Páginas

domingo, 23 de octubre de 2011

Teselas IV



Martirio


Sitala bésame en los labios,
cúbreme el falo de musgo y flores muertas,
encuentra tu lugar entre mis brazos
y duerme conmigo el acogedor sueño del polvo blanco

Así le canto a la diosa de la viruela antes de acostarme con ella,
la canción me la enseñó el fantasma de Allen Ginsberg 
la última vez que perdí el control ahogado en alcohol barato.

Aún no he recibido la bendición de las pústulas,
pero no pierdo la esperanza,
mi ofrenda de sexo es poderosa y ha de servir.
Sitala lo sabe.

Por cada orgasmo, una plegaria,
hasta que llegue el día –o la noche- 
en que pueda cubrir mi desnudez para siempre 
con un manto de costras benditas y antiguas.
Santificada sea esta suerte de prostitución pagana 
y tenido sea en cuenta por el karma éste martirio mío de la desnudez.

Espero a la intemperie tu llegada
repugnante princesa
no te demores, mi señora
que me da vergüenza. 

Fantasmas
Editorial Endymion
Colección: Poesía, nº 307
Madrid 2010
9788477314967

No hay comentarios:

Publicar un comentario