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lunes, 23 de enero de 2012

La sabiduría de los brujos XV


"Despertarse en medio del agua no es muy distinto a despertarse en mitad de un sueño en el que estás soñando que te despiertas de un sueño."

"[...]el ansia empujaba a los pasajeros a atiborrar de tajadas cada plato y a llenar las mesas de platos y sólo hacia el final, a punto de reventar y con síntomas evidentes de empacho, notaban que se habían pasado y dejaban comida. Entonces veías restos por doquier, cantidades enormes de alimentos que iban a la basura porque allí ni siquiera había perros o gatos que masticasen las sobras. era lamentable.[...]

Parte de la culpa de esa gula y de ese egoísmo de los humanos en los cruceros se origina en la publicidad, en el ansia consumista, en el concepto del Todo Incluído. hacen creer a la gente que sólo amortizaran su billete si se lo come y bebe todo, si se apunta a todo, si disfruta de todo y no se pierde nada. Alguien marca el camino y vamos detrás y no hay solución posible para ello ni remedio, salvo el remedio de pensar por uno mismo y no fiarse sólo de lo que diga la mayoría y apruebe la masa."

"La gente desperdicia su dinero (y su tiempo) de una manera que se me antoja intolerable, amoral, vergonzosa, patética y repulsiva. Algunas personas pagan más de siete euros por una entrada de cine, más los diez o doce pavos que se gastan en el bar comprando palomitas, cubos de refresco, perritos calientes y bolsas de patatas, y luego se pasan la película haciendo ruido y hablando con la novia en voz alta, o dedicándose a mandar mensajes por el móvil justo en las escenas cuyos diálogos rquieren una atención exclusiva. Algunas personas se apuntan a las excursiones organizadas y se burlan de lo que dicen los guías o no se lo creen, o se dedican a comentar la jugada sin escuchar las explicaciones pertinentes. Algunas personas pagan treinta y cuarenta y cincuenta, y sesenta y setenta y ochenta y hasta noventa euros para acudir conciertos que apenas escuchan, intentando ligar con la de al lado, o yendo y viniendo del bar con un litro de cerveza en cada mano, o hablando con los colegas, o insultando al solista, o cayéndose redondos tras ingerir un cóctel explosivo de drogas, tabaco y alcohol.
Algunas personas pagan entradas para acceder a los museos y luego no son capaces de tomar distancias con un cuadro, lo ven casi pegando la nariz al lienzo, sin distinguir así los colores ni las intenciones del pintor ni los contornos que ha tratado de configurar para que los bosquejos y las figuras y los paisajes cobren forma sólo al mirarlos desde lejos. Algunas personas van al teatro, que es caro de cojones, y no aprecian lo que tienen delante, prefieren cuchichear con su vecino de butaca y luego, al salir, se quejan de no haber entendido la obra. Y toda esa gente va quejándose por ahí dejándose las perras para que el sistema económico funcione aunque ellos no presten atención a aquello por lo que han pagado, y encima se quejan. La razón es que un alto porcentaje de esa gente acude a dichos eventos (obras de teatro, películas, conciertos) sólo porque alguien le ha sugerido que lo haga, sea un amigo, la vecina, el periódico o el televisor. [...] y no saben ni que coño van a tragarse, y lo hacen sólo porque se lo han aconsejado, alguien les ha dicho o casi ordenado que vayan a verla, la publicidad hace el resto y van sólo porque está de moda, porque así pueden sostener las conversaciones de café y de la oficina, porque les venden promesas."



Asco
José Ángel Barrueco.
Editorial Eutelequia, Marzo 2011.
9788493825690

1 comentario:

  1. Qué bueno que cites pasajes de "Asco"... Estoy deseando leer la segunda parte.

    Un beso.

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