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lunes, 26 de septiembre de 2011

Teselas III



Profeta

-I-

Espectros con repugnantes barbas de cartón
habitan el campo de batalla de la ciudad.
Guerreros ciegos guiados por un estandarte alcohólico,
[hediondo,
libran batallas traidoras contra el aire,
se dejan la vida olvidada al pie de las farolas
creyendo que son jaulas que guardan fuegos fatuos.
Pequeños templetes de la obscenidad.

-II-

Soy el bardo de la perdición,
el maldito trovador de horrible rostro y voz metálica
que aúlla bajo las ventanas de los prostíbulos,
creyendo que el amor cortés aún es posible,
aunque los protagonistas de mis baladas
sean seres grotescos.
Trato de encontrar la belleza bajo las costras,
el orgasmo que habita en el interior
de cada muestra extrema de dolor.

-III-

Cuando todas las luces se apagan,
al echarse a dormir los perdedores,
una sombra cojitranca deambula por las calles desiertas,
susurra canciones sin sentido en lenguas macabras,
las acompaña tañendo una lira
armada con restos de jeringuillas.
Escuchad, niños, el sonido de la corrupción humana,
montañas de tuétanos que se retuercen de asco,
vísceras hinchadas, acomodadas ya al sepulcro-sillón
gritando a coro su vergüenza.

-IV-

Seguiré entonando pesadillas
con la mayor inquina que pueda
Hasta que pidáis clemencia de rodillas,
y asustados de vosotros mismos,
abandonéis esta tierra miserable.


Irredento
Álex POrtero Ortigosa
Editorial Endymion, 
2011 Madrid.
9788477315186

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