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lunes, 28 de mayo de 2012

Imprescindibles



Damas, caballeros, mujeres dandi, hombres musa:
la editorial Acuarela&Machado publica
"Estrella del alba" 
de Wu Ming.
Cuando los héroes eran de carne y hueso.
corran como dementes a sus librerías, 
va en serio.

Á.

jueves, 24 de mayo de 2012

Espejos


"Casi todos prefieren negar la verdad antes que enfrentarse a ella"
                                                                               Tyrion Lannister.

lunes, 21 de mayo de 2012

Levantando el sombrero XXIX



Quizás, el 21 de Mayo de 1265 nació en Florencia Dante Alighieri.
"Il Sommo poeta"
El más grande poeta de la historia de la literatura,
capaz de hacernos descender al infierno,
transitar el purgatorio
y alcanzar el paraíso
usando sus versos como peldaños.
Su literatura, su aportación, sencillamente, es infinita,
INFINITA.

jueves, 17 de mayo de 2012

sábado, 12 de mayo de 2012

La sabiduría de las brujas XXVII


"Cuando por fin, Alcmanes, amor nos declaramos
no en un árbol quisimos grabar el desposorio
yo de mujer vestido, tú en el pelo guirnaldas
no en un árbol quisimos grabar aquella unión
y que fuera la driada el único portento
testigo y vano mudo, pues detesto a los dioses:
en medio de aquel bosque tropezamos a un niño
y en su espalda rosada, con fuego,
lentamente escribimos los nombres."


Leopoldo María Panero.

martes, 8 de mayo de 2012

La sabiduría de las brujas XXVI


DESPEDIDALOGÍA (XI)

"Mi presente empezó una tarde de agosto.
Aunque no fue accidental.
La mágica química de los hechos
(los que sobrevivieron
                          a los voraces pensamientos de la madrugada)
Y en la concupiscencia
que manda la sangre y savia de mi cuerpo.
Pero cuando la felicidad
esta en juego, el amor debe mirar hacia otro lado.

La sal y los besos que decían un te quiero;
la fiebre que marcaba
mi mano inquieta sobre una ladera de piel;
y el susurro de una voz
(como el batir de las alas de un ángel impaciente)
que resuena perdido
en mis oídos y en mi mente, quedaron enterrados
donde la primavera
nunca se marchitará desde aquella última vez
en una tarde de agosto."


Daniel G. Sanguino.
Otras vanidades.
Editorial Endymion, Madrid 2008
9788477314714

lunes, 7 de mayo de 2012

Espejos VI


"Quien no tiene alas no debe tenderse sobre abismos"
                                                           F.Nietzsche

domingo, 6 de mayo de 2012

Sagradas escrituras.



Nos arrastramos por el suelo como mariposas sin alas,
encendemos las últimas antorchas,
y sabemos
que cada gesto puede ser el último,
que el fin del mundo tiene el sueño ligero y descansa sobre nuestras espaldas.

Hemos dejado de florecer.
Ejecutamos una danza macabra y sonreímos como dementes
ante la visión del paisaje devastado que tenemos delante.
Reímos de pura enajenación,
reímos.

Las últimas palabras, las últimas gotas de sudor,
–perlas calientes que ruedan por nuestras abrasadas  frentes-.
Las últimas canciones incrustadas en el pecho,
bajo cuyo efecto salmódico
nos seguimos agitando groseros.

Afrodita ofrece sus labios como pago al dragón nocturno 
y cae muerta ante las puertas del Olimpo.
Apolo es mujer de todos los infiernos,
que se ofrece gustosa ante los ejemplares de macho cabrío más grotescos.
Zeus mendiga y se rasca las llagas,
canturrea melodías infantiles por una moneda,
se arranca los cabellos cuando está a solas, errabundo
bajo las columnas calladas de los templos.
Krishna sucumbe a la ira y escupe sulfuro
repleto de pánico, descontrolado, buscando la connivencia de las furias.

Arde nuestro jardín.
Las paredes del sancta sanctorum  están manchadas de semen.
Arde nuestro jardín.
Las vírgenes devoran todas las fresas,
se las tragan sin masticar, se revuelcan sobre charcos rojos,
se arrancan las lenguas de pura gula.
Arde nuestro jardín.
Los ángeles se aparean por turnos con el señor de las moscas,
ennegrecen sus alas,
llenan de sangre sus benditos, benditos, benditos globos oculares
-que tanta redención han visto-.
Arde nuestro jardín.
Y del fuego brotan flores envenenadas,
exhalan vapores mortuorios de sus coloridos genitales.
Arde, arde, arde…
Vendrá la era de las brasas, pronto,
y el silencio cósmico descenderá majestuoso sobre la llanura.
Las brasas traerán rocas,
las rocas traerán frío
oscuridad.
Y al fin, cuando nada quede sobre nada,
Se desvelará el secreto de la vida:
Lástima,
no estaremos allí para escucharlo.

Á.

Levantando el sombrero XXVIII


Un mensaje que ha crecido durante ciento cincuenta años,
cuyo poderoso eco nos hace mejores,
que atraviesa el tiempo para debilitar nuestras cadenas.
El 6 de Mayo de 1862 moría en Concord, Massachussetts,
Henry David Thoreau.



"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida... Para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido." (Walden)

sábado, 5 de mayo de 2012

Carta a un poeta


Sé que no te gusta mi poesía
hay silencios tan elocuentes
o más
que las palabras.

Sé que me tienes estima,
que me aprecias,
que podemos considerarnos amigos,
que te caigo bien.

Pero no te gusta lo que escribo.
No te llega al corazón.
Decidiste dejar de leerlo, hace tiempo
ves una distancia enorme entre mis versos y los tuyos.

En realidad -casi una súplica-
estamos más cerca de lo que crees.
Tú, hablas de bares,
yo de estrellas,
distintas formas de cantar a la noche,
nada más.
Distintas formas de obtener la bendición de las endorfinas,
de ver más allá, de usar el corazón,
de dar un paso más bordeando el filo,
distintas formas de ser lo mismo.

Tus estrellas del rock y tus poetas
se parecen mucho a los míos,
solamente que mis ídolos,
casi todos,
nacieron doscientos años antes que los tuyos.
Me apuesto el honor y no lo pierdo
a que nos susurran cosas parecidas al oído
ante el escritorio.
Cuando quieras te cuento qué me dicen,
si nos olvidamos de los matices
no será tan distinto de lo que tus espíritus inspiradores
te transmiten cuando estáis a solas.

Te extraña mi código
las palabras que uso
los conceptos sobre los que trabajo,
las imágenes que recreo
la forma en que expreso mi dolor, mi alegría, mi excitación, mis sueños.

No lo hagas,
detente querido y observa,
hablamos y nos late el mismo idioma,
tú miras hacia adelante cuando escribes,
y aún más cuando lees,
yo tengo el corazón tendido al sol del pasado
me apenan los trastos que se abandonan en los desvanes.
Y hay palabras, retazos de idioma,
fórmulas linguísticas, maneras,
que, convendrás conmigo,
 han sido amontonadas injustamente por la postmodernidad
-maldita sea-
en un cuarto oscuro y silencioso.
Que en su día fueron nuevas,
que requirieron valor, sacrificio, entrega.

Tú eres más de logos
yo soy más de mythos
(reinterpretados por la tecnología, expuestos bajo otras luces),
ambos músicos del lenguaje,
ambos miembros de las más libre de las razas,
bardos en definitiva,
orgullosos servidores de una tradición más antigua que nosotros y que nos sobrevivirá
(y hasta llegará a olvidarnos, te lo garantizo)

Entiendo tu postura,
eres dueño de tu libertad y de tu tiempo,
pero te hago saber que dejaré la puerta entreabierta
por si alguna vez te apetece volver y echar un vistazo
quizás puedas aprender algo,
o emocionarte,
seguramente no.
De ser así, lo tienes fácil.
Olvidarlo, y seguir haciendo lo que puedas.
Siempre serás bienvenido.
Suerte hermano, en cualquier caso.


Á.


viernes, 4 de mayo de 2012

Vestales



No queda nada de aquel lugar al que solíamos ir
a besarnos
con nuestras conciencias.

Rota la promesa de vestal,
las Cenizas del himen resbalan entre mis dedos.
Nada queda sagrado donde acudir,
ningún consuelo celestial que nos asista.

Procesionamos,
feéricos cadáveres,
llenamos nuestras cuencas con fuegos fatuos
para guiarnos en la oscuridad.
Solas.

Se apagan farolas con cada promesa rota,
recibimos el aplauso de lo abyecto,
los vítores de las ranas,
el elogio de las criaturas que habitan el pantano.

Ya No huele a incienso.
Hemos perdido la estrella polar,
los cometas visten de luto y se esconden en el firmamento,
nada queda de la vía láctea,
ningún camino que seguir para las malditas:

aquellas que osamos desafiar al fuego de la virginidad,
las que reímos mientras fumamos la hierba del olvido
y miramos con desdén al horizonte.

Amazonas muertas sin nada que perder,
sacerdotisas sacrílegas,
orgullosísimas putas de Babilonia,
niñitas impías
streapers con disfraces de virgen María
locas, histéricas, ninfómanas,
encerradas en círculos
que han de ser trazados cada noche.


Aún así,
cubiertas por velos tejidos con luz moribunda y manos de vieja,
en escandaloso silencio,
ignoramos la mano del cazador que reina en las alturas,
ignoramos sus flechas y su arco.
Nada queda para nosotras ya.
Ningún lugar santo que nos acoja.
Habremos de ocupar la nada para siempre,
y de alguna manera gobernar orgullosas,
adueñarnos de la eternidad impuesta.
Del silencio sepulcral.
De las cadenas.

Á.