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lunes, 15 de mayo de 2017

La habitación de las ahogadas. Presentación.

En 24 horas "La habitción de las ahogadas" dejará de ser mío para ser todo vuestro. 
Este es especial, os lo prometo, porque me acompañan los fantasmas de mis madres y mis hermanas en él, porque es la primera vez que tengo ganas de gritar un libro.
Mañana día 16 de mayo lo presentamos en Aleatorio. A partir de entonces estará disponible en la web de Harpo libros y poco a poco irá llegando a las librerías, venid a correr y gritar conmigo al bosque.

"Que no terminen nunca las Lupercales"


viernes, 21 de abril de 2017

Una declaración.

Ilustración: "Vermillion", de Mar del Valle.

Te reconocí en los contornos desdibujados de un tiempo que se hacía jirones, como las voces que transporta el viento, en las que no puede distinguirse el llanto de la carcajada. Te reconocí en los movimientos animales de tu cabeza, en las manos que se agarran en la distancia, quería bailar contigo en las mentiras de los demás, quería decirte que te quería antes de que el otoño se lo llevase todo. Quería decirte que te quería antes de pedir hora con el matarife y aceptar la dentellada de los raíles.
Esta oración idiota, tiempo después, años después, elevada mientras me devora la mariposa y abandono mi carne envenenada bajo el peso de las moscas, sirve para declararte otra vez mi amor, uno cada vez menos triste y cada vez más lento, sostenido, que se mancha los pies caminando sobre tierra húmeda. Prometo seguir cultivando flores en nuestras ventanas, aunque todavía no haya sido capaz de hacer que broten, me dedicaré en cuerpo y alma a ello, daré mi vida por esos quicios, daré mi vida por aprender a acariciarte como te mereces, y cuando te acaricien otras manos, o te llamen otras voces, te esperaré preparando un banquete de bienvenida y una cama limpia en la que cantarte una canción antigua en una lengua muerta, para que te duermas dulcemente a mi lado, para que afirmes las paredes de mi casa con tu respiración tranquila, tus ojos cerrados y tu piel caliente.
Te reconozco en los contornos desdibujados de mi deforme libertad, en los jirones de piel que se desprenden de mi cuerpo, en las voces en el viento, en la extensión infinita e inconstante de tu nombre, en mi corazón destrozado y vuelto a componer, en esta celebración que somos y que no tiene nombre,

martes, 28 de marzo de 2017

Dios de la Madera


Tenemos que hablar, dios de madera, tenemos que hablar del presente sulfuroso y las espinas, de la generosidad que necesito y que no acaba de llegar, de las recompensas tras el andar a tientas por los túneles de una cuidad que se muere y que lleva mi nombre.
Tenemos que hablar de las playas del norte y de las nubes, de lo gratuito de este estrechar de paredes, de la poca gracia que tienen tus contrastes, de la de cal, de la de nada, del desprecio, del agotamiento, del castigo innecesario, de la sordera.
El ritual de las rodillas hincadas en tu alfombra está vacío o es una broma de mal gusto, la rutina del bufón que pide y pide y pide, la de la bestia que muerde, muerde y muerde, el hambre y la desolación, la miseria y el romance del hongo y las paredes.
Hemos llegado a un punto, tú y yo, dios impasible de la madera, en el que nos lo jugaremos todo a un banquete de flores venenosas: o mueres tú, o muero yo; o ganas tú, o gano yo.
Algo está a punto de terminar, al fin, un último dolor y la paz de la nieve y la tierra dormida, la hierba esperando su turno tras un invierno extraño, no más peticiones, no más esperanzas, no más anhelos, ni exigencias, ni ruegos, nada.
Bandejas de oro y flores. O un largo y reparador sueño sin retorno.

martes, 21 de febrero de 2017

La habitación de las ahogadas III


Que todo el dolor de mis antepasados sirva para reordenar mi carne, que toda la furia apagada de las muertas guíe la hoja que debe seccionarme y transformarme en acto.
Que no terminen nunca las Lupercales.

martes, 13 de diciembre de 2016

Alcasseriana - Escena 1 de 3


ESCENA 1 - ALCASSERIANA

Escenario a oscuras, se escucha el latido de un corazón, crescendo, no aumenta el ritmo, sólo el volumen.

Se enciende progresivamente una luz lateral, cálida, ilumina –creando un perfecto claroscuro– tres figuras. Tres mujeres jóvenes vestidas con abrigos largos, negros, sin abrochar, piel pálida, bajo los abrigos una prenda larga, blanca, hasta los tobillos, quizás un camisón, quizás un vestido. Descalzas.

La luz mengua, el escenario vuelve a la oscuridad. Cesa el latido.


Tres fuentes de luz vuelven a aparecer, como luciérnagas enormes, no prenden al mismo tiempo, titilan, luz trémula de faroles, cada una de las mujeres lleva uno sujeto de una argolla con las dos manos, lo sostienen bajo. Cuando la luz se estabiliza hay suficiente para iluminar sus figuras, poco más que un ambiente tenebrista. Mantienen la cabeza baja.

Se oye agua fluir a los lejos, también un goteo, como de caverna.


M: (a la izquierda, levanta la cabeza y mira al frente) Lo dijimos claramente, nos postramos debidamente, sucumbimos al temblor, con voz alta y clara de cadalso os juramos obediencia.

T y D: (antes de que M termine, levantan la cabeza y dirigen la mirada hacia ella, repiten y susurran al mismo tiempo, a modo de coro) Con voz alta y clara de cadalso.

M: Ahora somos toda la carne muerta, somos las cuatro manchas en las cuatro paredes del altar Levítico, somos el vapor impuro de todas las mujeres encerradas en el establo, las menstruantes, las que cabalgan dragones de siete cabezas, los ríos contaminados y las siete plagas, las concubinas de los ángeles de la muerte.

D: (figura central) Concubinas de los ángeles de la muerte. Veo tus ojos en blanco tras las gafas de sol, veo tu boca retorcerse, veo flujo de saliva que gotea sobre nuestras oscilantes coronillas (chorrea un líquido espeso y negro sobre ella, claramente visible sobre la ropa clara y la piel lívida. Levanta el rostro y recibe la lluvia negra con expresión satisfecha), escucho como gruñes, escucho como gruñes.

T y M: (repiten susurrando y sonriendo, ligeramente desacompasadas) escuchamos cómo gruñes.

T: (Camina hasta el borde del escenario, sus pasos suenan húmedos, el suelo está mojado, habla con dulzura, con infantilismo impostado y falsa inocencia) Me gustaría hablar de la inocencia, de la santidad, de la inmaculada muerte, de cómo se alcanza la virtud a través de la inmolación, está escrito en todas partes, sobre todo lo que os importa, en todo lo que os inspira para desarrollar liturgias de sometimiento. La comunión del colmillo y la piel. ¿Qué es un clavo atravesando un antebrazo? ¿Qué es un clavo herrumbroso atravesando un pie? ¿Qué una corona de espinos hundiéndose en la frente de un loco?
Un colmillo artificial del dios máquina triunfando sobre el dios carne. Sabemos sangrar.
Nosotras siempre hemos sabido sangrar.

Las tres: (en voz alta, ligeramente desacompasadas, pronunciando con mucho cuidado, lentamente, cada una en un tono distinto) Nosotras siempre hemos sabido sangrar.

Apagan los faroles, efecto de viento ululando, escenario a oscuras.




Las dos escenas que completan la pieza y otras doce obras,



miércoles, 26 de octubre de 2016

Novedades


Decía hace unos días Francisco Jota-Pérez, que el metal extremo era probablemente el estilo musical actual con más posibilidades de parecerse a ese concepto más o menos difuso que llamamos vanguardia artística y/o cultural. Estemos de acuerdo o no, es cierto que en rango de temáticas, exploración de sonidos y porosidades que van más allá de la música, el metal extremo probablemente no tiene comparación posible con cualquier otro tipo de expresión músical.
Para quienes transitan esta senda desde hace tiempo, el nombre de Salva Rubio será más que familiar gracias a su estupendo libro "Metal Extremo", una compilación minuciosa de los orígenes de este movimiento y las bandas que lo practican, editada en 2011 por la editorial Milenio, que ya es un clásico en la materia.
Este otoño estará disponible la segunda parte de esta obra, "Metal Extremo 2", una actualización que abarca lo ocurrido en el siglo XXI en la escena extrema, especialmente en los últimos diez años, ahora que la mayoría de los clásicos ya han dejado paso a los herederos. A cualquier persona aficionada a la música le interesará y le sorprenderá la variedad del estilo (a falta de una palabra mejor), a quienes ya saben de que va la vaina, les espera un festín.
Ahí tenéis la portada.

sábado, 22 de octubre de 2016

Negan


Da lo mismo si os gusta la serie u os parece un bodrio insufrible. En el último capítulo de la sexta temporada de The Walking Dead, aparte de producirse uno de los cliffhangers más bestias de la historia de la televisión, que ha dejado al fandom zombi casi un año con las uñas clavadas en los brazos del sillón, entra en escena un personaje clave en la trama, quienes conozcan el cómic estarán de acuerdo conmigo en que el nombre de Negan es sinónimo de cosas que escuecen.
Este personaje, interpretado por Jeffrey Dean Morgan, tiene una de las presentaciones más apabullantes de la historia de la ficción televisiva, a través de un monólogo de diez minutos que empieza y termina siendo una exhibición actoral de ovación y siete glorias.
Y ahí es donde iba, si un actor o una actriz sabe lo que se hace, no necesita calzarse enaguas isabelinas para hacer un trabajo memorable. Este es el ejemplo perfecto, un producto mainstream más o menos acertado que abre una ventana a la interpretación majestuosa, diez minutos -no necesita ni uno más- en los que Morgan nos presenta a un Negan imponente, violento, grosero, socarrón, amenazante y con mucho encanto. La excusa definitiva para ver la séptima temporada, necesito comprobar hasta dónde lo lleva este actor estratosférico.
Por eso no cierro los ojos jamás, por eso nunca me tapo los oídos, la emoción puede sorprenderte en cualquier parte, y casi nunca donde te la esperas.