con la mirada, o quizás yo le busco a él, quiero pensar que algún tipo de alegría deforme se le agita por dentro si me localiza.
Da los buenos días, pide perdón por ello, anuncia un poema a cambio de la voluntad, nadie le mira a la cara, nadie le presta atención, pantallas por todas partes y los humanos cada vez más ciegos, y más sordos.
Invoca a Rosalía de Castro, y con voz trémula, casi muerta, entona "Negra sombra", y el tiempo y la acción se detienen, al menos para mí, oscurece, y su cadencia de norna me toca los huesos, y casi puedo ver mi futura osamenta desnuda cuando el poema llega a su fin...

Se me acerca, le doy una moneda, siempre le doy una moneda. Hoy, por primera vez, me ha hablado:
"Muchas gracias, que tengas un buen día, al menos mejor que el mío"
No sé qué diablos decir, porque todo, los padecimientos que escucho cada día a mi alrededor, me parecen un insulto grosero ante la dignidad hambrienta del viejo mendigo que tengo delante.
"Gracias a usted. Que tenga mucha suerte" acierto a decir tartamudeando.
Muchas personas que viven en la calle, que piden para sobrevivir, coinciden en que lo peor de la situación que padecen es cierto tipo de invisibilidad, dejan de verles, dejan de mirarles a los ojos, dejan de tocarles, y si es cierto que la función hace el órgano, ellos, a fuerza de ser ignorados, se vuelven transparentes, incorpóreos, jirones de nada.
Cuando estaba girándose para ser tragado por la puerta de salida del vagón he estirado mi brazo hasta su hombro y he apretado con fuerza. Un gesto inútil, un gesto absurdo y torpe, la única forma de decirle: "te veo amigo, estás ahí, estoy aquí, sigue adelante"

Que tengan ustedes una buena noche y un mejor día.

Á

miércoles, 13 de junio de 2012

Levantando el sombrero XXXI




El trece de Junio de mil ochocientos ochenta y ocho,

hace ciento veinticuatro años,
nació en Lisboa
Fernando Antonio Nogueira Pessoa,
un tintero lleno de tristeza
que dio para escribir la más hermosa y desasosegante obra literaria en lengua portuguesa.
Feliz cumpleaños maestro.

"Para mí, la vida es una posada en el camino, 
donde debo demorarme hasta que llegue la diligencia del abismo"


domingo, 3 de junio de 2012

Levantando el sombrero XXX



¡¡Santo, santo, santo, santo, santo, santo, santo!!

El 3 de Junio de 1926
hace ochenta y seis sacro-santas primaveras 
nació en Patterson, Jersey...

Allen Ginsberg...
¿O-ís-au-llar-al-si-tar?