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domingo, 25 de septiembre de 2011

Levantando el sombrero IX



El 25 de Septiembre de 1897 bendecido por el ruido y la furia de las aguas del Mississippi vino al mundo William Faulkner. Una voz implacable, sureña, castigada por el sol, tortuosa como el curso del río que le vio nacer. Sus novelas reinventaron el tiempo convirtiéndolo en una figura literaria, casi en un personaje.
Libros que respiran, historias que laten, contradictorias, sembradas de falsos recuerdos, puntos de vista múltiples, furia contenida y desatada, pasión insatisfecha, dolor, remordimientos... En los altares de Woolf, Joyce y Proust purificó su talento y consiguió hacer de su literatura -golpe a golpe- un ente vivo, humano.
Todos los que llegaron después se rindieron a su magisterio, algo de Faulkner habita en todos y cada uno de los cuentos que se han escrito desde que se marchó.

Esta noche, buscamos el perfil de Yoknapatawpha en el horizonte, y levantamos el sombrero a la manera de los caballeros del sur.

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