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jueves, 26 de abril de 2012

Éxitus.



El editor quedó paralizado cuando le llamaron por teléfono para decírselo: 
"le hemos encontrado esta mañana, ahorcado en el sótano, llevaba horas muerto"
Su gran apuesta, su gran descubrimiento, un jovencísimo escritor dotado de un talento descomunal con aspecto de ángel caído. Una vocación poderosa, un purasangre de las letras sin domar, una primera novela espectacular -el fruto de una mente torturada y genial- (la frase que figuraría en las fajas de la primera edición), un infant terrible comiendo de su mano, su propia versión postmoderna de Rimbaud.
Colgó el teléfono, se sentó, helado, en silencio, mirando a un punto fijo al otro lado del despacho.
"Muerto", lo susurró varias veces.
Le costó asimilarlo, todo parecía latir a su alrededor, pasaron un par de horas hasta que pudo verlo perfectamente claro: al fin, de una vez por todas, había llegado el éxito.

Á.

martes, 24 de abril de 2012

La verdadera noche de los libros.


Miro fijamente la pantalla, tengo el cuaderno abierto, la pluma sobre la mesa, el teclado bien colocado. Acabo de ducharme, he cenado bien, pero ligero, para que la digestión no me embote los sentidos. Hoy he dado forma a un par de buenas ideas, he tomado buenas notas, las lecturas de estos meses van ayudando a fraguar el material con que voy construyendo el libro.
Solamente tengo un problema, un problema que comparto con mis hermanos y hermanas, los mejores de ellos, los verdaderamente talentosos, los honrados, los valientes. Somos diferentes versiones de la misma nube negra.
En las últimas cuarenta y ocho horas, he trabajado 24 a pleno rendimiento, he tenido que ganarme el pan.
Ahora, son las doce de la noche, tendría tiempo para escribir -trabajar en serio-, como hago cada día de mi vida, normalmente a estas horas, y en este estado. Tengo ideas, tengo ganas, un proyecto bien planificado que se me ajusta como anillo al dedo. Lo veo claro.
Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, no puedo, necesito descansar, tratar de dormir, confiar en que mañana sea otro día y que mi voluntad, como siempre, acabe por imponerse.
Buenas noches y suerte.
Vosotros y vosotras sabéis quienes sois. En esta guardia nocturna, desgraciadamente, no contéis conmigo.
Que las musas os guarden, compañeros.

Á.

lunes, 23 de abril de 2012

La sabiduría de las brujas XXV



"No es necesario ser una habitación
para estar embrujada,
no es necesario para ser una casa.
El cerebro tiene pasillos más grandes 
que los pasillos reales.

Es mucho más seguro encontrarse a medianoche
con un fantasma exterior
que toparse con ese gélido huésped,
el fantasma interior.

Más seguro correr por una abadía
perseguida por las sepulturas
que, sin luna, encontrarse a una misma
en un lugar solitario.

Nosotros tras nosotros mismos escondidos,
lo que nos produce más horror.
Sería menos terrible
un asesino en nuestra habitación.

El prudente coge un revólver
y empuja la puerta,
sin percatarse de un espectro superior
que está más cerca"

Emily Dickinson
Traducción: Enrique Goicolea

domingo, 22 de abril de 2012

lunes, 16 de abril de 2012

viernes, 13 de abril de 2012

La sabiduría de las brujas XXIV



La extraña*

 "Mirar como he mirado antes, directamente al centro
de la calle hasta el río
caminar por los cauces de las avenidas
sentir el estremecimiento de las cavernas bajo el asfalto
observar las luces que se encienden en las torres
caminar como he caminado antes
como un hombre, como una mujer, en la ciudad
mi ira visionaria aclara mi vista
y las percepciones detalladas de la misericordia
florecen a partir de esa ira.


Si entro a una habitación desde la afilada luz nebulosa
y los escucho hablar una lengua muerta
si me preguntan sobre mi identidad
sólo puedo decir
soy el andrógino
soy el alma vivente que no podéis describir
en vuestra lengua muerta
el sustantivo perdido, el verbo que pervive
sólo en infinitivo
las letras de mi nombre están escritas bajo los párpados
del recién nacido."

Adrienne Rich.

martes, 10 de abril de 2012

La sabiduría de las brujas XXIII



"Siempre he procurado mostrar en mi trabajo mi respeto hacia aquellos por los que me siento atraído, en cierto modo quitarme el sombrero ante ellos, tomando prestada alguna bella imagen o algunas palabras especiales, pero una cosa es cuando, para recordar a un colega caído, se hace un signo, y otra cuando uno no se puede deshacer de la sensación de que alguien le está haciendo guiños desde el otro lado."


"[...]
A eso se une que Walser, en esa novela póstuma, por decirlo así escrita ya desde el más allá, se le ocurren ideas sobre su especial condición anímica y sobre la esencia del trastorno mental como, por mucho que busco, no encuentro en ninguna parte en la literatura. Con sang froid, rinde cuentas del supuesto origen de su mal en una educación consistente casi sólo en pequeñas negligencias, y también de cómo, hombre de cincuenta años, seguía sintiendo en sí al niño y al muchacho, sobre la niña que le hubiera gustado ser, sobre la satisfacción que le producía llevar delantal, sobre sus tendencias fetichistas de amante de las cucharillas, sobre su manía persecutoria, la sensación de estar cercado y rodeado, sobre el encontrar interesante ser observado, como el Joseph K. de El proceso, y sobre el peligro de entontecerse a causa de, como escribe realmente, la atrofia sexual. Con precisión sismográfica registra la más mínima conmoción al margen de su conciencia, anota reprobaciones y encrespamientos en sus pensamientos y emociones de los que la psiquiatría apenas se permite soñar, incluso hoy." 



"[...]el peligro de la enajenación mental le permitía a veces una agudeza de observación y expresión imposible cuando se está plenamente sano."


"no leáis siempre y de manera exclusiva esos libros sanos; acercaos un poquito a la llamada literatura enfermiza, de la que tal vez podáis sacar un consuelo vital. La gente sana debería arriesgarse siempre de una u otra manera. ¿Para qué demonios, si no, conservar el sano juicio?¿Para morir un día saludablemente? Vaya un futuro desolador... Hoy en día sé con más certeza que nunca que en los círculos ilustrados hay mucho filisteísmo, me refiero a una cobardía moral y estética. EL recelo, sin embargo, es algo malsano. Un día en que se bañaba, el bandido estuvo a punto de morir del modo más hermoso: ahogado [...] Un año después, el aprendiz de la lechera se ahogó en el mismo río. Así pues, el bandido sabe por propia experiencia qué es lo que siente cuando las ondinas le tiran a uno de las piernas."*


W.G. Sebald
* texto del propio Walser, incluído en el libro de Sebald.
El paseante solitario "en recuerdo de Robert Walser"
Siruela (Biblioteca de Ensayo)
9788498411072

viernes, 6 de abril de 2012

La sabiduría de las brujas XXII



     My generation:

     rellena esquelas
     como crucigramas:

y    cuando en los entierros
o    en los funerales diluvia:

     my generation

     se pone gafas de sol:
     espejos: negros:
     así nadie nota
     que no ha derramado
     una triste lágrima:

     my generation

     no busca el aplauso:
     se conforma
     con la palmadita en la espalda:

y    su palabra: la palabra de

     my generation,

     tiene la propiedad
     de la escrita a lápiz:
     cuando mejor le parezca
o    le convenga:

     la borra:

     he querido decir lo que dije, literalmente y entodos los sentidos:
     Arthur Rimbaud



David González
No hay tiempo para libros (Nadie a salvo)
Editorial Origami 2012
9788493985707