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miércoles, 17 de octubre de 2012

Nada, de Blake Butler.



Nada, de Blake Butler, publicada por Alpha Decay en su colección Héroes Modernos, es una cartografía endemoniada del universo del insomne. Un descenso terrible, poético, orgánico y demente a la sala de calderas de la psique humana cuando esta se ve privada de su descanso. Así como el genio de Kafka construyó erráticos corredores que aún se estrechan en torno al lector hasta asfixiarlo, o más cerca de nosotros, el fantasma de David Foster Wallace nos levanta capas de piel, pacientemente, con su afilado bisturí literario, Blake Butler, heredero de uno y de otro por derecho, hace de la mente humana una galería de los horrores retorcida, esquiva y engañadora, y del hogar, de la casa, un ente vivo y viscoso en cuyas entrañas vivimos el absurdo de la seguridad, sin detectar una interminable sucesión de peligros, de trucos y fantasmagorías que nos acechan en medio del silencio nocturno en cuya marea flota la cama, a la deriva, a merced de algún tipo de horror callado y profundo, latente.
Este escritor norteamericano ha conseguido cabalgar los caballos de la ansiedad y el miedo, de la frustración, domarlos a fuerza de valentía y exposición personal –quizás esta última herramienta es la clave del monumento literario que supone el libro-. La ordenación perfecta –poliédrica, complejísima- de elementos tan pulsivos como los terrores nocturnos, la fiebre, el dolor, la paranoia de quien es incapaz de desconectar una máquina cerebral que funciona a velocidad de vértigo, hacen de Nada un género literario en sí mismo al que yo no me atrevo a poner nombre. Se encontrarán una pequeño pero muy completo recorrido por la historia del sueño, una ontología por etapas, apenas pequeños descansos que ilustran el vertiginoso y aterrador viaje que el autor propone a sus infiernos –cada persona que lea Nada visitará el propio-.
Podría estar escribiendo sobre este libro sin interrupción durante horas, trasciende el papel y se implanta como una semilla corrupta en lo más profundo del pensamiento, que espera paciente su oportunidad para brotar justo al caer la noche.
Blake Butler, es una bestia literaria, y este libro, una pesadilla Lyncheana extrema.


Á.

"Mi madre escribe a propósito de mí a los dos años y medio: "a la hora de irse a la cama, hay veces que está convencido de que hay un gigante en el dormitorio". La entrada acaba así, sin interpretación: no menciona el hecho de que no hubiese ningín gigante en mi habitación. No es necesario, supongo. Ponerlo por escrito le debió de parecer una chifladura; si alguien más lo leyese tal vez pensara que hacía esa afirmación para convencerse a sí misma. Y, sin embargo, esa omisión implica algo abominable: mi creencia infantil queda sin respuesta, se transforma en una puerta impronunciada que han dejado abierta y que conduce, quizá, a un largo pasadizo."

1 comentario:

  1. Muy buena la reseña, concisa y aterrizando en lo esencial. Me ha encantado esta visión del descenso al propio infierno.
    Gracias, Álex, y un beso.
    Elisa

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