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martes, 1 de noviembre de 2011

La sabiduría de los brujos VI





"Me levanté de la cama y corrí al espejo de encima del lavabo porque los ojos se me habían inundado de lágrimas y quería verme llorar. Sabía que también Baudelaire solía hacerlo. Me vi pequeño, moreno, con la cara delgada y sin pizca de espiritualidad en la mirada. Empañé mi imagen con el aliento y escribí sobre el espejo, con el dedo, tal y como escribía cada día, como en un diario sin memoria: DESAPARECE."


"Mi desesperanza se volvía tan inmensa mientras me adentraba por las calles vacías, mientras atravesaba aquellos solares espectrales, salpicados aquí y allá con carcasas de cocinas arrojadas sobre montones de basura, que habría querido dejarme caer lentamente en el suelo, al pie de una pared ciega impreganda de alquitrán y ennegrecida por chorretones de orina, acostarme de lado y pudrirme allí, con una sonrisa irónica, deshacerme y volverme tierra, trapos apestosos y huesos amarillos, rotos... Solo los versos que repetía mentalmente me protegían, me insuflaban valor y me hacían soñar con esas horas en que, en otra soledad, bajo el negro Sol de la inspiración, pagaría mi billete, rescataría mi vida transformándola en un libro."


"Permanecí unos instantes con la mirada perdida y, de repente, el sufrimieno, el sufrimiento sin límites de mi vida reventó como un absceso y me eché a llorar desconsoladamente, con el libro abierto pegado a mis mejillas, humedeciéndolo con mis lágrimas y mi saliva, desesperado como no volvería a estar en toda mi vida, como solo puedes estarlo en la atroz adolescencia."



Lulu
Mircea Cartarescu
Ed. Impedimenta.
978841513092


1 comentario:

  1. Todos esos fragmentos que has seleccionado, y otros muchos igualmente geniales, conforman un libro que es una obra de arte, de arquitectura literaria... Desgarrada y sin piedad pero al mismo tiempo extremadamente delicada y frágil.
    Un millón de gracias por la recomendación, poeta.

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