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lunes, 24 de octubre de 2011

La sabiduría de los brujos V





"Pero los vagabundos eran como los espectros anunciadores de uno de tus posibles finales. No te identificabas con la gente feliz y, en tu desmesura, te proyectabas en gente que había fracasado en todo o no había tenido éxito en nada. Los vagabundos encarnaban el estado último de un declive hacia el que podía tender tu vida. No los considerabas víctimas, sino autores de sus propias vidas."


"Te instalarías en un presente perpetuo..."


"Cuando tenías insomnio, con los ojos cerrados, el tiempo desaparecía, pensamientos y escenas se desarrollaban en bucle en tu cerebro, con la regularidad de un reloj. Como un adulto que contempla un tiovivo, observabas el girar de tus ensoñaciones."


"Nadie salvo tú mismo podía darte más ganas de vivir que de morir. Imaginabas escenas en las que alguien se esforzaba por alegrarte, como una madre cuando coge la mano a un niño triste y le enseña cosas que parecen alegres. La repulsión que se apoderaba de ti en ese momento no provenía del rechazo que habrías experimentado frente a la persona compasiva, ni de la naturaleza de los objetos alegres que te habría enseñado, sino del hecho de que no se te podías imponer las ganas de vivir. No podías ser feliz por encargo, ya fuese de otra persona o de ti mismo."


Édouard Levé

"Suicidio". E. Levé.
Traducción de Julia Osuna.
Ed. 451; Madrid 2010
9788492891078

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