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viernes, 14 de diciembre de 2012

El cantante de Gospel


Cuando uno reseña a Harry Crews lo hace desde una posición incómoda, miras el primer plano de Harry en la solapa del libro y parece que te esté advirtiendo: "cuidado con lo que haces, mequetrefe". Suerte que el estupendo diseño que la editorial Acuarela ha elegido permite esconder al mal encarado Crews y disfrutar de una portada perfecta, orgullo freak por las nubes. Joaquín Secall es el nombre del artista. Bien por los editores y bien por él. Antes de contarles mis impresiones sobre el libro no puedo dejar de mencionar el sensacional prólogo de Kiko Amat, una pequeña clase magistral sobre Crews, literatura norteamericana underground, cultura freak a raudales y demás delicias que conviene leer al final, es decir, acepten con cariño a su prólogo y dejen que sea lo que siempre quiso ser, un brillante epílogo en el que se analiza la novela y al autor de forma impecable, (quien me iba a decir a mí, que vengo del barrio de San Blas, que reseñaría un libro en el que participa un tipo de Sant Boi, y encima le llamaría maestro, ¡jódete Wert!)
Si William Faulker hubiera sido el padre de Harry Crews se avergonzaría de su hijo ante los vecinos, pero en la soledad de su habitación, leyéndole, estaría terriblemente orgulloso. La literatura de Crews mana de la inagotable fuente Faulkneriana, solamente que algún gracioso ha debido de meter LSD en las tuberías, por tanto asistimos alucinados a un desfile literario a veces grotesco, a veces lírico, como si Truman Capote midiera dos metros y tuviera voz de cazallero. En la novela que nos ocupa nos encontramos en Enigma, una "encantadora" y humilde localidad del sur, en medio del desierto –ese desierto literario yankee que asfixia, esa extraña inmensidad claustrofóbica cuyo vacío circundante actúa como el peor de los muros, no deja pasar el aire, pero sobre todo no deja pasar la esperanza-, por las calles de tan exquisita pedanía desfilan hombres y cerdos en igual proporción, la violencia es la dialéctica aceptada por los vecinos, y la inmundicia brota por todas partes. Empezamos con Willalee Bookatee, un negro inmenso que espera encarcelado en la oficina del sheriff a ser linchado y ahorcado (justicia participativa, digamos) por haber violado y arreado más de cuarenta punzadas con un picahielos a Mary Bell, una beldad local querida y admirada por todos. Seguimos con un hijo pródigo, el protagonista de la novela, "El cantante de Gospel", una aparición mariana sobre un vertedero, un arcángel de voz celestial que ha conseguido salir de Enigma y conquistar el mundo entero, de parroquia en parroquia, con sus emocionantes himnos. Tercer elemento interesante: el circo de monstruos que sigue al cantante en sus giras, aprovechando el tirón para exhibir encantadoras deformidades forasteras y sacar pasta a los deformes locales. Cuarto: el representante del cantante, Didymus, el gran personaje del libro, un rígido, sádico e implacable pastor que dirige, no solo la carrera del muchacho, también su alma, ambas de una forma muy particular. A partir de aquí, echad a volar la imaginación: fanatismo religioso, violencia, miedo, desesperanza, linchamientos, sexo, y sobre todo frustración. Porque tras todo el caos, tras el humor negro, tras la violencia, tras la esquizofrenia, nos enfrentamos al verdadero corazón de la novela ,si quieren al principal tema de la literatura de Harry Crews: la frustración por una vida miserable, el deseo de escapar lejos, la asfixia vital de los perdedores totales, los que no tienen ninguna posibilidad, ningún resquicio. Estén muy atentos cuando lean ese libro a las reflexiones entreveradas entre barbaridad y barbaridad, en la lírica subrepticia, en el extraordinario tratado del dolor que constituye el tejido de toda la obra. El cantante aparece en medio de la nada como los ángeles bíblicos en Sodoma y Gomorra, esgrimiendo una belleza aterradora, una divinidad a ojos de sus antiguos vecinos, no tanto por sus dones, si no por haber conseguido atravesar el muro de horror desértico que circunda Enigma, por haber escapado de allí. Lo que ninguno sabe es qué se esconde realmente tras los pecaminosos ojos azules del Cantante, los tormentos que padece a solas, la endiablada certeza de que, después de todo, nadie escapa completamente de Enigma.



Á.


El Cantante de Gospel
Harry Crews
Acuarela libros (2012)
97888477742111

sábado, 8 de diciembre de 2012

Teselas XIV


PRÍNCIPE SÚCUBO

Al fantasma que seré.

Mi cuerpo se desmaterializa bajo tus sábanas cuando duermes
y se hace sólido en tus sueños.
Camino sin pies a través de los senderos de tu desnudez
y me baño en las termas calientes de tu anatomía,
existo cuando gimes,
alcanzo la felicidad cuando pierdes el control de tus actos
y haces de tu cuerpo un regreso a la cueva.

Soy ese viento cálido que juguetea en tu nuca,
cuando estás boca abajo
prometiendo una historia de amor a tu almohada.
El vello que se eriza en verano,
la fase REM de la que no quieres despertar,
las preguntas que te haces a solas,
las respuestas que te das,
el príncipe dorado de tu espejo,
tu ropa interior mojada...

Conozco a los duendes que habitan tus cajones,
a los monstruos que esperan pacientemente en el armario,
entro y salgo de tus pesadillas a voluntad.

Y para ti no tengo rostro.
Para nadie.

Mi corona es de cristal azul y se rompe cada amanecer.
Mi corazón de sueño estalla
cada vez que alguien se enamora de otro alguien
y mi sexo apunta siempre en dirección equivocada
aunque alcance impenitentemente
un objetivo perfecto cada noche.

Soy cuando te atreves a que sea.

¿Alguna vez has hablado solo después de emborracharte?
¿Has manchado tu cama con tinta prohibida?
Ahí estaba yo mientras lo hacías,
sentado a horcajadas sobre el dosel que
hubieras querido que te ocultase del mundo consciente,
bendiciendo cada gesto de tu derrota sonriente,
mostrándote el camino al jardín de las delicias
en cuya puerta te espera hambrienta
una ninfa de tres cabezas,
dispuesta a conducirte a través del laberinto verde
en el que querrás vivir eternamente.
En el asfalto no brotan flores,
lo sabes.
Ahora, bajo mi estrella, estás tumbado
sobre un manto de orquídeas y lírios
que arrancan lo que queda de tu disfraz...
Estás desnudo...
Estás perdido...
Expuesto. 
Vivo por primera vez.


Álex Portero Ortigosa
Endymion: Madrid, 2010.
Colección Poesía, nº 307.
ISBN: 9788477314967

lunes, 3 de diciembre de 2012

La sabiduría de las brujas XXXIV





MURIENDO

Nada que decir sobre ello, y todo—
el cambio de los cambios, más cerca o más lejos:
el Golden Retriever de al lado, Gussie, ha muerto,

como Sandy, el Cocker Spaniel tres puertas más abajo
que murió cuando yo era pequeño; y cada día
cosas que estuvieron en mi memoria se apagan y mueren.

Las frases se extinguen: primero, todo el mundo olvida
que es un roblón; después tras ciertas décadas
en una metáfora obsoleta, "muerto como un roblón" parpadea

y se disipa. Pero alguien que conozco está muriéndose—
y aunque uno podría decir embaucadoramente, "como todos",
el ritmo diferente es lo que hace que la diferencia sea absoluta.

Las pequeñas y visibles esporas en el aire que respiramos,
que se posan inofensivas en nuestros vasos de agua
y en nuestra piel, por casualidad se juntan

bajo ciertas condiciones sobre el suelo del bosque,
o incluso en cierto rincón en sombra del césped—
y durante la noche los carnosos, pálidos tallos se congregan,

el incoloro crecimiento sin una flor ni hoja;
y alrededor de los tallos, la hierba sigue creciendo
con presión firme, como los pelillos insistentes

que crecen en la cara entre afeitados, las uñas
creciendo y muriendo en los pies y los dedos
con su propio y modesto ritmo, inconscientes

como las sosas polillas, que viven una noche o dos—
aunque como una polilla un alma brillante continúa latiendo,
aburrida e impaciente en la boca del monstruo.


DYING

Nothing to be said about it, and everything—
The change of changes, closer of further away:
The Golden Retriever next door, Gussie, is dead,

Like Sandy, the Cocker Spaniel from three doors down
Who died when I was small; and every day
Things that were in my memory fade and die.

Phrases die out: firts, everyone forgets
What doornails are; then after certain decades
As a dead metaphor, "dead as a doornail" flickers

And fades away. But someone I know is dying—
And though one might say glibly, "everyone is,"
The different pace makes the difference absolute.

The tiny visible spores in the air we breathe,
That settle harmlessly on our drinking water
And on our skin, happen to come together

With certain conditions on the forest floor,
Or even a shady corner of the lawn—
And overnight the fleshy, pale stalks gather,

The colorless growth without a leaf or flower;
And around the stalks, the summer grass keeps growing
With steady pressure, like the insistent whiskers

That grow between shaves on a face, the nails
Growing and dying from the toes and finger
At their own humble pace, oblivious

As the nerveless moths, that live their night or two—
Though like a moth a bright soul keeps on beating,
Bored and impatient in the monster's mouth.


Robert Pinsky
Traducción: Andrés Catalán.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Hoy


ACTIVIDADES ORGANIZADAS

12 - 13h. Puerta del Sol (Madrid). “La poesía es un arma cargada de futuro”
12 - 17h Desde la Puerta del Sol hasta la plaza 2 de Mayo (Madrid). "Cupones premiados. Poesía sos vos"
13 - 16h. Puerta del Sol (Madrid). "Blogueros contra los recortes sociales"
Desde 13h. Plaza del 2 de Mayo (Madrid).  Jam session
Desde 16h. Puerta del Sol (Madrid). "manifestación poético. el maratón"


sábado, 24 de noviembre de 2012

Teselas XIII


La vieja

La vieja de la esquina sabe
Bajo su feo mantón negro
Con su grotesca cara de bruja
Que la estás mirando

Y lo que tú no sabes
Es
Que
Ella
Hace mucho tiempo
Te vio a ti primero.



Irredento
Álex Portero Ortigosa
Ed. Endymion, Madrid 2011
Colección Poesía, nº 313

9788477315186

domingo, 18 de noviembre de 2012

La sabiduría de las brujas XXXIII


Glam


Otra vez        otra vez
suave terciopelo y satén
Estrella          estrella          estrella
Purpurina
Camisa blanca.


Me gusta cuando te vuelves loca
Píntate los labios
Ensombrece tus pestañas con rímel
Perfila de negro tus ojazos
Colorete                  y                  purpurina
Píntate las uñas
Perfuma tu sombra.



Otra vez                       otra vez                      Otra vez
Échate más laca
Enciende tu pelo

Tu piel está tan suave esta noche.

Estrella               Estrella             Estrella
                                de los deseos
Estás tan sexy                       Como me gustas.
Anillos en tus dedos              Mechas de colores
                              Purpurina
Otra vez                                       otra vez

Tus ojos y tu nariz
tienen un brillo especial esta noche
Mira como tiemblo.


Cigarrillos franceses en
                   boquilla de                      plata    y                coral

Entraremos bajo luces de colores
                                       Por la puerta grande del paraíso

O en el infierno
                     por detrás.

Tus labios son de espuma esta noche.

Que suerte haberte encontrado                Entre nubes de algodón!
Estrella                 Estrella               Estrella
                            Oh!, mi estrella de los deseos.


Daniel G. Sanguino.
Otras vanidades.

Editorial Endymion, Madrid 2008
9788477314714

domingo, 11 de noviembre de 2012

La sabiduría de las brujas XXXII



De: John M. Coetzee.
a: Paul Auster.

6 de Diciembre de 2008.

Querido Paul:

A finales de 2008 ha pasado algo en el reino de las altas finanzas, como resultado de lo cual se nos dice que la mayoría de nosotros somos más pobres (es decir, pobres en términos de dinero) que hace unos meses. Todavía no se ha explicado del todo lo sucedido, y tal vez ni siquiera se sepa cpn exactitud: está siendo objeto de discusión acalorada entre los expertos. Pero nadie pone en duda que algo ha pasado.

La cuestión es: ¿qué es lo que ha pasado? ¿Acaso ha sido algo real, o bien ha sido una de esas cosas imaginarias que tienen consecuencias reales, como aquella aparición de la Virgen que convirtió a Lourdes en un centro turístico floreciente?
Déjame hacerte una lista de acontecimientos reales que resultarían en que -como país y como sociedad, no sólo como individuos aislados aquí y allá- pudiéramos despertarnos un día siendo repentinamente más pobres.

Una plaga de langostas podría devorar nuestras cosechas.
Podría haber una sequía que durara años y años.
Un terremoto podría destruir carreteras y puentes, fábricas y casas...
Nuestro país podría ser invadido por un ejército extranjero, que saqueara nuestras ciudades, capturara nuestros tesoros escondidos, se llevara nuestros suministros de comida y nos convirtiera en esclavos.
Podríamos vernos arrastrados a una guerra interminable en el extranjero, a la que tuviéramos que mandar a cientos de miles de jóvenes fuertes y sanos mientras invertíamos los recursos que nos quedaran en comprar armamento.
Una armada extranjera podría adueñarse de los mares, evitando que nuestras colonias nos mandaran cargamentos de comida y remesas de metales preciosos.
Por la gracia de Dios, en 2008 no sufrimos ninguna de esas calamidades. Nuestras ciudades siguen intactas, nuestras granjas siguen siendo productivas y nuestras tiendas siguen llenas de vituallas.
Entonces, ¿qué pasó que nos hizo más pobres?
La respuesta que nos han dado es que ciertos números han cambiado. Ciertos números que solían ser elevados de repente han descendido, y por esa razón somos más pobres.

Pero los números 0, 1, 2... 9 no son más que signos, igual que lo son las letras a, b, c... z. De manera que no ha podido ser el simple descenso de los números en sí mismo lo que nos ha hecho más pobres... El causante debe ser algo que es significado por el descenso de los números.
Pero, ¿qué ha sido exactamente? ¿Qué cosa expresada por los números más bajos nos ha hecho más pobres? La respuesta es: otra serie de números. Los números culpables representaban a otros números, y a su vez esos otros números representaban a otros números y así sucesivamente.
¿Dónde termina esa regresión de series de significantes?
¿Dónde está la cosa en sí que significa, la plaga de langostas o la invasión extranjera? Yo no la veo por ninguna parte. El mundo está igual que antes. Sólo han cambiado los números.

Si realmente no ha pasado nada, si los números no representan realidad alguna sino que únicamente representan a otros números, entonces ¿por qué, me pregunto, tenemos que aceptar el veredicto de que ahora somos más pobres y tenemos que comportarnos como si fuéramos más pobres? ¿Por qué no, pregunto yo, nos limitamos a tirar a la basura esa serie concreta de números, esos números que nos hacen infelices y que al fin y al cabo no representan realidad alguna, y nos inventamos unos números distintos por nosotros mismos, tal vez unos números que muestren que somos más ricos que antes, aunque lo mejor sería inventarnos unos números que nos muestren exactamente tal como somos, con nuestras despensas bien aprovisionadas y nuestros techos herméticos y nuestras tierras inferiores llenas de fábricas y granjas bien productivas?

La respuesta que recibo a esta propuesta (a esta "ingenua propuesta") es una negación lastimera con la cabeza.  Los números que nos hacen frente, los números que hemos heredado, se me dice, sí que describen las cosas como son; la lógica interna de la progresión de esos números, de loa altos a los bajos, desde principios de 2008 hasta finales de año*, describe un empobrecimiento que ha sucedido en realidad.

De manera que tenemos un pulso abierto. La gente como yo que no cree que haya sucedido nada y exige pruebas ostensibles de que sí. Por otro lado, los expertos, cuyo argumento es: "lo que a ti te pasa es que no entiendes cómo funciona el sistema".

En el libro 7 de La República, Platón nos pide que nos imaginemos una sociedad en la que la gente se pasa las horas del día sentadas en filas dentro de una cueva a oscuras, mirando fijamente unas pantallas en las que se están proyectando varias cosas. Ninguna de esas personas ha estado nunca fuera de la cueva y ninguna conoce nada más que las proyecciones de sus pantallas. Todas aceptan sin cuestionamientos que lo que ven en las pantallas es lo único que hay que ver.
Un día, sucede que una de esas personas se pone de pie y sale de la cueva con pasos vacilantes. Como no está acostumbrada, la luz la deslumbra, pero sí que acierta a divisar vislumbres de árboles, flores y una multiplicidad de otras formas que no se parecen en nada a las proyecciones a las que está acostumbrada.
Protegiéndose los ojos de la luz, vuelve con su gente. "Resuelta que este sitio donde vivimos es una cueva -les dice-, y fuera de la cueva hay cosas, y son bastante distintas a las que hay dentro. Ahí fuera están pasando cosas de verdad."
Sus compañeros se burlan de él. "Pobre tonto -dicen-, ¿es que eres incapaz de reconocer un sueño? La realidad es esto." (Y señalan las pantallas)
Todo está ya en Platón (427-348 a.C.), hasta los mismos detalles de las espaldas encorvadas, las oantallas parpadeantes y la miopía.
Cordialmente,

                                                                                                                                John.

PD: Me doy cuenta de que al proponer que inventemos una serie y "buena" serie de números que reemplacen a los números viejos y "malos", y que instalemos estos números nuevos en todos los ordenadores del mundo, no estoy proponiendo nada menos que tirar a la basura el sistema económico viejo y malo y reemplazarlo por un nuevo y bueno; en otras palabras, la inauguración de una justicia económica universal.
Se trata de un proyecto que nuestros líderes actuales no tienen la capacidad ni la voluntad ni por supuesto el deseo de emprender.


* Lehmann Brothers cayó en Septiembre de 2008, actuando como primera ficha del dominó que representa el desmoronamiento de la economía mundial.


Aquí y ahora. Cartas 2008-2011.
Paul Auster y John M. Coetzee.
Coedición Mondadori&Anagrama.
9788439726326

domingo, 28 de octubre de 2012

Conversaciones con David Foster Wallace, por Stephen J. Burns



Conversaciones con David Foster Wallace
supone, para muchos lectores, un viejo sueño.
Les aviso, esta reseña no puede de ninguna forma ser imparcial, demasiadas implicaciones personales en ella, demasiada admiración hacia la figura del escritor de Ithaca por mi parte como para establecer un juicio crítico fiable.
En cualquier caso allá vamos.
El libro consta de veinte entrevistas seleccionadas por Stephen J. Burns, abarcan prácticamente toda la carrera de Foster Wallace, desde la publicación de The broom of the system
 (1987) hasta poco antes de su suicidio (2008). El capítulo final del libro es una pequeña, precisa, y muy completa semblanza biográfica de DFW escrita por David Lipsky, en la que se cuentan detalles muy especiales de su vida desde un punto de vista íntimo y emocional, con testimonios de sus padres, su hermana, su esposa y sus amigos, especialmente intensa la última parte, la que coincide con el tramo de decadencia definitivo del escritor.

La obra de David Foster Wallace supuso un cambio de código en la narrativa contemporánea, la reinventó, en ella navegamos por la psique de personajes de nuestra época (quizás por primera vez, nos contaban la posmodernidad desde el interior de las personas), confundidos, excesivamente estimulados, que observan el mundo como una masa caótica en la que medios de comunicación (esencialmente la televisión como una suerte de dios omnipresente), marcas, colores, luces, discursos, sabores y artificios afectan a su interioridad de forma decisiva. Aspectos primarios, básicos, acaso instintos, conviven con abstracciones complejísimas, su narración sigue el patrón del pensamiento humano, circular, aparentemente deslavazada, fractal. Todo en ella está calculado al milímetro pero sin perder pulsión, en mi opinión constituye un milagro literario, una cima inalcanzable. Es muy difícil resumir en unas pocas líneas el impacto que el trabajo de Foster Wallace supuso para la literatura universal, quizás hagan falta algunas décadas para valorarlo con justicia y en toda su magnitud.

Sus libros, su figura, hasta su aspecto –bandana, pelo largo, gafas redondas, rostro amable, mirada de las mil millas
 causan una inexplicable atracción, cierto fanatismo. Entrar en contacto con el universo de David Foster Wallace es asomarse a un vacío, o saltas, o te das media vuelta. No hay término medio. 
Con este libro, Pálido fuego atiende las plegarias de miles de devotos, en él encontramos a DFW en primera persona, asistimos a sus procesos creativos, nos adentramos en la mente del genio y nos encontramos con un hombre extraordinariamente sensible, asustado de sí mismo, de su inmensa capacidad, también un tipo con un sentido del humor dispensado con generosidad, empático, un gran conversador sin miedo a pronunciarse sobre tema alguno.
Algo a destacar: es importante leer estas conversaciones con lápiz y papel cerca, DFW no escatima en recomendaciones literarias y cita a las mejores mentes de su generación, al menos las que lo son a su juicio, Franzen, Vollman o Annie Dillard por mencionar solamente algunos. Habla extensamente sobre sus influencias literarias (de Gaddis a DeLillo, pasando por Cynthia Ozick o Manuel Puig), sobre su visión del fin último de la literatura, sobre sí mismo. A veces se define –al principio de su carrera
– como un habilísimo imitador de otras voces, finalmente se reconoce como un observador implacable, un narrador de realidades, de todas las realidades posibles.

Sus problemas mentales, sus internamientos, sus adicciones, la relación con su familia, su reconversión en profesor de creación literaria, no hay aspecto de la vida del escritor que quede sin tratar, responde a las preguntas de los diferentes entrevistadores con la misma verdad y exposición personal con que escribía sus novelas.
Como siempre, David Foster Wallace da todo lo que tiene. Puede que en este vaciarse se encuentre alguna clave de su trágico y prematuro final.
No sabría decir si porque conozco bien su trayectoria, o porque realmente está presente en las conversaciones, pero en todas ellas flota –apenas perceptible
 una nube negra sobre el escritor, uno tiene la sensación de encontrarse en una confortable sala de estar desde la que se escuchan los lamentos amortigüados de un niño asustado encerrado en algún sótano cercano. Insisto, puede que todo esto sea una percepción personal influida por las connotaciones que DFW tiene para mí, como lector y como escritor.

No deberíamos perder de vista a esta editorial que nace, Pálido fuego, empezar con David Foster Wallace (leo con ansiedad que la primera novela que van a publicar será, precisamente, La escoba del sistema, tesis doctoral y primera obra del genio de Illinois) es síntoma de criterio, personalidad y valor.
Estaré muy atento. Y muy agradecido.

Les dije que sería imparcial, mis disculpas.
¿Le ha gustado, señor Wallace?

Á.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Nada, de Blake Butler.



Nada, de Blake Butler, publicada por Alpha Decay en su colección Héroes Modernos, es una cartografía endemoniada del universo del insomne. Un descenso terrible, poético, orgánico y demente a la sala de calderas de la psique humana cuando esta se ve privada de su descanso. Así como el genio de Kafka construyó erráticos corredores que aún se estrechan en torno al lector hasta asfixiarlo, o más cerca de nosotros, el fantasma de David Foster Wallace nos levanta capas de piel, pacientemente, con su afilado bisturí literario, Blake Butler, heredero de uno y de otro por derecho, hace de la mente humana una galería de los horrores retorcida, esquiva y engañadora, y del hogar, de la casa, un ente vivo y viscoso en cuyas entrañas vivimos el absurdo de la seguridad, sin detectar una interminable sucesión de peligros, de trucos y fantasmagorías que nos acechan en medio del silencio nocturno en cuya marea flota la cama, a la deriva, a merced de algún tipo de horror callado y profundo, latente.
Este escritor norteamericano ha conseguido cabalgar los caballos de la ansiedad y el miedo, de la frustración, domarlos a fuerza de valentía y exposición personal –quizás esta última herramienta es la clave del monumento literario que supone el libro-. La ordenación perfecta –poliédrica, complejísima- de elementos tan pulsivos como los terrores nocturnos, la fiebre, el dolor, la paranoia de quien es incapaz de desconectar una máquina cerebral que funciona a velocidad de vértigo, hacen de Nada un género literario en sí mismo al que yo no me atrevo a poner nombre. Se encontrarán una pequeño pero muy completo recorrido por la historia del sueño, una ontología por etapas, apenas pequeños descansos que ilustran el vertiginoso y aterrador viaje que el autor propone a sus infiernos –cada persona que lea Nada visitará el propio-.
Podría estar escribiendo sobre este libro sin interrupción durante horas, trasciende el papel y se implanta como una semilla corrupta en lo más profundo del pensamiento, que espera paciente su oportunidad para brotar justo al caer la noche.
Blake Butler, es una bestia literaria, y este libro, una pesadilla Lyncheana extrema.


Á.

"Mi madre escribe a propósito de mí a los dos años y medio: "a la hora de irse a la cama, hay veces que está convencido de que hay un gigante en el dormitorio". La entrada acaba así, sin interpretación: no menciona el hecho de que no hubiese ningín gigante en mi habitación. No es necesario, supongo. Ponerlo por escrito le debió de parecer una chifladura; si alguien más lo leyese tal vez pensara que hacía esa afirmación para convencerse a sí misma. Y, sin embargo, esa omisión implica algo abominable: mi creencia infantil queda sin respuesta, se transforma en una puerta impronunciada que han dejado abierta y que conduce, quizá, a un largo pasadizo."

domingo, 30 de septiembre de 2012

Elemental



Que se reduzca mi lengua a cenizas si te nombro en vano, que arda cada fragmento del bosque que me da forma, que los milenios caigan sobre mis hombros de repente, que se destrocen mis cuernos, o me transforme en estatua de sal, que me prohíban para siempre la entrada en Sodoma, que no quede rastro de mí, que se pierdan mis nombres con la próxima tormenta.
Yo que he comandado ejércitos invencibles  y me he prostituido en los mejores burdeles de Babilonia, que conozco la llama y el madero, la espada y el dolor, la debilidad de la carne, la peste del Ganges y el vino de Chipre. Yo, que aún no he conocido el descanso de la tumba, ni recuerdo el rostro de mis padres. Soy incapaz de olvidar el aroma de tu vientre, desde aquella primera vez en las cavernas de la Luna, hasta el último orgasmo-plegaria que ofrecimos en los templos de neón de Tokio. Nos hemos dado forma el uno al otro. Nos hemos remendado la piel con las lenguas. Hemos cabalgado juntos auroras boreales y saboreado los primeros trazos de humanidad sobre la tierra.
Nosotros, que sabemos como suenan las trompetas de los arcángeles sanguinarios, que hemos descendido juntos a las simas marinas sin nombre, sabemos, que nos perderemos en algún lugar del Himalaya y deambularemos a solas parte de esta eternidad, soportando el peso de un Sol apocalíptico, desde las cimas del mundo hasta el corazón del Amazonas. Te esperaré en el monte Bröcken bailando junto al fuego eterno , y si no llegas, vagaré bajo la luna por todo el bosque negro hasta encontrarte, si me tiendes la mano junto al Senna , sabré agarrarla desde Cabo Cod, escucharé tus percusiones caribeñas mientras surco el ártico en silencio y con los ojos cerrados, prestando oídos a la oscura noche en altamar.
Mi pecho, siglo a siglo, se ha convertido en una cripta. Entre los huesos de los amores muertos, las decepciones, el dolor que cambia de piel y me persigue, los miedos infantiles (de aquella niñez salvaje bajo los árboles gigantes), los cadáveres de príncipes y princesas que no fueron, sigue latiendo un corazón casi humano, rodeado de conjuros que dan color a las paredes de la cámara en los que aparece tu rostro, coronado de flores silvestres, algún día se abrirán las grietas de la tierra con canciones ancianas y terminaremos el baile que llevamos ejecutando desde que la muerte era una recién nacida, y ya no nos separaremos más, y podremos habitar los huecos entre galaxia y galaxia, con la discreción de los astros que se apagan dulcemente, con el pulso cadencioso y grave de la nada, siendo vacío y nada más,
Nada.

Á.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La sabiduría de las brujas XXXI


"Soy una persona que está muy sola; de mis dieciocho horas de vigilia cotidiana, diez al menos las paso en soledad. Y pudiendo, después de todo, leer siempre, me divierto en construir teorías, las cuales, por lo demás, no resisten el más mínimo examen crítico, salvo una.

[...] la teoría de los ángeles.

Me ha parecido advertir que a veces surgen en la tierra seres que reflejan en su existencia una luz más que humana. Con todo, para pertenecer a esta restringidísima élite, el genio no basta: ni Shakespeare, ni Dante, ni Miguel Ángel, ni Baudelaire son ángeles. Son quizás dioses, pero ángeles no son.

Es preciso, para ser enrolado entre los ángeles, morir muy joven, o en la primera juventud cesar cualquier actividad artísitica; es preciso que su aparición sea fulminante y brevísima, y de ese modo dar a nosotros, grises mortales, la sensación de un visitante sobrehumano que durante un instante nos ha observado y luego ha retornado a sus cielos, dejándonos dones de calidad divina y también un amargo sufrimiento por la fugacidad de su aparición.

Entre los ángeles ubico a Rafael y Masaccio, Mozart y Hölderlin, Rimbaud y Maurice de Guerin, Shelley, Marlow y Keats. [...]

Los verdaderos ángeles son los antes nombrados, no hay nada que hacer. En esta lista, resplandeciente de alegría y, para nosotros, de lágrimas, el puesto supremo compete a John Keats. Es el único absolutamente puro. Sé que no es culpa de ellos, pero alguna mancha de fango mancilla las alas de Shelley y de Marlowe, Rimbaud es indudablemente un ángel, aunque como Marlowe, no se sabe bien si viene de arriba o de abajo. [...]"


Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
Notas sobre literatura inglesa (cap. John Keats)
Traducción: Pedro Gandolfo.
Edición y prólogo: Paz Balmaceda.
Universidad Diego Portales.
9789563141467

domingo, 26 de agosto de 2012

Urdimbre



A Paul Celan, otra vez.

El poeta es un devoto del eco,
un urdidor 
que teje plegarias con los mejores mimbres que tiene,
para arrojarlas después al viento
con la seguridad absoluta,
de que jamás recibirá una respuesta.

Á.

viernes, 10 de agosto de 2012

La sabiduría de las brujas XXX



"[...]  
Quizá hubiera que decir algo más sobre eso, sobre el no escribir. Mucha gente me lo pregunta, yo me lo pregunto. Y preguntarme por qué no escribo inevitablemente desemboca en otra inquisición mucho más azorante: ¿por qué escribí? Al fin y al cabo, lo normal es leer. Mis respuestas favoritas son dos. Una, que mi poesía consistió -sin yo saberlo- en una tentativa de inventarme una identidad; inventada ya, y asumida, no me ocurre más aquello de apostarme entero en cada poema que me ponía a escribir, que era lo que me apasionaba. Otra, que todo fue una equivocación: yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema. Y en parte, en mala parte, lo he conseguido; como cualquier poema medianamente bien hecho, ahora carezco de libertad interior, soy todo necesidad y sumisión interna a ese atormentado tirano, a ese Big Brother insomne, omnisciente y ubicuo-Yo. Mitad Calibán, mitad Narciso, le temo sobre todo cuando le escucho interrogarme junto a un balcón abierto: "¿Qué hace un muchacho de 1950 como tú en un año indiferente como éste?" 
All the rest is silence."

Jaime Gil de Biedma.
Nota autobiográfica a la edición de "Las personas del verbo",
publicada por Seix Barral en 1982.

domingo, 5 de agosto de 2012

Espejos XI




"Y este ser sincero, el yo, 
habla del cuerpo 
y lo quiere incluso cuando sueña 
y se forja ilusiones 
y aletea con un batir de alas rotas"

                                                       Friedich Nietzsche

martes, 24 de julio de 2012

La sabiduría de las brujas XXIX


"¿No hay suficiente sangre en vuestro código penal, que se debe verter más para que llegue al cielo y testimonie contra vosotros? ¿Cómo aplicaréis esta ley? ¿Encerraréis a un país entero en vuestras prisiones? ¿Levantaréis una horca en cada campo y colgaréis hombres como espantapájaros? ¿O simplemente llevaréis a cabo un exterminio? ¿Son estos los remedios para una población hambrienta y desesperada?"

George Nöel Gordon, VI Lord Byron.

Extracto de su primer y único discurso en la cámara de los comunes,
justo el fragmento que dedicó a mostrar su apoyo y defensa de la rebelión Luddita.
Ese mismo día,
el de su investidura como miembro permanente del Parlamento de Su Majestad,
renunció al cargo allí mismo,
tachó a la monarquía y a la cámara de instituciones rancias,
instó a ambas a desaparecer
y, poco después, se marchó de Inglaterra.

A sus pies, Mylord.

lunes, 9 de julio de 2012

Silencio


Permanezco en silencio, entre la maleza, porque solamente el verde sagrado sabe abrazarme, he renunciado a los fuegos catedralicios, a las alabanzas de la máquina pretendidamente humana, a los eclipses susurrados. El suelo es marea constante, es vals lunar, danza primitiva. Habrá de llegar la última noche y encontrarme agazapado, con la respiración contenida, tratando de sorprenderla como un amante desesperado, suplicando su perdón.
Habrá de encontrarme la noche.
Desnudo, acaso, masturbándome despacio, cediendo al limo mis gemidos, siendo los orgasmos pantanos, hilachas de conciencia.
Habrá de encontrarme la noche.
Ardiendo en llamas azules, transmutado en bruja, con los cabellos largos, empapados en sangre, asumiendo las texturas del viento que corre sordo en las cavernas antiguas, viento también ciego, y viciado, viento prehistórico, aliento de gigante muerto, sepultura amarga, cristal.
Habrá de encontrarme la noche.
Extrayendo niebla del barro, formando ejércitos de soldados grotescos, vistiéndoles con piel de cadáver, gobernando títeres lisiados.
Cada esfera obedece al dictado de una vieja pesadilla,
anterior a la primera luz,
a una nana eterna,
anterior al sueño.

Habrá de encontrarme la noche, o habré de encontrarla yo a ella. Antes de que las grietas de mi cornamenta rompan para siempre mi corona, con el último estertor de la tierra que me forma, llegaré hasta la pradera negra que todo lo cubre, tocaré su superficie con la lujuria del moribundo, y seré eslabón de la nada, pieza imprescindible del sopor cósmico. Agujero negro sin gravedad.



sábado, 7 de julio de 2012

Levantando el sombrero XXXII



La madrugada del 8 de Julio de 1822
Ariel depositó dulcemente el alma de
Percy Byshe Shelley
en el fondo del mar,
que lo devolvió a tierra firme dos días después
empapado de inmortalidad.

"He desencadenado la melodía de su alma profunda
y me he sumergido en ella
y, como el águila en medio de la bruma y la tormenta,
he dejado que mis alas se adornasen
con el brillo de sus rayos"


miércoles, 4 de julio de 2012

La sabiduría de las brujas XXVIII



POSEÍDO

"El canto de las sirenas hace que todos los horizontes se ahoguen en el paraíso de los huesos, y para la humedad, más severa que la continua caída de una gota de invierno sobre la frente de la locura, sus aspiraciones se convierten en muros de fe tras los que la oscuridad gime y blasfema, noche y día, boca con boca, eterno beso, en las cautivas raíces.

Toqué la piedra y soñó. Bebí agua y voló. Pisé la tierra y huyó. Miré hacia el fuego y creció. Mi lengua siempre estará dulcemente ebria de veneno y nada habéis perdido en sus posesiones amuralladas por el vértigo.

OLVIDADME. Nada obtendréis de mí que no sea un zarpazo y una acometida. Nada queráis de mí que no esté enterrado con ramos de sangre en la lejanía del oro, nada. Nada esperéis de mí cuando apestada, mi voz de harapos cayó como un diluvio de piedra contra los cielos. Olvidadme. Únicamente puedo respirar por mis palabras."


Sergio Oiarzabal
"Delicatessen Underground"
(Bilbao Ametsak)
Masmédula ediciones.
9788493682507

viernes, 29 de junio de 2012

Orgullo


Gigamesh y Enkidu, Safo de Lesbos, Sófocles, Alejandro Magno, San Agustín, Adriano, Julio César, Ricardo Corazón de León, Hildegard Von Bingen, Montaigne, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Cristina de Suecia, Santa Catalina de Siena, Emily Dickinson, Marguerite Yourcenar, Arthur Rimbaud, Lord Byron, Mary Shelley, Oscar Wilde, Paul Verlaine, Marcel Proust, Juri Gagarin, Ludwig II de Baviera, Walt Withman, Virginia Woolf, Andre Gide, Nong Toom, Tchaikovsky, Thomas, Klaus y Erika Mann, Djuna Barnes, Greg Louganis, Jaime Gil de Biedma, Simone de Bouvoir, Gertrude Stein, W.H. Auden, Carson McCullers,Martina Navratilova, Yukio Mishima, Francis Bacon, Marlene Dietrich, Gabriela Mistral, Allen Ginsberg, William S. Burroughs, Katherine Mansfield, Susan Sontag, Sor Juana Inés de la Cruz, Jean Cocteau, Ian McKellen, Gareth Thomas, Daniel Kowalsky...

¿Alguien se ve capaz de superarlo?

Tal día como hoy de 1969, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, el local de ambiente "StoneWall Inn" fue víctima de una de las arbitrarias y brutales redadas que la policía norteamericana solía perpetrar contra los bares sospechosos de ser frecuentados por homosexuales. Estas redadas eran la herramienta última de un sistema perfectamente estructurado desde el gobierno, que perseguía, acosaba, y oprimía cruelmente a gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y queer.  Por primera vez en la historia, aquella madrugada, las fuerzas represoras encontraron la resistencia activa del colectivo LGTB, su propia brutalidad -especialmente salvaje aquella noche- se volvió contra ellos y quebró definitivamente la presa que llevaba soportando, a duras penas, largos años de humillaciones y persecución inmisericorde. Primero fueron los habituales del local, que se parapetaron en el interior utilizando una parquímetro arrancado para asegurar la puerta y formar una barricada, después la gente del barrio, harta de los desmanes de las autoridades, acudió en apoyo de los clientes del bar, finalmente una muchedumbre enfurecida se unió ante la injusticia presentando una verdadera batalla campal. Los disturbios duraron tres días, como resultado: heridos muy graves, decenas de detenidos, y la primera movilización pública por la igualdad. Acababa de nacer el "Gay power". Acababa de darse el primer paso para terminar con una injusticia que debería avergonzar a la humanidad.

¿De veras aquellos valientes no merecen una fiesta en su honor?



Á.

miércoles, 27 de junio de 2012

Espejos X


"Algo definitivo ha debido de romperse por dentro
cuando la alegría ajena te hiere,
y el arco iris
te abrasa las pupilas,
aunque tengas los ojos cerrados."

martes, 26 de junio de 2012

Espejos IX


"La libertad es lo que haces con lo que te han hecho"
                                           Jean Paul Sartre.

domingo, 24 de junio de 2012

Querido Percy III


Mi querdísimo Percy:

Como todos los años llega el verano y me encuentra a medio vestir, renegando de la primavera y su molesta luz. Donde tú ves flores, mar, brisa y vida, yo veo moscas, hedor, quietud e incomodidad. Nunca entenderé como alguien nacido en nuestra amarga y brumosa tierra es capaz de llamar hogar a estos baldíos del sur, y contagiarse de su irritante, escandalosa y febril manera de entender la vida. En el fondo admiro esa capacidad tuya de absorber alegría allá por donde pasas. Me expreso con la acidez del cojo, la tozudez del escocés y la maldad del aristócrata renegado que soy, lo sé, pero esta temperatura me ahoga, y ahora que el vino helado se aleja de mí tanto como la juventud, encuentro pocas opciones de huida a estas alturas de año (y de vida).
Las noches al raso, últimamente se han alargado, y la compañía del viento nocturno me ha llevado hasta aquellos años gloriosos que se fueron, ¿qué ha pasado con nuestra juventud amigo mío? Tengo una sensación de acabamiento adherida con fuerza a la espalda, contemplo mis mejores años con lentitud, los más hermosos, como si lo hiciera por última vez, siento de una forma calmada que es la última oportunidad que tendré de revivirlos, de recordarlos, que mi tiempo se marcha, y que lo hecho hasta ahora -sobre todo lo NO llevado a cabo- adopta la consistencia de una rúbrica, que nada volverá, que mis oportunidades se han agotado.

No me asusta, no me inquieta, no me perturba -lo que es desconcertante- se me ha instalado una media sonrisa melancólica permanente, un rictus de perdedor elegante, casi feliz. Observo el crepúsculo incipiente de mi vida con el reloj en hora, el chaleco ajustado y los zapatos brillantes, como aquel cuadro pintado por ese empalagoso y brillante joven alemán, Friedich, así me veo, dando la mejor versión que puedo de mí mismo -siempre incompleta, siempre tullida- mirando fijamente al abismo. Escribo sin cesar hermano, escribo tanto como puedo, obsesivo, he de vaciar el tintero y hacerme a la oscuridad ligero de equipaje, dejando en este mundo despiadado a veces, y maravilloso en ocasiones, mi mejor poesía. ¿Sabes? os imagino, cuando al fin me haya marchado, leyendo mis versos en largas y amorosas noches de invierno, todos juntos, levantando copas y sombreros en honor de aquel que os amó y defendió en vida con todo lo que tuvo, y que descansará al fin sabiendo que la alegría os bendice, o que vosotros la bendecís a ella. Sé que es un pensamiento egocéntrico, hasta infantil, pero lo bueno de los finales es que las máscaras van cayendo, sobre todo las de la corrección o la prudencia. Y las mías, grotescas y demasiado fijadas sobre la piel -muchos años, todos- me la han arrancado al precipitarse contra el suelo.

No me atrevería a calificar esto como una despedida, ni mucho menos, recuerdo aquella frase que dije al abandonar Villa Diodatti, en el verano del 16: "no lloréis queridos míos, al menos nos queda un abrazo más, el penutlimo, hasta entonces, buena suerte"

Espero que te encuentres bien, pleno de vida, fuerte, arrogante y desbordado de poesía.
Como cuando éramos.

Byron.

lunes, 18 de junio de 2012

Rutinas


Como cada mañana hoy también nos hemos cruzado en el metro, él, escuálido, viejo, sucio, cansado, triste. Yo, cada día más delgado, cada día más viejo, cada día más triste. Como si él fuera un proyección futura de mí mismo, o yo una de su pasado.
Entra al vagón y la gente se aparta, le dejan solo, rodeado por un metro de vacío, algo doblemente hiriente a esas horas en las que no hay un solo hueco libre en toda la red de metro de Madrid. Para conseguirlo, hay que querer apartarse.
Sé que me busca con la mirada, o quizás yo le busco a él, quiero pensar que algún tipo de alegría deforme se le agita por dentro si me localiza.
Da los buenos días, pide perdón por ello, anuncia un poema a cambio de la voluntad, nadie le mira a la cara, nadie le presta atención, pantallas por todas partes y los humanos cada vez más ciegos, y más sordos.
Invoca a Rosalía de Castro, y con voz trémula, casi muerta, entona "Negra sombra", y el tiempo y la acción se detienen, al menos para mí, oscurece, y su cadencia de norna me toca los huesos, y casi puedo ver mi futura osamenta desnuda cuando el poema llega a su fin...

Se me acerca, le doy una moneda, siempre le doy una moneda. Hoy, por primera vez, me ha hablado:
"Muchas gracias, que tengas un buen día, al menos mejor que el mío"
No sé qué diablos decir, porque todo, los padecimientos que escucho cada día a mi alrededor, me parecen un insulto grosero ante la dignidad hambrienta del viejo mendigo que tengo delante.
"Gracias a usted. Que tenga mucha suerte" acierto a decir tartamudeando.
Muchas personas que viven en la calle, que piden para sobrevivir, coinciden en que lo peor de la situación que padecen es cierto tipo de invisibilidad, dejan de verles, dejan de mirarles a los ojos, dejan de tocarles, y si es cierto que la función hace el órgano, ellos, a fuerza de ser ignorados, se vuelven transparentes, incorpóreos, jirones de nada.
Cuando estaba girándose para ser tragado por la puerta de salida del vagón he estirado mi brazo hasta su hombro y he apretado con fuerza. Un gesto inútil, un gesto absurdo y torpe, la única forma de decirle: "te veo amigo, estás ahí, estoy aquí, sigue adelante"

Que tengan ustedes una buena noche y un mejor día.

Á

miércoles, 13 de junio de 2012

Levantando el sombrero XXXI




El trece de Junio de mil ochocientos ochenta y ocho,

hace ciento veinticuatro años,
nació en Lisboa
Fernando Antonio Nogueira Pessoa,
un tintero lleno de tristeza
que dio para escribir la más hermosa y desasosegante obra literaria en lengua portuguesa.
Feliz cumpleaños maestro.

"Para mí, la vida es una posada en el camino, 
donde debo demorarme hasta que llegue la diligencia del abismo"


domingo, 3 de junio de 2012

Levantando el sombrero XXX



¡¡Santo, santo, santo, santo, santo, santo, santo!!

El 3 de Junio de 1926
hace ochenta y seis sacro-santas primaveras 
nació en Patterson, Jersey...

Allen Ginsberg...
¿O-ís-au-llar-al-si-tar?

lunes, 28 de mayo de 2012

Imprescindibles



Damas, caballeros, mujeres dandi, hombres musa:
la editorial Acuarela&Machado publica
"Estrella del alba" 
de Wu Ming.
Cuando los héroes eran de carne y hueso.
corran como dementes a sus librerías, 
va en serio.

Á.

jueves, 24 de mayo de 2012

Espejos


"Casi todos prefieren negar la verdad antes que enfrentarse a ella"
                                                                               Tyrion Lannister.

lunes, 21 de mayo de 2012

Levantando el sombrero XXIX



Quizás, el 21 de Mayo de 1265 nació en Florencia Dante Alighieri.
"Il Sommo poeta"
El más grande poeta de la historia de la literatura,
capaz de hacernos descender al infierno,
transitar el purgatorio
y alcanzar el paraíso
usando sus versos como peldaños.
Su literatura, su aportación, sencillamente, es infinita,
INFINITA.

jueves, 17 de mayo de 2012

sábado, 12 de mayo de 2012

La sabiduría de las brujas XXVII


"Cuando por fin, Alcmanes, amor nos declaramos
no en un árbol quisimos grabar el desposorio
yo de mujer vestido, tú en el pelo guirnaldas
no en un árbol quisimos grabar aquella unión
y que fuera la driada el único portento
testigo y vano mudo, pues detesto a los dioses:
en medio de aquel bosque tropezamos a un niño
y en su espalda rosada, con fuego,
lentamente escribimos los nombres."


Leopoldo María Panero.

martes, 8 de mayo de 2012

La sabiduría de las brujas XXVI


DESPEDIDALOGÍA (XI)

"Mi presente empezó una tarde de agosto.
Aunque no fue accidental.
La mágica química de los hechos
(los que sobrevivieron
                          a los voraces pensamientos de la madrugada)
Y en la concupiscencia
que manda la sangre y savia de mi cuerpo.
Pero cuando la felicidad
esta en juego, el amor debe mirar hacia otro lado.

La sal y los besos que decían un te quiero;
la fiebre que marcaba
mi mano inquieta sobre una ladera de piel;
y el susurro de una voz
(como el batir de las alas de un ángel impaciente)
que resuena perdido
en mis oídos y en mi mente, quedaron enterrados
donde la primavera
nunca se marchitará desde aquella última vez
en una tarde de agosto."


Daniel G. Sanguino.
Otras vanidades.
Editorial Endymion, Madrid 2008
9788477314714

lunes, 7 de mayo de 2012

Espejos VI


"Quien no tiene alas no debe tenderse sobre abismos"
                                                           F.Nietzsche

domingo, 6 de mayo de 2012

Sagradas escrituras.



Nos arrastramos por el suelo como mariposas sin alas,
encendemos las últimas antorchas,
y sabemos
que cada gesto puede ser el último,
que el fin del mundo tiene el sueño ligero y descansa sobre nuestras espaldas.

Hemos dejado de florecer.
Ejecutamos una danza macabra y sonreímos como dementes
ante la visión del paisaje devastado que tenemos delante.
Reímos de pura enajenación,
reímos.

Las últimas palabras, las últimas gotas de sudor,
–perlas calientes que ruedan por nuestras abrasadas  frentes-.
Las últimas canciones incrustadas en el pecho,
bajo cuyo efecto salmódico
nos seguimos agitando groseros.

Afrodita ofrece sus labios como pago al dragón nocturno 
y cae muerta ante las puertas del Olimpo.
Apolo es mujer de todos los infiernos,
que se ofrece gustosa ante los ejemplares de macho cabrío más grotescos.
Zeus mendiga y se rasca las llagas,
canturrea melodías infantiles por una moneda,
se arranca los cabellos cuando está a solas, errabundo
bajo las columnas calladas de los templos.
Krishna sucumbe a la ira y escupe sulfuro
repleto de pánico, descontrolado, buscando la connivencia de las furias.

Arde nuestro jardín.
Las paredes del sancta sanctorum  están manchadas de semen.
Arde nuestro jardín.
Las vírgenes devoran todas las fresas,
se las tragan sin masticar, se revuelcan sobre charcos rojos,
se arrancan las lenguas de pura gula.
Arde nuestro jardín.
Los ángeles se aparean por turnos con el señor de las moscas,
ennegrecen sus alas,
llenan de sangre sus benditos, benditos, benditos globos oculares
-que tanta redención han visto-.
Arde nuestro jardín.
Y del fuego brotan flores envenenadas,
exhalan vapores mortuorios de sus coloridos genitales.
Arde, arde, arde…
Vendrá la era de las brasas, pronto,
y el silencio cósmico descenderá majestuoso sobre la llanura.
Las brasas traerán rocas,
las rocas traerán frío
oscuridad.
Y al fin, cuando nada quede sobre nada,
Se desvelará el secreto de la vida:
Lástima,
no estaremos allí para escucharlo.

Á.

Levantando el sombrero XXVIII


Un mensaje que ha crecido durante ciento cincuenta años,
cuyo poderoso eco nos hace mejores,
que atraviesa el tiempo para debilitar nuestras cadenas.
El 6 de Mayo de 1862 moría en Concord, Massachussetts,
Henry David Thoreau.



"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida... Para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido." (Walden)

sábado, 5 de mayo de 2012

Carta a un poeta


Sé que no te gusta mi poesía
hay silencios tan elocuentes
o más
que las palabras.

Sé que me tienes estima,
que me aprecias,
que podemos considerarnos amigos,
que te caigo bien.

Pero no te gusta lo que escribo.
No te llega al corazón.
Decidiste dejar de leerlo, hace tiempo
ves una distancia enorme entre mis versos y los tuyos.

En realidad -casi una súplica-
estamos más cerca de lo que crees.
Tú, hablas de bares,
yo de estrellas,
distintas formas de cantar a la noche,
nada más.
Distintas formas de obtener la bendición de las endorfinas,
de ver más allá, de usar el corazón,
de dar un paso más bordeando el filo,
distintas formas de ser lo mismo.

Tus estrellas del rock y tus poetas
se parecen mucho a los míos,
solamente que mis ídolos,
casi todos,
nacieron doscientos años antes que los tuyos.
Me apuesto el honor y no lo pierdo
a que nos susurran cosas parecidas al oído
ante el escritorio.
Cuando quieras te cuento qué me dicen,
si nos olvidamos de los matices
no será tan distinto de lo que tus espíritus inspiradores
te transmiten cuando estáis a solas.

Te extraña mi código
las palabras que uso
los conceptos sobre los que trabajo,
las imágenes que recreo
la forma en que expreso mi dolor, mi alegría, mi excitación, mis sueños.

No lo hagas,
detente querido y observa,
hablamos y nos late el mismo idioma,
tú miras hacia adelante cuando escribes,
y aún más cuando lees,
yo tengo el corazón tendido al sol del pasado
me apenan los trastos que se abandonan en los desvanes.
Y hay palabras, retazos de idioma,
fórmulas linguísticas, maneras,
que, convendrás conmigo,
 han sido amontonadas injustamente por la postmodernidad
-maldita sea-
en un cuarto oscuro y silencioso.
Que en su día fueron nuevas,
que requirieron valor, sacrificio, entrega.

Tú eres más de logos
yo soy más de mythos
(reinterpretados por la tecnología, expuestos bajo otras luces),
ambos músicos del lenguaje,
ambos miembros de las más libre de las razas,
bardos en definitiva,
orgullosos servidores de una tradición más antigua que nosotros y que nos sobrevivirá
(y hasta llegará a olvidarnos, te lo garantizo)

Entiendo tu postura,
eres dueño de tu libertad y de tu tiempo,
pero te hago saber que dejaré la puerta entreabierta
por si alguna vez te apetece volver y echar un vistazo
quizás puedas aprender algo,
o emocionarte,
seguramente no.
De ser así, lo tienes fácil.
Olvidarlo, y seguir haciendo lo que puedas.
Siempre serás bienvenido.
Suerte hermano, en cualquier caso.


Á.