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lunes, 8 de agosto de 2011

Levantando el sombrero IV

En todos y cada uno de nosotros habitan demonios, nos susurran al oído cuando estamos a solas, iluminan los abismos que albergamos en nuestra mente con leves chisporroteos.
Todos nuestros miedos, todas las pesadillas que nos visitan cuando no podemos defendernos, las tinieblas que tarde o temprano acabamos saboreando conforman un paisaje desolado y aterrador, esos diablos de la conciencia lo conocen al dedillo y esperan pacientemente a que llegue el momento de conducirnos a través de él, no tienen prisa, saben que el tiempo está de su lado, simplemente sucederá.

El 9 de Agosto de 1871, en Oryol, perdido en la helada planicie rusa, nacía Leonid Andreyev, un escritor capaz de escuchar con nitidez las palabras envenenadas de sus demonios íntimos y de los ajenos y, heroicamente, de reunir el valor para contarlo. Sus libros flotan en precario equilibrio sobre una cuchilla suspendida en ninguna parte.
Descendió al abismo con su literatura y fue devorado, nosotros tratamos de seguirle palmoteando torpemente el aire en la oscuridad.


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