Páginas

jueves, 26 de abril de 2012

Éxitus.



El editor quedó paralizado cuando le llamaron por teléfono para decírselo: 
"le hemos encontrado esta mañana, ahorcado en el sótano, llevaba horas muerto"
Su gran apuesta, su gran descubrimiento, un jovencísimo escritor dotado de un talento descomunal con aspecto de ángel caído. Una vocación poderosa, un purasangre de las letras sin domar, una primera novela espectacular -el fruto de una mente torturada y genial- (la frase que figuraría en las fajas de la primera edición), un infant terrible comiendo de su mano, su propia versión postmoderna de Rimbaud.
Colgó el teléfono, se sentó, helado, en silencio, mirando a un punto fijo al otro lado del despacho.
"Muerto", lo susurró varias veces.
Le costó asimilarlo, todo parecía latir a su alrededor, pasaron un par de horas hasta que pudo verlo perfectamente claro: al fin, de una vez por todas, había llegado el éxito.

Á.

No hay comentarios:

Publicar un comentario