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lunes, 17 de octubre de 2011

Levantando el sombrero X



Ningún estímulo sensorial nos hace viajar a través del tiempo con más eficacia que la música.
La voz de Tony Cruz, nos ha acompañado durante décadas, contribuyendo con su virtuosismo y su calidez, a conformar una parte fundamental de nuestro imaginario común.
Cierro los ojos y puedo regresar al niño que fui de la mano de la poderosa voz rockera y psicodélica del mejor Judas Iscariote que ha pisado un teatro, incontables horas escuchando una cinta de casette con la cara de un Jesucristo multicolor en la carátula.

Un cambio de vestuario y ...

Nunca la voz del Che Guevara tuvo más capacidad de seducción que aquel de los ochenta que recorrió los escenarios de medio mundo, firme y hermoso, heroico y cálido.

Desde que Woody y Buzz aparecieron en nuestras vidas, no hemos vuelto a mirar a nuestros antiguos juguetes de la misma forma, y aún, ya empezando a encanecer, buscamos un gesto de vida en ellos, con la esperanza de un niño la noche de reyes, deseando que se obre el milagro. "Hay un amigo en mí", cantaba Tony Cruz a toda una generación de niños -y no tan niños-, y con esa frase, nos devolvió algo de inocencia a todos.

"¿Has oído aullar al lobo a la luna azul?"... Seduciendo princesas indómitas y salvajes con su imponente voz, ¿Recordáis a John Smith en Pocahontas?

Uno, que tiende al lado oscuro, terminó de vestir el negro junto al inolvidable Jack Skellington, en mi opinión, Pesadilla antes de navidad es una de las más bellas partituras de la historia del cine, sin discusión, y el trabajo que Tony realizó poniéndole voz y alma al esqueleto más alegre que hemos conocido, está al alcance de muy pocos artistas del mundo entero... Gracias a él, volví a disfrutar de la navidad, encontrándole la perspectiva oscura y divertida.

Giras por medio mundo, discos, coros, doblajes, musicales, una trayectoria artística impecable, legendaria, maravillosa. Hoy, el gran Tony Cruz, uno de los grandes de la historia de la música de este país, se ha marchado, a partir de ahora empieza para él la inmortalidad que se ha ganado nota a nota.
Esta noche levanto mi sombrero por él, emocionado por haber tenido el inmenso privilegio de estrecharle la mano.
Descanse en paz, MAESTRO.
Mi corazón está con su familia, amigos y compañeros. Especialmente con mi hermano Erik Cruz, que sigue la senda de su padre con paso firme y ya traza la suya propia a fuerza de talento.

Á.

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