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sábado, 24 de diciembre de 2011

Espacios.



El deseo es un tigre malicioso que espera agazapado en silencio, lamiendo las esquinas de la cordura cuando se aburre, marcando el territorio con el sudor que te roba cuando te das la vuelta y finges no verle. Sabes que está ahí, no puedes convertirle en un fantasma, puedes ignorarlo, y acabar tú mismo en calidad de espectro, o puedes ceder a su zarpazo y calmar su hambre terrible con pedazos de tu conciencia.
En cualquier caso no se juega quién gana o quién pierde, eso queda claro desde el principio, llevas la derrota escrita entre los omóplatos.
Ni mirada de las mil millas, ni poesía, ni razón, ni filosofía inútil, ni ciencia torpe, ni ética impotente.
Nada.
Instinto y dolor, instinto y dolor.
Todo empezó a desmoronarse cuando abandonamos las cuevas, descubrimos el fuego, y olvidamos el nombre propio de las estrellas. A desmoronarse. Todo.
Búsqueda de calor y piel en medio de la nada, es el resumen de nuestro devenir como especie, el secreto de la vida, por lo que matan y mueren culpables e inocentes cada día, de cada año, de cada siglo.
Calor y piel, tu aliento y mi aliento, el roce de cualquier fragmento de nuestros cuerpos por pequeño que sea constituye un milagro cósmico y no te das cuenta, en medio del espacio, eones de tiempo, explosiones, fuego estelar, hielo que danza, un diminuto fragmento de barro y agua flotando a la deriva destinado a ser devorado por algún gigante hambriento. Entre todo eso, la materia que te da forma, las letras "ese" de tu figura, las células muertas que me matan, tu calor buscando al mío y encontrándolo en medio de una gigantomaquia eterna, violenta, asesina.
El cazador se cobrará la pieza, saltará sobre uno de nosotros tarde o temprano, rugirá, se alimentará de nuestra imprudencia y se marchará de allí dejando un par de hermosísimos cadáveres expuestos al sol, sobre los que miles de moscas describirán corazones con sus vuelos.
El universo seguirá con su belleza autodestructiva intacta, y nunca habremos sido.
Aunque "nunca" es una palabra muy pequeña con un significado ridículo.
Caeremos, morderemos el polvo, gritaremos de dolor mientras estemos gritando de placer, lo perderemos todo, mudaremos la piel, inventaremos blasfemias monstruosas con la posición de nuestros cuerpos, arrojaremos la sombra de un tigre sobre la pared de la habitación. Devorar y ser devorados. Piel, calor, instinto, sed.
Nada que aprender, nada que recordar, ninguna experiencia pasada que sirva como ejemplo.
Tú y yo,
en medio de la nada,
encontrándonos en la oscuridad,
ardiendo.
Y nada más.
Nada.


Á.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Mi Tierra Media.



Esta noche Tolstoi regresa a descansar a Yasnaia Poliana, Dante pasea por Florencia absorto en complejas tribulaciones, Byron -mi querido Lord- asalta algún lecho mediterráneo y apura la penúltima, Virginia tiene tertulia con el resto el círculo de Bloomsbury (las horas pasan volando cuando hay una monarquía a la que insultar y sigue quedando buen whisky), Pessoa camina en silencio por el barrio alto, Susan, Thomas, Loui_Ferdinand, Marguerite, Oscar, Robert, Johann, Jack, Allen... Abandonan mi pared y mi mesilla de noche, y se llevan a Hirschberger, a Fontana y a Judt de la mano, y mis años se marchan con ellos, y de pronto no necesito gafas para leer, y creo de nuevo en la inocencia, no existen matones de barrio esta noche, ni hay tigres detrás de las puertas, ni me preocupa mi propia identidad, ni el futuro, ni el pasado. El conocimiento es algo relativo, se amalgama con el tiempo de una forma extraña, y de ellos surge un intangible sin importancia que nada tiene que ver conmigo. No esta noche, no hoy. Porque me marcho más allá, porque el lugar al que voy es intocable, puro, exento de dolor, de pena, maravilloso en su sencillez, extenso, inmortal. Solamente he de meterme en la cama desnudo, encender un par de velas, quizás una pequeña lámpara, abrir el libro, y todo rastro de dolor se habrá esfumado tras un par de lineas.
Hoy no le doy vueltas al materialismo dialéctico, ni a la pérdida del mito aplastado por el terrible logos, ni a las disquisiciones entre ética y estética, ni a la lucha de clases. El falso dios judeo-cristiano y ese juguete sádico suyo llamado culpa no están invitados esta madrugada, ni siquiera existen allá donde me dirijo. Sé que no voy a perderme, veinte veces he andado ese camino, y veinte veces he regresado. Veinte años desde la primera vez, veinte años, que pesan todos y cada uno de ellos, que han llenado mi cuerpo y mi corazón de heridas, unas curaron, otras son y serán llagas que no se cerrarán mientras viva. Veinte vueltas alrededor del sol en las que he conocido la alegría más intensa que os podáis imaginar, la pasión desbordada, el dolor con mayúsculas, el amor, el desamor, la violencia, la ternura, las dificultades, el miedo, tantas vidas en una, hasta he muerto y he renacido...

Hace cincuenta y siete años se publicó "La comunidad del anillo", la primera parte de la Trilogía de "El señor de los anillos" de J.R.R Tolkien. Ninguna valoración crítica es pertinente esta noche, ninguna monserga teórica, nada de rigidez ni de academia. Esta noche, veintidós de Diciembre de 2011, comenzaré la vigésima lectura de este libro maravilloso, una por año, siempre en estas fechas. Y me siento como la primera vez, excitado, ansioso, INOCENTE (joder, inocente, ¿os dais cuenta?). La lectura de ESDLA abrió nuevos caminos en mi vida con su exuberancia, caí definitivamente rendido a las palabras, a su formación y su origen, el filólogo que soy, el mitólogo que soy, el medievalista, el escritor, le debe TANTO a la obra de Tolkien. El empeño de un viejo profesor por dotar de una MITOLOGÍA, de un pasado común a una cultura, y entregar a ello TODA una vida es, sin lugar a dudas, un hecho milagroso, y ningún abigarrado y tieso académico puede discutírmelo (ni se atrevería, quedaría desarmado y en pañales en dos estocadas por este implacable gafotas).

Aquella aterrorizada criatura de trece años que encontró un lugar inexpugnable al que huir, gracias a los libros, esta noche apoya la cabeza en mi pecho mientras leo, y se duerme tranquilo, sonriendo, dejándose acunar por mi respiración tranquila, mis susurros, párrafo a párrafo, sabiendo que en La Tierra Media los héroes velan por los débiles, que la justicia es un valor innegociable, que el amor ilumina hasta las grietas más oscuras y que nunca dejan de sonar las canciones bajo la luz de las estrellas.

Mae govannen!

"-La cortina gris de este mundo retrocede y todo se convierte en plateado cristal. Y entonces la ves.
-¿Qué ves Gandalf?
-Playas blancas, y más allá, ubérimos campos bajo un fugaz amanecer"

lunes, 19 de diciembre de 2011

Teselas XII


Caminar  

Susurran las heridas de mis pies
oraciones que se pierden en los callejones,
cae la tarde en mi equipaje diario
despiertan los grillos de la demencia
al mismo tiempo que me rompo los tímpanos
con arpegios afilados.

Llevo un espantaespíritus colgado del cuello
trenzado con cabello de personajes ficticios,
en ésta vuelta del reloj despiertan los dolores del niño
que jamás volveré a ser.

Recuerdo y camino...

Como un Thoreau recién duchado,
falseando al ermitaño que seré con perfume barato,
aúllo al cielo sucio mis cuitas,
reduzco la vida que me habita a una expresión de asco
y busco la aprobación de los santos que aguardan en las esquinas.

Durante el crepúsculo,
cubro la realidad con el barniz de la fantasía
aunque los insectos que planean mi muerte
sigan confortables bajo el asfalto.
Paseo, hollo avergonzado mi esquizofrenia intransferible,
cuido de las flores que han de aislarme definitivamente de todo
aquello a lo que amo y que me aterroriza.
Vigilo cuidadamente mi decadencia
para comprobar que nada falle en mi descendimiento.

Me he nombrado mesías de la soledad
mientras recorría las calles de todas las ciudades
y forzaba el contacto físico con mis semejantes por última vez.

Habré de marcharme cuando caiga la noche
a gritar desde la columna que me espera en el desierto de la razón
incomprensibles salmodias en lenguas muertas.
Abandonarme,
caminar en círculos,
fingir que sé lo que me digo,
y dejar de soñar con la inmortalidad.

Á.


Fantasmas
Editorial Endymion
Colección: Poesía, nº 307
Madrid 2010
9788477314967

la sabiduría de los brujos XI



"La bondad, la belleza y la justicia son fundamentales para la supervivencia en este mundo de necios, de parásitos obesos, ciegos y sordos que tan sólo se dedican a chupar la grasa azucarada de la gran vejiga económica.


La bondad, la belleza y la justicia deberían tener para el individuo la fuerza del hambre,
y esa fuerza es la fuerza del arte."


"Alguien tendrá que seguir siendo dionisíaco."


"A los treinta y cinco años no es fácil seguir adelante [...]


A veces se nos caían las lágrimas sin venir a cuento [...]


Pero seguíamos adelante,
y yo seguía trabajando en mi obra sin compadecerme de mí misma,
se lo aseguro,
sin pensar que era una obra importante [...]


Mientras usted comía en ese lugar con gente importante
yo comía productos baratos esquivando cucarachas,
y qué curioso,
nos dedicábamos a lo mismo,
con el mismo empeño,
con el mismo amor,
fíjese bien,
nos dedicábamos a trabajar en nuestras obras."

"Mi relación con la comida." (XIII Premio SGAE de Teatro, 2004)
Angélica Lidell
SGAE (colección Teatro-Autor)
Madrid 2005
9788480486590

domingo, 18 de diciembre de 2011

19 de Enero


Vayan lustrando sus zapatos y planchando sus mejores camisas, que la noche del 19 de Enero de 2012, en Los Diablos Azules, nos hacemos a la carretera de la mano de Mario Crespo y Jack Kerouac, ellos guían, yo conduzco.
Imposible que tengan un plan mejor.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Levantando el sombrero XVI

                                                 
Christopher Hitchens (1949 - 2011).
 D.E.P.

"Si alguien te invita a un debate, y tu oponente es Christopher Hitchens, no vayas"
                                                                         
Richard Dawkins.

jueves, 15 de diciembre de 2011

La sabiduría de los brujos X





De vuelta en America


"Viejo vaquero
      cruzando Oakland
          street
     con andares de rodeo
manos y cara
              manchadas
botas arañadas, agrietadas
             camisa sucia
                           por fuera-
saliendo del bolsillo
        trasero izquierdo
de los vaqueros gastados
       La Ilíada-
si tan solo Homero
               puediese verlo,
dirigiéndose
                  a un hotel mugriento
                    media pinta
              de mal bourbon
                 en una bolsa
                  sueña glorias


                                        de Grecia
                                          y su 
                                               caballo
                                               perdido"




Back in America
Barry Gifford
Traducción: Blanca Tortajada.
Editorial Renacimiento, 2011
9788484726456

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Teselas XI



" [...] Aceptad que un día moriréis, y vuestros hijos, y los hijos de vuestros hijos... Entonces vivid con perspectiva, con ilusión, devorando glotonamente cada día que pasa, disfrutando del hecho de la temporalidad, eso que hace de la existencia algo único y maravilloso...
Que no regresará y que no hay ensayos.
Hacedlo y el mundo estallará en canciones fabulosas...
Canciones de alegría y color,
De sufrimiento y tinieblas,
De lágrimas y carcajadas...

Música al fin y al cabo...

Dadme la oportunidad de hacerme corpóreo cuando queráis escuchar vuestros propios logros, ese es mi regalo, mi función, mi encomienda...
Mi única oportunidad de ser, de respirar, de experimentar la vida que en ocasiones malgastáis porque no sois conscientes de que la perderéis.
[...]
Esto también es parte de la canción, cuanto más se acerca el final más inconsistente y simple se hace la melodía...

Todo es música y cuentos...

No hay que tomárselo demasiado en serio.

Esta noche regresaréis a vuestros hogares, en silencio quizás (odio el silencio), con las estrofas que habéis oído dando vueltas en vuestras cabezas... Esa ausencia de palabras se prolongará hasta que alguien toque a otro alguien...
Puede que hagáis el amor si tenéis suerte, o puede que soñéis que hacéis el amor...

En cuanto miréis a los ojos de vuestros amantes, reales o ensoñaciones, empezaréis a olvidar lo que ahora posee vuestros corazones, la tristeza que ha marcado el ritmo de esto que os canto...
Con cada caricia que deis o recibáis yo moriré un poco... Y cuando lleguéis al clímax de vuestro amor ya me habré convertido en parte del horizonte.
[...]

¿Entendéis lo que os dicta la música?

Vivid, maldita sea, vivid... Dad motivos al universo para que os odie o para que os ame, no desperdiciéis ni uno solo de los latidos del corazón en asuntos que estaban aquí antes de que llegarais y que seguirán aquí cuando os hayáis ido.

Vosotros.
Nada más.

Apenas quedan un par de notas por salir de mi... Es hora de volver a casa, la música se apaga lentamente como una lámpara de gas en la noche... Ya no puedo mantenerme en pié... Nada hay que deba ser escuchado a estas alturas...

Siento mis manos y mis pies deshacerse como los de una escultura de arena, cada golpe de viento nocturno se lleva una parte de mí... Vuelvo al aire invisible, a la cara oculta de la luna, al hogar sin paredes ni ventanas, al rumor del mar, al cielo eterno."

Á.

EL Bardo II
Música Silenciosa
Ed Endymion
Colección narratina, nº 69
9788477314684





            

martes, 13 de diciembre de 2011

Teselas X




Te sostengo la mirada y no te veo,
acepto que estás frente a mí aunque no puedo tocarte.
Alcanzo a entender lo que dices
a pesar de que hace años que no me diriges la palabra.
Acepto el destino que me acompaña
a sabiendas de que acabará siendo aciago.
Un final,
aunque sea malo,
es al menos un final.

Á.




Fantasmas
Editorial Endymion
Colección: Poesía, nº 307
Madrid 2010
9788477314967

Imagen: Hurt Anymore
Autora: Daria Endresen

La sabiduría de las brujas IX



"Yo me parecía a un niño que se había extraviado y estaba a punto de echarse a llorar, a pesar de que curvaba los labios en una sonrisa burlona. ¿No están emparentadas la burla y la añoranza?"


"Estoy convencido de que en los últimos treinta años de su vida Hölderlin no fue tan desdichado como lo pintan los profesores de literatura. Poder soñar en un modesto rincón, sin tener que responder a continuas pretensiones, no es ningún martirio."


"Aún sigo estando ante las puertas de la vida, y llamo y llamo, cierto es que con pocos bríos, y no hago más que aplicar el oído, ansioso, por si viniera alguien dispuesto a descorrer el cerrojo. Pero un cerrojo así es más bien pesado, y nadie querrá venir si tiene la sensación de que quien llama es un mendigo. No soy nada más que uno que espera con el oído muy atento, y, eso sí, soy perfecto como tal, pues he aprendido a soñar mientras espero."

Robert Walser (1878-1956)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Levantando el sombrero XV


El 12 de Diciembre de 1923 murió Raymond Radiguet, tras arrancar todas las rosas que encontró en su camino. La vanguardia, si toma la insultante forma de un adolescente, golpea más duramente a los sistemas dominantes, y donde más les duele. Le bastaron apenas treinta años para reírse eternamente en la cara de los mediocres.
Esta noche, levanto el sombrero en su honor, y lo arrojo al Senna.


"Escuche, me dijo el nueve de Diciembre, escuche una cosa terrible. Dentro de tres días seré fusilado por los soldados de Dios" ("El baile del Conde de Orgel", segunda y última novela de R.R. Ni la muerte pudo sorprenderle)

Á.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ser y tiempo.



Avanzas, retrocedes, tienes miedo, lo superas, aceleras el paso, más, más, más, empiezas a correr, gritas de rabia, de dolor, de alegría, de miedo, de placer, sigues corriendo bajo los árboles y no les haces ni puto caso, ni a los charcos, ni al asfalto, ni a tu conciencia con voz de catecismo, porque eres fuerte en tu delicadeza, porque sabes que ganarás a pesar de tus cadenas, estás hecho de la materia intangible de los deseos, los reprimidos, los cumplidos, los aterradores, los divertidos, los que serán, los que no serán, eres tu propio objetivo final, los hombres y las mujeres que te habitan, el viento que persigues sin descanso, las lágrimas que maquillas con carcajadas, nadie sabe que cuando ríes estás llorando, siempre, que dominas cada molécula de la que estás formado como un dios malvado, que en tu capacidad para castigarte está tu valor, que tienes un ejército de fantasmas a tu disposición, que no hay derrota posible para quien está educado a base de infinitas pérdidas. Perder, perder, perder, eres un virtuoso de la derrota, haces con ella orfebrería, canciones, orgasmos múltiples, danza clásica, imaginas con ella extrañas formas de amar. Palabras como latidos, poesía que sangra rebotando contra las paredes de tu cabeza cada minuto de cada día de tu vida, te haces sólido cuando te diluyes en ellas, cuando aceptas que eso es todo, tu TODO, que siempre caes en la trampa del papel, que la literatura es la dinámica rectora de tu vida, el amor tu suelo, el sexo tu oxígeno, el dolor tu compañero, el placer tu amante, el miedo tu peor enemigo y tu mejor amigo cuando atiende a razones... Avanza maldita sea, avanza, corre, no pares, no tienes límite, no te midas, no guardes para mañana, no existirás mañana, las rosas ya están muriendo, ¿ves como adoptan hermosísimas últimas posiciones?, dosificarse es de cobardes, de hormigas, propio de aquellos que siempre obedecen, y tú no obedeces, no calculas, no proyectas, nada te asegura que mañana va a amanecer, nunca serás tan joven como lo eres ahora, vive,
nunca serás
tan joven,
como
lo eres
ESTA NOCHE.

Á.


jueves, 8 de diciembre de 2011

Levantando el sombrero XIV



Jim

"El maestro de ceremonias
repta hasta el púlpito
de su garganta brotan nenúfares
huele a loto negro.


El secreto de la poesía
se derrama gota a gota
por su lengua bífida
mancha el estrado.


La sala de conferencias
sucumbe a las dunas
el lagarto baila frenético
sobre la arena.


La serpiente florece
fría, azul, ciega, omnipotente,
se enrosca alrededor del trono
bisbisea rock and roll…


El indio mojave
se ahoga en una bañera de ácido
en sacrificio al jinete de la tormenta.
así toma a la eternidad como concubina.


No se ha ido,
cerrad los ojos, emborrachaos,
permaneced atentos
tendidos bajo la noche,
colocados,
se le escucha reptar entre las nubes."

El ocho de diciembre de 1943 nació el jinete de la tormenta, cabeza de lagarto coronada, espíritu libre del desierto con un pie en cada orilla. Larga vida al rey Lagarto.

Irredento
Álex POrtero Ortigosa
Editorial Endymion, 
2011 Madrid.
9788477315186

martes, 6 de diciembre de 2011

La bella durmiente.



Tras largos años sumida en un sueño interminable, la bella durmiente, hechizada en su más esplendorosa juventud por las malas artes de una bruja envidiosa de su belleza, iba a ser despertada. Su amor de juventud, el príncipe valiente, había conseguido -transcurridas décadas de búsqueda infatigable- llegar hasta la torre del sueño imperecedero.

Allí, al llegar, el esforzado campeón, encontró desparramados por el suelo, cadáveres de guardias que murieron mientras dormían, recorrió corredores oscuros y húmedos cargados con el dolor que produce el lúgubre paso del tiempo, raíces y enredaderas habían invadido el edificio descontroladas. Al fin, luego de un penoso y lento ascenso hasta lo alto de la torre, consiguió llegar hasta la puerta de la estancia de su amada y franquearla.

Ella, dentro de la habitación, permanecía congelada en el tiempo, el devenir de los años no había conseguido tocarla, su piel blanca y su cabello dorado resplandecían bajo la luz del sol que se colaba por el ventanal de piedra.
Él creyó morir de amor al contemplar tanta belleza.

Se acercó lentamente, tembloroso, acarició su frente de nieve y sus mejillas sonrojadas, se inclinó con delicadeza, suspirando, y posó sus labios sobre los de la dulce joven, la besó intensamente mientras una lágrima se le deslizaba por el rostro.
Tras penosos años transitando la ciénaga del amor perdido, rompería la maldición, estarían juntos, y serían felices, al fin.

El calor del hálito vital se desparramó por el torrente sanguíneo de la princesa como un río cantarín, su sombra descendió hasta su cuerpo con la suavidad de un beso transparente, sonrió antes de abrir los ojos, estaba de vuelta.

Con dificultad abrió los párpados, la luz le provocó una punzada en las retinas, tuvo que cerrarlos de nuevo, su amado le agarraba con firmeza las manos, ella le devolvió el apretón con todo el amor del que era capaz. Décadas de muerte no habían mermado ni un ápice su devoción por él.

Una vez se acostumbró a la luz, intentó de nuevo y consiguió abrir los ojos, buscando el rostro de su príncipe valiente.

La máscara de un anciano la miraba directamente, un rostro arrugado y espantoso, flaco como una momia, una sonrisa desdentada y hedionda, una nariz afilada llena de manchas, unos ojos hundidos velados por la edad, bajo unas cejas espesas y blancas, la misma imagen del horror, la vejez, y la muerte, se acercaba hacia ella con decisión, ofreciendo una mueca grotesca semejante a la expresión de un pez boqueando fuera del agua.

Gritó espantada, gritó y gritó, y antes de regresar definitivamente al sueño de la muerte pudo escuchar una carcajada femenina rebotar por los oscuros muros de la torre, una carcajada que ya había escuchado años atrás, antes de caer inconsciente justo después de pincharse con la aguja de una rueca.



Á.

lunes, 5 de diciembre de 2011

La sabiduría de los brujos VIII



"Un estado que se proyecta como madre todopoderosa es un estado Fascista. El ciudadano de la dictadura vuelve a la condición de bebé: con los pañales bien limpios, bien alimentado y mantenido en su cuna por una fuerza omnipresente que todo lo sabe, que tiene todos los derechos sobre él, y todo ello por su propio bien. Se libera al individuo de su autonomía, de su facultad de engañar, de ponerse en peligro. Nuestra sociedad tiende hacia ahí, posiblemente porque ya hemos dejado atrás nuestro tiempo de gloria, regresamos hacia estados de organización colectiva que infantilizan al individuo."


"Porque la virilidad tradicional es una maquinaria tan mutiladora como lo es la asignación a la feminidad. ¿Qué es lo que exige ser un hombre? Reprimir sus emociones. Acallar su sensibilidad. Avergonzarse de su delicadeza, de su vulnerabilidad. Abandonar la infancia brutal y definitivamente: los hombres-niño no están de moda. Estar angustiado por el tamaño de la polla. Saber hacer gozar sexualmente a una mujer sin que ella sepa o quiera indicarle como. No mostrar la debilidad. Amordazar la sensualidad. Vestirse con colores discretos, llevar siempre los mismos zapatos de patán, no jugar con el pelo, no llevar muchas joyas y nada de maquillaje. Tener que dar el primer paso, siempre. [...] No saber pedir ayuda. Tener que ser valiente, incluso si no se tienen ganas. Valorar la fuerza sea cual sea su carácter. Mostrar agresividad. [...] No jugar a las muñecas cuando se es pequeño, contentarse con los coches y las pistolas de plástico aunque sean feas. No cuidar demasiado su cuerpo. Someterse a la brutalidad de otros hombres sin quejarse. Saber defenderse incluso si se es tierno. Privarse de su feminidad, del mismo modo que las mujeres se privan de virilidad [...] De tal modo que las mujeres ofrezcan siempre los niños a la guerra y los hombres acepten ir a dejarse matar para salvaguardar los intereses de tres o cuatro cretinos de miras cortas."


"El capitalismo es una religión igualitarista, puesto que nos somete a todos y nos lleva a sentirnos atrapados"


"La mamá sabe lo que es bueno para su hijo, nos lo repiten de todas las maneras posibles, en ella reside intrísecamente ese asombroso poder. Réplica doméstica de lo que se organiza colectivamente: el estado siempre vigilante sabe mejor que nosotros lo que debemos comer, beber, fumar, ingerir, lo que podemos ver, leer, comprender, como debemos desplazarnos, gastar nuestro dinero, distraernos. Cuando el gobierno reclama la presencia de la policía en el colegio o pide la presencia del ejército en los barrios periféricos, no introducen una figura viril de la ley en el dominio de la infancia, se trata más bien de la prolongación del poder absoluto de la madre. Sólo ella sabe castigar, encuadrar y mantener a los niños en estado de crianza prolongada."



Virgine Despentes.
Teoría King Kong.
Traducción: Beatriz Preciado
Ed Melusina, 2007.
9788496614765

domingo, 4 de diciembre de 2011

Teselas IX





Al sur de tu anatomía


Quiero hacer cosas terribles contigo.
Bautizarte –por ejemplo-
bajo el rito de alguna religión mistérica
fundada en un pantano sureño.
Provocar tormentas haciendo el amor, tú y yo,
como dos hermosos negros sudorosos.
Un maldito par de endemoniados
orgullosos de su condición.

Necesito colgar de tu cuello un collar de flores raras,
mancharte la lengua con esencia de hada verde
comprada en Bourbon Street,
soltarte el pelo, muy despacio,
formar parte de él, derramarme por tus hombros.
Brindar, beber de tu vientre y tú del mío
en el café Du Monde,
laissez les bontemps rouler!


Se me van los pies tras la cabeza,
la cabeza tras la pelvis,
¿quién te ha enseñado a quitarte la ropa a ritmo de jazz?
¿Nos imaginas?
nadando inseparables en aguas peligrosas
atestadas de sensuales sanguijuelas,
fumando juntos hierba del diablo tendidos bajo un sauce,
devorándonos crudos, reduciéndonos a cenizas,
haciendo llorar de orgullo a mamá Erzulie
con nuestras travesuras,
siendo eternamente jóvenes en la ciudad de los santos

Existe una región indómita en la que refugiarnos
amor mío,
Solamente hemos de seguir el sonido
de los djembés y las darbukas,
Adentrarnos en la espesura sin miedo,
¿escuchas los cantos espirituales de los negros?
Están desnudos mientras los cantan,
nos llaman con voces roncas, templadas al fuego,
huele a bourbon, a miel, mostaza y noche eterna…
¿Vamos?

Á.



Irredento
Álex POrtero Ortigosa
Editorial Endymion, 
2011 Madrid.
9788477315186