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miércoles, 5 de septiembre de 2012

La sabiduría de las brujas XXXI


"Soy una persona que está muy sola; de mis dieciocho horas de vigilia cotidiana, diez al menos las paso en soledad. Y pudiendo, después de todo, leer siempre, me divierto en construir teorías, las cuales, por lo demás, no resisten el más mínimo examen crítico, salvo una.

[...] la teoría de los ángeles.

Me ha parecido advertir que a veces surgen en la tierra seres que reflejan en su existencia una luz más que humana. Con todo, para pertenecer a esta restringidísima élite, el genio no basta: ni Shakespeare, ni Dante, ni Miguel Ángel, ni Baudelaire son ángeles. Son quizás dioses, pero ángeles no son.

Es preciso, para ser enrolado entre los ángeles, morir muy joven, o en la primera juventud cesar cualquier actividad artísitica; es preciso que su aparición sea fulminante y brevísima, y de ese modo dar a nosotros, grises mortales, la sensación de un visitante sobrehumano que durante un instante nos ha observado y luego ha retornado a sus cielos, dejándonos dones de calidad divina y también un amargo sufrimiento por la fugacidad de su aparición.

Entre los ángeles ubico a Rafael y Masaccio, Mozart y Hölderlin, Rimbaud y Maurice de Guerin, Shelley, Marlow y Keats. [...]

Los verdaderos ángeles son los antes nombrados, no hay nada que hacer. En esta lista, resplandeciente de alegría y, para nosotros, de lágrimas, el puesto supremo compete a John Keats. Es el único absolutamente puro. Sé que no es culpa de ellos, pero alguna mancha de fango mancilla las alas de Shelley y de Marlowe, Rimbaud es indudablemente un ángel, aunque como Marlowe, no se sabe bien si viene de arriba o de abajo. [...]"


Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
Notas sobre literatura inglesa (cap. John Keats)
Traducción: Pedro Gandolfo.
Edición y prólogo: Paz Balmaceda.
Universidad Diego Portales.
9789563141467

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